Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 22 Enero-Marzo 2004


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Una Universidad de Sudáfrica experimenta con devolución del apoyo de la comunidad

Por Willam Rowland (Rowland@sancb.org.za)

  “¡Quad rugby!”, exclamé. “¿Qué es eso?”

“Es el juego de rugby jugado por personas con cuadraplejía   en silla de ruedas”, nos explica Henry Austin, Administrador de deportes y recreación del vecindario de Mangaung. “Se juega con una bola de red, cuatro a cada bando, para anotar se tiene que pasar la bola entre los postes del marco de su oponente, llevando la bola con usted. Pero, de camino hay que ir sorteando a sus oponentes, ellos tratarán que usted no llegue a la bola.”

Marlize, entrenador de rugby afirma: “Las sillas de ruedas han sido construidas con cierto propósito, pero frecuentemente colisionan entre sí. Entre más extensa es la discapacidad, más fuerte es la práctica del deporte.”

También entrenador de cricket, Marlize está particularmente orgulloso de las y los jugadores de cricket ciegos de Mangaung. Este equipo ganó el Torneo Nacional de Cricket.

A estos deportes nacionales se les puede agregar el basketball en silla de ruedas, ciclismo adaptado y tenis. La práctica de estos deportes es parte del un proyecto de “bienestar total”   en una de las áreas más empobrecidas de Sudáfrica. De manera más completa, estamos pensando en alianzas multi-sectoriales con los departamentos y facultades de cuidado de la salud, educación, economía y desarrollo agrario de la University of the Free State y la comunidad de Mangaung o, como se la conoce “el hogar del leopardo”. Y realmente era eso, hasta que llegó medio millón de personas en condiciones de pobreza.

Independientemente de otras consideraciones, todas las universidades deben enseñar e investigar. Pero, las universidades también tienen recursos con los cuales se puede apoyar a las comunidades, ayudarles con los problemas sociales que afrontan. Muchos de las y los estudiantes de la Free State University, son de comunidades cuyos índices de desempleo, pobreza y crimen son elevadísimos y parte de la realidad cotidiana. Se argumenta que la Universidad no debe rehuir a su responsabilidad de devolverle algo a las comunidades.

El argumento es muy razonable. Pero, ¿Cómo se puede justificar desde la perspectiva del quehacer universitario, como se describe en la ley tradicional? Para responder a esta pregunta, me presentan los conceptos de “aprendizaje en el servicio” e “investigación basada en la comunidad”.

Así, en la Poloho School de niños con discapacidad intelectual, me encuentro en una esquina cerrada, caliente como el infierno y respirando con aire humedecido con aerosol. A mí alrededor, muchos alimentos vegetarianos, pimientos, chirivía, espinacas y frijoles y patatas (tres veces más grandes que otras). Dentro del túnel hidropónico, cultivadas bajo condiciones de control,   hay todas las verduras que pueden comer 400 hambrientos estudiantes de una escuela.

Antes de entrar en la parte científica, nos tomamos la fotografía con un par de orgullosos estudiantes de 12 años de edad, Thomas y Tukhelo, quienes nos muestran sus matas, plantas y bolsas de productos cosechado manualmente. Siento que ellos miran con fascinación como su visitante ciego va curioseando a lo largo de la tubería   de micro diámetro, que sale del tanque galvanizado que contiene miles de litros de químicos, y que mediante salida capilares se va distribuyendo para llevar agua y fertilizantes, medidos con precisión farmacéutica, en forma de gotas al suelo.

Las mediciones son muy importantes porque Lean van der Westhuizen, guardián del proyecto, por decirlo de cierta manera, está revisando los insumos y los resultados de producción y cómo maximizar la producción de alimentos hidropónicos. En este día en particular, él encontró una pequeña afectación por la polilla de la patata y exhibió toda la ambivalencia de un entomólogo que debe enfrentarse a una peste que debe investigar y la posición de un jardinero que debe proteger su jardín.

Los proyectos de hidroponía y de deportes en discapacidad, son apenas dos ejemplos de docenas de proyectos en la provincia de Free State para mejorar la salud pública, técnicas de actualización agrícola, mejoramiento de la educación y estimular la actividad económica. Nada de esto habría sido posible,   sin un cambio fundamental en el personal económico respecto al propósito y relevancia de sus cursos e investigación.

Según Kiepie Jafta, el encargado de la División de Servicios a la Comunidad de la   Universidad, las palabras clave son “integración” y “compañerismo”. La agenda académica y de investigación de la universidad no puede ser determinada sólo por la Universidad, sino que se debe determinar mediante el consenso de las comunidades cercanas de la Universidad, los diversos servicios y sectores, incluyendo el sector de las personas con discapacidad y, sin su participación, no se puede considerar que la programa de la Universidad sea holístico.

Este programa también opera en varias universidades de otros países, particularmente en Estados Unidos, donde los “núcleos universitarios” se abren para promover la “buena ciudadanía” Pero también Kiepie Jafta se apresura a afirmar que, la Free State University está en Africa, y de “hacer la diferencia en nuestra propia nación”.

Allá por los turbulentos años de 1970, el Reverendo Jafta era uno de los primero en exigir que las universidades se abrieran para todos. Más adelante, fue uno de los fundadores de un Comité de Transformación que comenzó a llevar a la práctica que en los años siguientes, harían superar a la Universidad mucho de su postura conservadora y encierro institucional.

Como mimbro de la Iglesia Reformada de Sudáfrica, Kiepie Jafta era el pastor de la comunidad empobrecida de Heidedal. Forzado a ganar más dinero para velar por su familia extendida, se unió a la academia de la Universidad, pero se quedó como pastor voluntario en su iglesia. Con los años, su trabajo no sólo ayudó a transformar la Universidad, sino la misión de su vida: ¡Pasar de las palabras a la acción!

Terminada mi misión periodística, dejé la Universidad acompañado por Mabel Erasmus, asistente de investigaciones de la Administración de Servicios Comunales. Mabel, la de la voz sonriente, ha sido mi maestra y guía durante este día en Bloemfontein. Viaja con nosotros Anna-Ryna, Secretaria del Departamento, que salió para llevar a una anciana madre a hacer compras. Y esta gente tan amable, son un ejemplo de lo que sucede en una institución que decide actuar dentro de la senda correcta: Esta organización atrae a gente comprometida. Eso es algo bueno para la Universidad, y sin duda, también para la ciudad y para el país.

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