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Volver al índice en español - Go back to English Brasil: Progreso en cuanto a accesibilidad en el "Proyecto Ciudad Río" Por Verônica de Lima Camisão Costa (vcamisao@openlink.com.br) Brasil, como cualquier otro país latinoamericano, recientemente comenzó a dar seria atención al proceso de accesibilidad a los ambientes sociales y al transporte que necesita la población como un todo y que la ancianidad, los niños, las mujeres embarazadas y la discapacidad sufren en términos de movilidad. En las últimas cinco décadas la población urbana de Brasil ha crecido rápidamente y ahora cuenta con el 75% de los 170 millones de habitantes. El país aprobó una nueva y moderna constitución en 1998 que ordena el acceso irrestricto al entorno físico para todos los ciudadanos. Sin embargo, la falta de consciencia de la población en general y de los profesionales en especial hace peligrar las actividades a favor del acceso. El Proyecto Ciudad Río comenzó en 1994 En 1994, la ciudad de Río de Janeiro tuvo la oportunidad de cambiar una situación común en Brasil por medio del Proyecto Ciudad Río, implementado por la alcaldía y con miras a la revitalización urbana. Durante los últimos 40 años se ha experimentado un cambio masivo en las ciudades brasileñas, especialmente como consecuencia del tremendo tráfico automovilístico. Las calles se han hecho incómodas, sucias, inseguras y hostiles a los peatones. En resumen, solamente son vías entre el hogar y el trabajo. Como programa gubernamental, el Proyecto Ciudad Río rápidamente se convirtió en un plan regulador ambicioso para la reconstrucción de las áreas públicas donde se incluye la reglamentación de su uso y actividades y mejoras de las normas urbanas. Se seleccionó ejes estructurales principales para la ciudad que incluyeron las vías principales de acceso a 14 distritos, con un total de 261 áreas revitalizadas. Se definió una norma pública para los proyectos arquitectónicos con vistas a eliminar los problemas vecinales comunes como el tráfico y estacionamiento caóticos, el uso indiscriminado de las aceras por los vendedores callejeros, la mala iluminación, las calles llenas de baches causantes de accidentes, servicios públicos en mal estado y contaminación visual. Se pidió a firmas arquitectónicas que estudiasen cada partición o vecindad y propusieran propuestas de renovación urbanas autónomas. Gracias a la intercesión de la discapacidad, se agregó necesidades de accesibilidad En ese entonces, las organizaciones de la discapacidad presionó al Instituto Brasileño de Arquitectos y la alcaldía de la ciudad de Río de Janeiro para que se dieran cuenta que el plan regulador no contaba con la discapacidad y se incorporó cambios. Como en la ciudad no había experiencias en cuanto a accesibilidad, se estableció una relación de consulta con el Centro de Vida Independiente de Río de Janeiro (CVI-Rio), que es una organización no gubernamental que tiene un Departamento de Accesibilidad con experiencias en el campo. Esta asociación creó la rica experiencia de transformar una cuidad que antes era inaccesible. La etapa inicial de este proyecto, desde la mesa de dibujo a la construcción, duró tres años, período en el cual el CVI supervisó los proyectos de accesibilidad y aconsejó a las firmas arquitectónicas sobre la ejecución en reuniones semanales con los equipos de cada sección de la ciudad, visitas diarias a la construcción y escribiendo informes a la alcaldía. Un proceso basado en los principios del Diseño Universal Al inaugurarse el proceso de accesibilidad en el Proyecto Ciudad Río, la meta era la de lograr el Principio de Diseño Universal. Es decir, diseñar con los usuarios en mente, a pesar de sus capacidades físicas y basándose en los estimados que más de la mitad de la población no se ve definida en las normas estereotipadas de individuo para el que estamos acostumbrados a diseñar. Basándose en este concepto de una arquitectura más inclusiva y menos restringente, orientamos el proyecto de accesibilidad para incluir algunas soluciones como rampas y cruces de