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Activistas australianos protestan por la visita de Christopher Reeve
Por Mike Ervin (mervin4241@aol.com)
Cada vez que Christopher Reeve monta un gran espectáculo en los medios de comunicación colectiva en favor de la cura para las lesiones de la médula espinal, dos cosas suceden: Los medios de comunicación corren todo lo que pueden para presentar el ángulo superficial de un Supermán quebrado, que desesperadamente está tratando de volver a ser, como ellos dicen, un ser completo. Cuando eso ocurre, algunos activistas de los derechos de las personas con discapacidad, se enojan y se sienten denigrados y, entonces, contraatacan.Pero, como lo explica Christopher Newell, un australiano que presenta una cuadraplejía: “Eso es como hacer rodar una pelota de excremento cuesta arriba.” El Sr. Newell tiene un doctorado en ética médica y es profesor de ética médica en materia de discapacidad en la Universidad de Tasmania, Australia. Cuando el actor Reeve vino a Australia en enero, para hablar ante el Foro sobre Lesiones de la Médula Espinal, organizado por Bob Carr, Premier del Estado Australiano de New South Wales, el Dr. Newell contribuyó a organizar una campaña en los medios criticando a Carr y a Reeve. Christopher Newell se unió a dos activistas australianos de derechos humanos de las personas con discapacidad, Erick Leipoldt candidato a doctorado en servicios humanos de la Universidad Edith Cowan en Perth y Maurice Corcoran, Presidente del Consejo de Discapacidad Física de Australia, para lograr una declaración para acusar a Carr y a Reeve de enriquecimiento ilícito. Maurice Corcoran afirma que: “Bob Carr no sólo está en lo mejor de su campaña electoral sino que forma parte de un grupo político, que favorece la investigación de células madre, que usa el argumento de la tragedia de la discapacidad como plataforma para que el Congreso cambie las leyes en sus favor.” Cientos de personas llegaron Cientos de personas con discapacidad, profesionales en ciencias médicas, investigadores y políticos, entre otros llegaron a este evento que duró dos días. Reeve usó el evento para hablar de lo que parece ser su tema favorito: los beneficios potenciales de la investigación con células embrionarias para tratar y curar las lesiones de la médula espinal. Su visita no fue una coincidencia. En noviembre, el Parlamento de Australia votó negativamente para permitir este tipo de investigaciones en el país y para aprobar una moratoria de tres años a todos los programas de clonación humana, debido a que se requiere una “clonación con fines terapéuticos” (implantación de células humanas) para que un huevo sin fertilizar pueda crear células madre embrionarias. Reeve criticó la moratoria, afirmando que se trataría de una prohibición a la investigación: “Es tiempo que abordemos el sufrimiento humano como actúa el departamento de bomberos ante un incendio.” Durante el Foro, Carr se manifestó un ferviente creyente en la posición de Reeve. Y así se expresó durante los debates en el Parlamento de Australia que luego aprobó la moratoria para postergar durante dos años la investigación que use células embrionarias. Newell señala: “Yo uso intervención médica todos los días para mantenerme vivo, oxígeno y esteroides. Ninguno de nosotros dice que debemos deshacernos de las ciencias médicas mañana. Hace muchos años me desperté y decidí que esto no iba a ser un cambio milagroso. A pesar de todo lo que las ciencias médicas pueden hacer, realmente debemos seguir viviendo con la discapacidad y conforme vamos creciendo, nos vamos encontrando las dimensiones positivas de la discapacidad.” A Reeve se le pagaron US$ 75.000 por discurso Carr, el político, le pagó a Reeve una tarifa de US $75.000 por discurso, y el dinero se tomó de los impuestos pagados por los contribuyentes. La línea aérea Quantas, modificó su espacio de primera clase para acomodar a Reeve, su silla de ruedas motorizada y su comitiva. “Por cierto, dijo Newell, la misma semana que Christopher Reeve volaba en un avión jumbo modificado, la línea aérea Quantas, dañó mi silla de ruedas.” Conforme la creciente multitud de medios de comunicación aumentaba alrededor de la visita de Reeve, los tres activistas definieron su posición alternativa: “El aislamiento social, físico y las barreras en las actitudes humanas, son las que crean mucho del sufrimiento relacionado con la realidad de presentar una discapacidad, incluyendo la cuadraplejía. La llamada tragedia de la discapacidad es la devaluación de cualesquier condición humana cuando se piense que no refleja el culto social de los valores ordinariamente asociados a la juventud, agilidad y belleza física. Esta tragedia, esta devaluación radica en la falta de servicios de apoyo, la existencia de instituciones deshumanizantes, los elevados niveles de desempleo y la exclusión de la educación... La cura para esta injusticia no se limita a los progresos en las ciencias médicas... Debemos, como sociedad e individualmente, invertir recursos reales y progresivos que eliminen las causas sociales de la discapacidad y aceptar la fragilidad como parte de la condición humana.” Al opinar acerca del político Bob Carr, el Dr. Newell afirma: “Bob Carr es un periodista que entiende el valor de vender la idea de la discapacidad como acto de compasión, directamente a sus compañeros de gobierno, en vez de actuar correctamente, adoptando la perspectiva de lo derechos humanos y consultando primero a las personas con discapacidad. En general, a las y los políticos de Australia les agrada hablar de la discapacidad en vez de consultar con las personas con discapacidad. Nos acarician la cabeza, pero cuando se alejan las cámaras de la televisión, ellos se van a lavar las manos.” El Sr. Corcoran afirma que todavía hay unas 9.000 personas con discapacidad viviendo en instituciones de Australia (y unas 150 en New South Wales). Se trata de instituciones que más se parecen a hospitales que a sitios adecuados para la vida plena. Se trata de instituciones “de la época de Charles Dickens”, como las llama Corcovan. “Fueron construidas en la década de 1970, pero a los medios de comunicación no les interesa denunciar esta realidad, excepto quizá la estación de radio pública de Australia (Australian Public Radio).” En relación a la visita de Reeve a Australia, el diario “Sydney Morning Herald” les preguntó a sus lectores si era justo que el dinero de los fondos públicos se usara para pagar el viaje. Una de las respuestas fue la siguiente: “Yo no creo que eso va a quebrar la banca estatal. Vean lo que Reeve ha logrado, lo que espera lograr estando aquí en Australia y las esperanzas que les está dando a otros que sufren las mismas discapacidades. Ustedes van a volar como Superman.” Corcoran nos comenta: “¿Seremos tan vacíos que nos vamos a tragar ésto? ¿Por qué solo escuchamos cuando nos habla una celebridad? ¿Por qué seguimos prestándole atención? Yo casi no me puedo costear unas vacaciones, pero se usan fondos públicos para traer a una celebridad extranjera. Hay dinero para estas cosas en el gobierno de New South Wales, pero no para necesidades más urgentes.” No hubo consulta con la comunidad de personas con discapacidad El Sr. Corcoran piensa que el dinero gastado en el viaje de Reeve, tampoco es lo más importante: “Lo condenable también es que el Premier Bob Carr organizó todo este espectáculo sin la debida consulta con las organizaciones que defienden los derechos de las personas con discapacidad. Nuestra organización no tuvo éxito cuando le solicitó audiencia al Premier de New South Wales para expresarle sus opiniones. Nosotros deseábamos manifestarle nuestra inconformidad por la segregación, la falta de presupuesto y el aislamiento social. Luego, pudimos hacer llegar nuestras opiniones al Foro organizado para Reeve, donde estaban los especialistas médicos y muchas personalidades extranjeras, pero los medios de comunicación no publicaron nuestras opiniones.”
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