Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 17 Enero-Marzo 2003


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Notas conflictivas acerca de la discapacidad en Irak

Por M. Miles, U.K. (m99miles@hotmail.com)

El resto del mundo espera saber que pasará, pero el mundo de la discapacidad no necesita esperar noticias. Las personas con discapacidad de Irak siempre han estado aquí y desde hace mucho tiempo.

Abu 'l Aswad es un lingüista que inició la formalización de la gramática árabe, que vivió en Basora, Irak entre los años 603 a 688. El contrajo parálisis siendo adulto y casi no podía caminar. Aunque era muy rico, le agradaba visitar el bazar. Pero esto era también porque era un notable tacaño que decía que mientras apareciera en público, la gente sabría que estaba vivo y que sus sirvientes le prestarían atención. Pero, si se quedaba inmóvil e invisible en su habitación, alguna oveja podría entrar y orinarse sobre él y a nadie le importaría [1]

En la Mesopotamia del siglo 14 a.c. (lo que hoy es Irak), existía el riesgo de que alguien pudiera usar a una persona sorda, ciega o con discapacidad mental como instrumento para cometer un acto sacrílego. La idea era que si la acción incorrecta la cometía la persona con discapacidad, la culpa no recaía sobre el instigador, sino sobre el instrumento usado. [2]

El ensayista notable Al-Jahiz (ojos saltones) que vivió en las ciudades de Basora y Bagdad, ha sido citado muchas veces desde su muerte en el año 868. El escribió uno de los primeros tratados sobre las respuestas sociales ante la discapacidad física, incluyendo la lepra, dificultades al caminar, la parálisis, sordera y las deformaciones cosméticas. El tratado “Al-Barsan wal-Argan” sugiere que: “las deficiencias y las peculiaridades no impiden que un individuo sea un miembro activo de la comunidad musulmana o que sea motivo para que no desempeñen puestos importantes” [3] Se ha informado que Al-Jahiz perdió su trabajo debido a su fealdad (deformación cosmética) y, en otra parte, escribió que la gente se aburría cuando estaba con los sordos, porque no podía hablarles y escucharlos.

El filólogo de Bagdad Al-Mubarrad (826-899) narra la historia de Abu Jaafar al-Mansur, quién había designado a un hombre para que cuidare a los ciegos, huérfanos y viudas desamparadas: “Un hombre reducido a gran miseria fue un día con su hijo ante este funcionario y dijo: ¿Sería usted tan amable de inscribir mi nombre en la lista de amas de casa perturbadas? Pero el guardián le dijo: “Las amas de casa son mujeres: ¿Cómo podría yo inscribirlo a usted entre ellas?” Entonces el hombre le dijo: “Bueno, ponga mi nombre en la lista de los ciegos.” Entonces el funcionario dijo: “Eso lo puedo hacer, porque Dios ha dicho: No son los ojos los que están ciegos, sino los corazones en el pecho de los hombres” [El Corán Sura 22:46]. Luego el hombre le pidió al funcionario: “Ponga a mi hijo en la lista de los huérfanos.” El funcionario le respondió: “Yo también puedo hacer eso, porque el niño que tenga un padre como usted es un huérfano.” [4]

El famoso poeta ciego Bashshar ibn Burd, (que murió en el año 783), nació en Basora y que viviera muchos años en Bagdad, tenía una percepción sarcástica que asombraba a los literarios de la época, aunque no estamos seguros sobre si su madre aprobaría todo los que escribió. En una ocasión pasó un viento muy fuerte por el sitio donde estaba el poeta Bashshar en compañía de una gente. El poeta ciego espantó el peligro con sus manos y les dijo: “Es solo ruido. ¡Nunca crean en lo que no ven!” [5]

Cuando un niño se veía algo diferente, los antiguos de Mesopotamia se preguntaban qué podría significar y había hombres con barba listos para dar toda clase de respuestas: “Si una mujer de palacio da luz a un niño sordo, las posesiones del rey se perderán” (pg.70) “Si una mujer del palacio da luz a un niño con seis dedos en la mano izquierda, el príncipe trabajará la tierra de su enemigo”, y cientos de predicciones más. [6]

Al-Mas'udi (a.c. 896-956) narró que la gente de Kufa deseaba enviar a un hombre a Bagdad, a visitar al califa Ma'mun para que les destituyera al gobernador. Como el candidato preferido para llevar el mensaje era un sordo, primero averiguaron si sería aceptado por el califa. Ma'mun estuvo de acuerdo y prometió escucharlo pacientemente. El hombre vino y denunció al gobernador que era un opresor terrible, que les estaba comiendo las vidas y la propiedad. El califa Ma´mun respondió enojado que eso era sólo mentiras y que él específicamente había escogido a un gobernador fuerte y honesto, porque él sabía que los habitantes de Kufa eran unos malvados. El hombre sordo pronto estuvo de acuerdo con la opinión del califa y, en consecuencia, que ya era el momento de transferir al gobernador a otro sitio, a algún sitio donde se necesitara un gobernador más duro e incorruptible. Asombrado por la respuesta tan directa, el califa Ma´mun lo maldijo, le dijo que se fuera... y aceptó transferir al gobernador. [7]

  1. Ibn Khallikan's Biographical Dictionary, trans. de Slane, Paris, I: 662-667.
  2. E. Cassin, 1987, Le semblable et le différent. Paris, pp. 81-82, 92.
  3. M. Dols, 1983, Speculum 58: p. 901.
  4. Ibn Khallikan, trans. de Slane, vol. III: 32.
  5. Omen Series Summa Izbu, trans. E. Leichty, 1970, Locust Valley, NY: Augustin.
  6. Meadows of Gold. The Abbasids, trans. Lunde & Stone, 1989, London, pp. 193-194.

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