Disability World
A bimonthly web-zine of international disability news and views, Issue no. 7 March-April 2001


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Desafíos en los estudios comparativos sobre políticas de discapacidad

por Kay Schriner (kays@uark.edu)

La discapacidad tiene posiciones electorales y nombradas en muchos países. Son parlamentarios y personeros de alto nivel en la rama ejecutiva y usan estas posiciones para influenciar políticas y trabajar para mejorar la calidad de vida de otras personas con discapacidades. Las funciones que cumplen en sus gobiernos, los problemas que solucionan y el impacto que tienen en sus países tiene gran interés.

La consciencia creciente sobre los temas que afectan internacionalmente a la discapacidad sugieren que debemos desarrollar una comprensión profunda sobre la situación de las personas con discapacidades dentro de las estructuras políticas de sus países. Necesitamos entender cómo se gobiernan a sí mismas estas naciones y cómo la discapacidad puede obtener y ejercer influencia.

Para hacerlo, debemos saber sobre la historia del país y sus tradiciones y cómo comparar esas circunstancias con las de otros países. Este análisis debe reflejar un respeto por sus prácticas culturales, económicas y políticas, trasfondo que es necesario para desarrollar un estudio comparativo en política de la discapacidad.

Tomemos el ejemplo de un país como Arabia Saudita, país conservador con una monarquía absoluta y gobernado por un rey y un príncipe, en consulta con el resto de los príncipes del clan Al Saud, autoridades religiosas y el Consejo de Ministros. Su constitución es el Corán, el libro sagrado de la religión islámica.

¿Cómo se puede entender la situación política de la discapacidad en ese país? La situación de un individuo con discapacidades se verá determinada por una variedad de factores como su apellido, su clase social y su religión. Con respecto a influencia política, una persona que nace dentro de la familia real saudita obviamente tendrá una mayor oportunidad de participar en los asuntos gubernamentales y de ejercer influencias que una persona con discapacidades de origen egipcio cuyo jefe de familia trabaja para un hotel en Riyadh.

Si una persona con discapacidades tiene una posición de influencia en el gobierno saudita, ¿qué es lo que nos dice sobre la situación política de otras personas con discapacidades en el país? Para contestar la pregunta más amplia se necesita entender la calidad única de la familia real saudita y la naturaleza del gobierno en Arabia Saudita.

El que haya un miembro de la familia real con discapacidades en una posición de influencia puede que no sea tan importante para afectar la situación de otras muchas personas con discapacidades en Arabia Saudita. La mayoría de las personas con discapacidades no tienen la oportunidad e participar porque no son parte de la familia gobernante. La presencia de una o más personas con discapacidades en posiciones de influencia, casi por cierto hombres, no necesariamente indica más que la posición política de la persona con discapacidades.

No necesariamente indica, por ejemplo, que el gobierno saudita tomaría acciones para mejorar la situación de la discapacidad ya que, en su mayor parte, la discapacidad se considera como problema familiar y son las mujeres las que tienen la responsabilidad de cuidar a los familiares que puedan tener discapacidades. La discapacidad cae primariamente dentro de la esfera privada, no de la pública. En un gobierno donde la monarquía gobierna en casi completa autonomía, los "intereses" de la discapacidad deben buscar posiciones de poder por medio de las tradiciones de autoridad real, el apellido y las influencias religiosas que nos son desconocidas, quizás asombrosas a muchos occidentales.

Este ejemplo que ilustra que el estudio de las influencias políticas de la discapacidad necesitan una metodología apropiada al país. Sería difícil evaluar la situación de las personas con discapacidades en Arabia Saudita sin tener una Buena comprensión de su historia y situación actual.

Para hacer un estudio comparativo de las políticas de la discapacidad también se necesita saber sobre todas las formas gubernamentales y cómo se ejerce y distribuye el poder por medio de esas formas variadas. La proposición de estudiar un sistema monárquico es muy diferente a la de estudiar un sistema parlamentario o presidencial.