esquina que se acomodarán al uso de coches de bebé, carros de compras, personas que acarrean peso y otros con dificultades de locomoción, además de soluciones especiales como veredas rugosas para guiar a los con discapacidades visuales. Una experiencia internacional en rampas y veredas La meta era la de garantizar rutas accesibles a lo largo de 560Km2 de veredas nuevamente pavimentadas. Hicimos cumplir los requisitos para las rampas esquineras, todos los cruces callejeros para que tuvieran dimensiones y ubicaciones adecuadas. Todos los equipos callejeros como postes de iluminación, señales, tachos de basura, escaños y otros se cambiaron de lugar para que no estuviesen en el paso de los peatones y al costado de la senda del caminante. El equipo se rediseñó para respetar las normas de accesibilidad. Desde el mero comienzo, se puso énfasis en las señales para la población con discapacidades visuales y usó texturas diferentes en las vías. Se presentó una ponencia de CVI para crear normas en el proyecto, basadas en experiencias exitosas en Inglaterra y España, por medio del intercambio de información entre nosotros y el Instituto Real Nacional par ala Ceguera y la Fundación Once, como también el análisis de normas internacionales de accesibilidad y las prioridades recomendadas por los miembros del Instituto Benjamin Constant para la población con discapacidades visuales de Brasil. La propuesta incluía pavimentar con un código de dos texturas: PAVIMENTO DE ALERTA - colocado alrededor de las rampas y alrededor de equipo suspendido en las aceras como buzones de correo y botes de basura. PAVIMENTO DIRECCIONAL DE GUIA - Cinta que se pone desde el frontil de los edificios hasta las rampas para que sirvan de guía y orientación a los peatones con discapacidades visuales en las cuadras urbanas y alrededor de las gasolineras y para cruzar por grandes espacios abiertos. La idea que respalda estos ajustes es dar una mayor autonomía y evitar que la discapacidad visual corra peligros. Los proyectos ya comenzados no adoptaron códigos guías, pero en otros sectores se incluyó pavimento de alerta alrededor de las rampas. El adoptar pavimento de guía de dirección fue algo más difícil. Las firmas que construían secciones no estuvieron de acuerdo con los diseños ya realizados en ese entonces, donde el diseño del pavimento de guía direccional sería parte de las veredas. En muchos casos también hubo resistencia a adoptar el color contrastado de las guías, algo muy importante porque muchos de aquellos con discapacidades visuales pueden distinguir colores y formas altamente definidas. Muchos de los arquitectos participantes deseaban que tales interferencias casi no se notaran y tuvimos que aceptar cintas guías que eran casi del mismo color en las veredas nuevas, perjudicando su eficacia en favor de la aceptación. En todo caso, el pavimento de alerta y las cintas guía se colocaron en casi la mitad de los sectores. Lo más difícil fue su ancho. Se recomendó un ancho de 60 cm., el largo de un paso humano común, para garantizar que la discapacidad visual no fuera a pasarla sin darse cuenta. Mas como la asociación con CVI-Río empezara en una etapa tardía, como los arquitectos no conocían esta novedad, la trataron de ignorar en sus proyectos limitando su aplicación lo más posible en las áreas que construían. En muchas de las secciones angostaron al ancho a 40 cm. como la única solución posible para no eliminarla enteramente de los proyectos. La búsqueda de materiales de pavimentación apropiados Ya en la fase de proyecto nos enfrentamos con la falta de materiales apropiados para la construcción de las cintas guía en la industria brasileña, lo que nos hizo comenzar una búsqueda de 16 meses para hallar alternativas con materiales existentes. CVI mandó todas las muestras de materiales que consideraba apropiadas al Instituto Benjamin Constant, la institución para ciegos más importante en Brasil, donde se les hizo pruebas por dos semanas. Se les rechazó a todos. En Junio de 1995, se hizo a mano una muestra de pavimento de alerta. Se construyó un prototipo con pequeños cubos de