Disability World
A bimonthly web-zine of international disability news and views, Issue no. 7 March-April 2001


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Voluntarios sordos en el mundo en desarrollo sordo

Por M. Miles (m99miles@hotmail.com)

En noviembre del 2000, el Centro para Estudios de la Sordera de la Universidad de Bristol, inició un nuevo diálogo para reunir, en una conferencia sobre sordera y desarrollo, a las personas que están activas en el campo de los estudios sobre la sordera y relacionado con la Discapacidad en diferentes países en desarrollo. Susan Gregory y Sheila Wirz de las universidades de Birmingham y Londres presentaron informes de progreso sobre iniciativas educacionales en Rusia, Brasil y Zimbabwe, y Doreen Woodford y Sian Tesni describieron las actividades de Deaf Initiatives y de Christoffel Blindenmission. Aunque lo nuevo en la reunión fue el contar con Simeon Hart y Geraldine Dunlop, dos presentadores británicos sordos que informaron sobre su trabajo con personas sordas en Filipinas y del sur de India.

Simeon Hart que, por tres años estuvo en la organización británica Servicios voluntarios de Ultramar (VSO) trabajando con sus pares sordos en varias partes de Filipinas para mejorar sus capacidades administrativas, su representación de sí mismos y sus actividades nacionales deportivas, además de trabajar con maestros para mejorar las oportunidades de aprendizaje de los niños sordos. En la reunión informó que, desde sus comienzos en 1958, VSO ha mandado al exterior a más de 27 mil voluntarios, pero que de ellos, solamente cinco han sido sordos. Esto comenzó a cambiar. El mundo con capacidad auditiva ha tenido cantidades de voluntarios con capacidad de audición y ahora Hart hace un llamado por "Voluntarios sordos para el mundo en desarrollo sordo".

Geoff Brown, Gerente de Capacitación de Ultramar de la VSO confirmó el llamado y declaró que la edad media de los voluntarios es de 35 años, pero que ahora la VSO está tratando de estimular a personas más jóvenes para que compartan sus capacidades, energía y entusiasmo. De hecho, lo último fue idea del fundador de la VSO, Alec Dickson, antes que se "profesionalizara" durante la década de los 70. En cuanto al trabajo con organizaciones de la sordera en países económicamente más débiles, los voluntarios que obviamente se deben enviar son sordos que tengan las habilidades e iniciativa apropiadas y que deseen aprender el idioma de sordos local y compartan su experiencia e iniciativas con sus contrapartidas locales. Confirmó que la VSO no se limita a ocupar voluntarios británicos y que una cantidad de ellos son de otros países y los voluntarios de Holanda y Canadá están fuertemente representados.

Recientemente, los informes y revistas de la VSO han dado alguna cobertura a la sordera y han informado sobre el trabajo que la canadiense Beverley Buchanan ha hecho al desarrollar materiales educativos en Tailandia entre 1995 y 1998, además de sus cursos de liderazgo en malasia y Singapur. Otro de los artículos se refiere a los sordos de Nepal y la codificación del idioma de signos nepalés bajo la ayuda de los Cuerpos de Paz estadounidenses.

Entre los más de 60 participantes, donde más o menos la mitad eran sordos y la otra mitad oyentes, la discusión se basó sobre temas de la comunicación en muchos países donde el idioma de signos aún no se le ha reconocido como idioma de minoría. Geoff Brown, que ha presenciado al nuevo grupo de voluntarios en su aprendizaje normal de idioma de signos de ocho semanas en Filipinas, se refirió a las capacidades idiomáticas de los sordos. Mientras los voluntarios batallaban tratando de aprender tagalo, notó que el voluntario Simeon Hart progresaba mucho más rápidamente en su aprendizaje de FSL, el idioma de signos filipino.

Ambiciones de los tamil sordos
Geraldine Dunlop le dio más importancias a las dificultades del idioma y de la cultura cuando habló sobre su trabajo en Nambikkai (Esperanza) en la parte del extremo sur de la India, Tamil Nadu. El idioma regional, el tamil ha sido la prueba de fuego para los llegados allí desde que los primeros comerciantes y misioneros llegaran hace cientos de años. Quienes hablan tamil continúan la larga batalla para mantener su idioma y cultura, que es tan antigua como la cultura sánscrita que domina en el norte de la India. Sin embargo, al idioma de signos tamil no se le considera más que una "mímica". Los métodos orales siguen predominando en la gran mayoría de escuelas para la infancia sorda aunque el idioma de signos se usa en forma "no oficial".

Es natural que a los jóvenes sordos que crecieron en el ambiente "tolerante" les falte roce social y amor propio. Mucho de lo que Nambikkai desea es dar educación y capacitación apropiada para el trabajo a niñas y niños, mas también desea desarrollar talentos y ambiciones. Según Dunlop, las familias tamil con niños sordos tienen expectativas bajas y generalmente dejan que sus niños se queden en casa haciendo mucho menos de lo que son capaces. Nambikkai se opone a tal apatía y trata de enseñar a los niños capacidades que les permitan trabajar con éxito en el mundo auditivo. Las dificultades de lograrlo son mucho mayores para las mujeres sordas. Lo que mayormente se espera de ellas es que se casen, pero las familias generalmente se encuentran en difícil situación para encontrar marido y su confianza desaparece pronto.

El recuento que hace Dunlop de las actividades de Nambikkai repite los informes que años ha hizo la escuela para sordos Florence Swainson en Palankottai, al sur de India. En 1931, un visitante se sintió conforme con las actividades extra curriculares de los niños y jóvenes sordos. Los Guides y los Bluebirds estaban activos y

"los dirigentes de patrulla presentan demostrados poderes de liderazgo y organización que generalmente no se esperan en niñas sordas ... Estas niñas sordas ofrecen mucha agudeza en todas las actividades de guía, buscar huellas, cultura de las aves, etc. ... los Rangers comienzan a hacer cuidado de niños y primeros auxilios. Desean organizar una pequeña enfermería para atender a la gente pobre del poblado cercano tratando problemas simples."

Elizabeth Morgan, su directora a principios de la década del 30 escribió sobre una de sus más notables niñas sordas, Sanmoshavadivoo, que volvió a casa durante las vacaciones de verano y se dio cuenta que ella y su hermano menor, también estudiante de la escuela de sordos, eran los únicos en el pueblo que sabían leer. Cuando se hizo el momento para regresar a la escuela, ella pidió que se le permitiera quedarse para seguir enseñándoles. (Puede encontrar las referencias históricas en http://www.sign-lang.uni-hamburg.de/bibweb/miles/miles.html]

¿Qué es lo que ha cambiado en estos 70 años para la juventud sorda en Tamil Nadu? Se puede concluir que no mucho ha cambiado para la gran mayoría. Pero aunque se cambia a pasos desesperadamente lentos, por lo menos el período de transición de la juventud a la adultez se facilita cuando hay adultos sordos que sirven de modelo y estimulan a los jóvenes a enfrentarse a desafíos mayores y se hagan un futuro para ellos mismos.

Alison Callaway, Linda Day y Mary Griggs, organizadoras de la conferencia Sordera y Desarrollo están preparando un libro con las actas de sesiones y otro material de importancia, además de otros temas.



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