En un sistema parlamentario o presidencial donde se elige a los dirigentes políticos por medio de elecciones cíclicas en voto típicamente amplio a pesar que no todos los votantes elegibles lo hagan, el análisis del poder político debe ser diferente. En muchos sistemas, la presencia de personas con discapacidades en puestos gubernamentales puede significar algo diferente que en un sistema monárquico. El elegir personas con discapacidades a posiciones puede significar que los votantes los ven como representantes de un grupo que tiene intereses comunes. Hay una fuente de poder tras ese representante electo y éste opera dentro de una esfera pública que tiene un poder propio. El representante se siente en libertad de representar a los constituyentes sin miedo a sufrir represalias de otros centros de poder y debe responder a los votantes que lo eligieron.

La política comparativa también debe satisfacer los asuntos de representación e identidad política. Este es un tema importante dentro de las democracias occidentales donde lo "personal" se ha transformado en "político", en parte como resultado de los movimientos por los derechos cívicos y de la mujer. En parte, la ideología se ha visto reemplazada por los intereses de grupo e individuales inherentes a grupos que responden a raza, género, edad y, crecientemente, discapacidad. Los políticos manipulan estos intereses al hacer llamados específicos a las mujeres, afroamericanos, ancianos y, en mayor medida que nunca, a la discapacidad.

No cabe duda que este es el caso de las elecciones presidenciales del 2000 en los EE.UU. cuando los candidatos republicanos, demócratas y del Partido Verde hicieron numerosas declaraciones sobre temas de la discapacidad y otros llamados directos a la discapacidad.

El tema de la identidad política también surge en las campañas donde los candidatos mismos tienen discapacidades. A los candidatos con discapacidades físicas generalmente les va mejor, hablando políticamente, si sus discapacidades son producto de acciones militares. A Robert Dole, de Kansas, senador con antigüedad y aspirante a la candidatura presidencial, en la Convención Nacional Republicana de 1996 y refiriéndose a una herida de guerra, su esposa lo presentó orgullosamente como llevando una "medalla de honor". De la misma forma, el senador Max Cleland, de Georgia, rutinariamente explica en sus resúmenes autobiográficos la forma en que adquirió discapacidades y causa de su uso de silla de ruedas por heridas recibidas en Vietnam.

El que a un candidato se le ha tratado por enfermedades mentales tiene posibles consecuencias serias como le ocurrió al senador John McCain, que se candidateó para la nominación republicana del 2000. El senador McCain, que pasó años como prisionero de Guerra en la República Democrática de Viet Nam tuvo que hacer público su historial médico para contrarrestar la acusación que su larga estadía en prisión le había causado inestabilidad mental.

Por tanto, correr como candidato con "discapacidades" a posiciones electorales en los EE.UU. es mejor en algunas circunstancias que en otras. Las heridas de guerra ciertamente suenan mejor que las enfermedades mentales. Si no cambian las actitudes públicas, los candidatos con discapacidades deben decidir la forma de administrar la información sobre sus discapacidades de la mejor manera posible. Si hay una comunidad de personas con discapacidades que admite tenerlas y también se identifica con un grupo de intereses comunes que pueden y deben ser representados en un sistema político, el candidato con discapacidades tiene mejores posibilidades de hacer llamados específicos a este grupo de votantes y de representar a este grupo en el proceso político al ser elegido.

Hay mucho en juego en la identificación. Si hay y cuando hay una consciencia sobre la discapacidad entre los 54 millones de estadounidenses con discapacidades, los candidatos con y sin discapacidades se verán más abiertos a hablar más directamente a esa fuerza política, lo que resultará en ramas legislativas y ejecutivas más receptivas después de las elecciones.

Esta breve discusión ilustra solamente algunas de las tantas interrogantes que se deben contestar sobre las formas en que la discapacidad está adquiriendo y usando poder político en varios sistemas de gobierno. Debemos considerar la forma en que estos ciclos se parecen o se diferencian y por qué. También debemos tratar de lograr aprender más sobre los efectos de estas similitudes y diferencias en la representación de los intereses de la discapacidad en los sistemas políticos.



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