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Murmullo de discapacidad
La noche más larga en la historia de los Oscar ya ha quedado atrás con las películas "A Beautiful Mind", el retrato de John Nash, un científico importante afectado por la esquizofrenia que se ganó el premio a la mejor película y otros tres más. Varios de los artículos en Disability World se refieren a películas con temas de discapacidad y se incluye una opinión del periodista cultural Robyn Hunt de Nueva Zelandia y una protesta de Support Coalition International. La protesta, de promotores de la salud mental, indica que los creadores de "A Beautiful Mind" cedieron a presión de la industria porque en el guión incluyeron la idea que la condición de Nash mejoró al tomar medicamentos más recientes. Lo cierto es que el profesor Nash ha declarado que su estado mental mejoró con el correr de los años sin que hubiera tomado medicamentos. La controversia quedó mencionada con seriedad en el periódico The Los Angeles Times, pero quedó olvidada bajo el fuego cruzado de los titanes de la industria del cine en su persecución de los premios.
Dos días antes de la ceremonia de entrega de premios, el programa de radio estadounidense sobre discapacidad llamado "On a Roll," criticó duramente a la industria fílmica por no asegurarse que aquel nuevo lugar Kodak, cuyo propósito solamente es dar espacio a la ceremonia, fuera accesible. De una mirada, el invitado Christopher Reeve, la estrella y director de la película, que ahora usa silla de ruedas, se vio claramente enojado por el olvido y, dadas sus conexiones, probablemente se dará solución a los problemas. A pesar de ello, no es buen signo que a 12 años del ADA, aún se necesitan conexiones para lograr la accesibilidad en "la calle de los sueños".
El camino mágico a la Convención de la ONU
En este número aparece un artículo por el nuevo periodista de Disability World, Mike Ervin, sobre el progreso habido durante los meses recientes en cuanto a la Convención de la ONU sobre derechos de la discapacidad. Los representantes de la International Disability Alliance (Alianza Internacional de Discapacidad - IDA) en febrero se reunieron en Nueva York con personal gubernamental durante el análisis anual de la Comisión de la UNU sobre Desarrollo Social. En su transcurso se demostró que no se da bienvenida a la idea en varios países pobres, pero que se necesita mucho trabajo para convencer a algunos países ricos.
El mayor cambio desde el número anterior de Disability World es que la Unión Europea decidió apoyar la idea en estos momentos en que se ha publicado un estudio sobre la necesidad de esta Convención (por los abogados Gerard Quinn de Irlanda y Theresia Degener de Alemania). La nueva valla que la Convención debe salvar es la reunión de progreso y planificación de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a celebrarse en abril en Ginebra. Los representantes de IDA se reunirán con representantes de 40 países que actualmente participan en la Comisión y nosotros informaremos de los resultados de estas reuniones en nuestro próximo número.
Mientras tanto, en abril, en Washington, D.C. se realiza la primera de las reuniones planificadas por el National Council on Disability (Consejo Nacional de Discapacidad) para ayudar a reunir apoyo para la convención de la ONU propuesta. En la reunión se analizarán las experiencias y lecciones estratégicas de otras campañas recientes de derechos humanos de la ONU, como la de las minas terrestres.
Conferencias internacionales
En este ejemplar de Disability World, por primera vez presentamos un listado aumentado de conferencias internacionales sobre discapacidad que se realizarán en el año 2002. Si alguna se nos ha pasado, por favor háganos saber.
Harold Russell: in Memoriam
El siguiente tributo a Harold Russell, a todas luces el primer actor con discapacidades que ganara un premio de la academia de cine (Academy Award). Los hinchas de las trivialidades sabrán que fue la única vez que se adjudicó dos Oscar por la misma actuación: el primero se lo ganó justamente por Mejor Actuación y el Segundo fue como "premio especial" porque la Academy no creyó que se ganaría el primero.