granito alrededor de una rampa y varios representantes de instituciones de la discapacidad visual la probaron. Aunque hubo consenso en que el pavimento de alerta no ofrecía un claro contraste contra el pavimento de la vereda, hasta la más pequeña diferencia podría ser útil para distinguir las rampas, mucho mayor que si no hubiese advertencia del todo. Continuamos nuestra búsqueda de materiales hasta que encontramos una especial de baldosa cerámica en el sur de Brasil, la que consideramos el material más eficaz identificado al momento, material que adoptamos inmediatamente a pesar que no tenía las especificaciones exactas del CVI-RJ. Como resultaba fácil comprarla y colocarla, la usaron en otras secciones. Se adoptó otras soluciones; por ejemplo, baldosas de concreto con relieves idénticos a las especificaciones de CVI como alerta y guía sobre el pavimento, moldes hechos a mano y otros con pequeñas cúpulas encementadas sobre las bandas de granito alrededor de las rampas, lo que resultó ser una excelente solución en cuanto a estática y eficacia para el pavimento de alerta. Enfasis en el uso de pavimento táctil para la discapacidad visual Se debe tomar algunos cuidados básicos para facilitar y aumentar el uso de pavimento táctil para las personas con discapacidades de la visón:
Observaciones sobre el proceso general Brasil es un inmenso país aún en vías de desarrollo que tiene inmensos problemas políticos y sociales. En tal contexto se hace difícil poner atención en lo que pueden parecer ideas sofisticadas como la comodidad ambiental o las barreras arquitectónicas. En el Proyecto Ciudad Río tuvimos que enfrentarnos con el hecho que la accesibilidad, un concepto conocido y diseminado en los países en desarrollo, aún es un tema nuevo hasta para los brasileños de las grandes ciudades. A muchos profesionales brasileños en la construcción civil, arquitectura y diseño industrial no se les instruyó en el tema durante su formación académica. Aunque esto tiende a hacer peligrar seriamente la asimilación del concepto. En muchos casos su resistencia inicial se convirtió en comprensión y cooperación. A pesar que cientos de arquitectos e ingenieros se enfrentaban por primera vez al tema de eliminar las barreras, lo hicieron con mente abierta y seriamente. Debemos aceptar las limitaciones de adaptar una ciudad existente, lo que resulta ser diferente a integrar la accesibilidad a un diseño urbano original. A pesar de ello, el proyecto fue piedra angular de accesibilidad en Brasil, al que visitaron profesionales de otras áreas del país. Se pudo comprobar su éxito en la evaluación que hicimos tras acabada la construcción. Las personas con discapacidades comenzaron a mudarse a las áreas urbanas remodeladas y todos prefieren las rampas. Fase 2 del Proyecto Ciudad Río Ya acabado completamente el Proyecto Ciudad Río 1 en 1997, la alcaldía inició el Proyecto Ciudad Río 2 para la reurbanización de otros 14 distritos y nuevamente se invitó al CVI a supervisar la accesibilidad. Aunque este proyecto está aún en construcción, ya se ve que el trabajo será más fácil que el primer proyecto a partir de mejores opciones para pavimentos táctiles que, gracias a nuestro pedido, ya se fabrican en el país. En el Proyecto Ciudad Río 2, los principios de accesibilidad quedaron mejor incorporados, especialmente cuando los hicieron quienes habían participado en el primer proyecto. La accesibilidad es temas de dinámica y modificaciones sin fin. No hay lugar que haya recibido modificaciones de accesibilidad que se considere permanentemente accesibles. Hay factores externos que interfieren constantemente y que se deben vigilar. La mantención continua es necesaria para asegurarse que las adaptaciones y los equipos siguen siendo eficientes. Para facilitar la conservación, se debe incentivar a la comunidad para que coopere, lo que solamente puede resultar de la concienciación y educación. Por tanto, el éxito de los esfuerzos a favor de la accesibilidad depende directamente de la inversión en la mantención, publicidad y vigilancia. Volver al índice en español - Go back to English |