Recordando a Harold Russell
por Norman Acton (kenea@xtalwind.net)
Hemos perdido a un amigo cuya sonrisa cálida y maliciosa era reconocida en todo el mundo, un hombre que en vez de manos usaba ganchos y que combinaba a ambos, sonrisa y ganchos, con un corazón generoso para inspirar a quienquiera que lo conociese. Harold Russell falleció el 29 de enero del presente tras un ataque al corazón en un hospicio de Massachusetts donde vivía sus últimos días. Russell, siendo paracaidista durante la Segunda Guerra, perdió sus dos manos en un accidente durante un entrenamiento. Tras su rehabilitación, al demostrar una gran habilidad en el uso de ganchos protésicos, lo contrataron para actuar en una película de entrenamiento que vieron unos agentes de Hollywood que buscaban actores para Best Years of Our Lives, que incluía un soldado con discapacidades y los problemas a los que se enfrentaba. Russell actuó el personaje y se ganó dos Oscar, uno como mejor actor secundario y uno especial por "ofrecer asistencia y apoyo a los soldados heridos por medio de la cinematografía". Así fue cómo nació la imagen de la sonrisa y los ganchos.
Aunque siguió actuando algunas veces para el cine y la TV, la mayor parte de su vida la dedicó al ámbito de los soldados y la discapacidad. Fungió como comandante nacional de AMVETS (Veteranos Estadounidenses de la Segunda Guerra y la guerra de Corea) y fue fundador y miembro de del directorio de World Veterans Fund que dio el apoyo estadounidense a la Federación Mundial del Soldado. Creó y administró un servicio de consultoría para asistir a las personas con discapacidades a conseguir trabajo.
En 1961, el presidente John F. Kennedy lo nombró Vicepresidente del Comité de la Presidencia para Personas con Discapacidades y, en 1964, el presidente Lyndon Johnson lo nombró Presidente del Comité, puesto que mantuvo hasta 1968.
Russell se interesó de sumo en los temas internacionales y participaba frecuentemente en las funciones de la World Veterans Federation. Allí, como en tantas otras cosas, la combinación de la sonrisa y los ganchos hacían magia. Como muestra, un botón. Durante la década de los 60, presentamos un llamado de la WVF a muchos de los dirigentes mundiales en apoyo a los esfuerzos de la ONU en su búsqueda por la paz y el respeto a los derechos humanos. Harold se nos unió a la delegación recibida por Kwame Nkrumah, en aquel entonces Presidente de Ghana y voz dirigente del movimiento de liberación africana.
Tras las formalidades, el presidente llamó a un mozo que portaba una enorme bandeja con tragos en copas de cristal elegante. Al ver que el mozo se acercaba a Harold, Nkrumah, probablemente temió que hubiese un problema entre los ganchos y la base de la copa trató de ayudar. Al momento de hacerlo, Harold, con una gran destreza había sacado una copa de la bandeja y, con la gracia de un duque de sangre real, levantó la copa para hacer un salud al presidente.
A la hora de despedirnos, miré para ver si veía a Harold y lo encontré con Nkrumah, sin chaqueta, demostrándole al presidente la forma en que el arnés controlaba los ganchos.
La sonrisa y los ganchos son solamente la mitad de la anécdota. La otra mitad pasó unas pocas horas más tarde cuando paseábamos por el mercado de Accra. Al darme cuenta que Harold ya no me acompañaba, me regresé y lo encontré en medio de una docena de niños y en su prótesis sujetaba, con la misma gracia que lo había hecho con la copa presidencial, un vaso de papel con cerveza. Luego, con la misma carga de energía y entusiasmo, hizo una demostración de su arnés.
Al verme, Harold gritó "Los Mejores Años la pasaron aquí, en TV. Todos la vieron" Y los niños, borbotando de entusiasmo, cantaban "Ya -- ya -ya" y bailaban en un círculo, indicando y tocando a su nuevo amigo.
Esto lo vi repetidamente por el mundo. Los mejores años de nuestras vidas se ve frecuentemente en TV y en la pantalla de cine. Al verla se puede entender fácilmente que los espectadores no olviden al tipo de la sonrisa y los ganchos.
La sonrisa y los ganchos. Es una imagen que muchos de nosotros que tuvimos el privilegio de conocer a Harold Russell nunca olvidaremos.
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