|
Derechos de matrimonio: Personas con discapacidad homosexuales y se casan en San Francisco
Los derechos a contraer matrimonio: Mi gran boda homosexual, Primera parte
Por Raymond J. Aguilera (enlace: Bent, a Journal of Crip Gay Voices)
Todavía tengo miedo de escribir esto. Se ha dicho que ninguna buena obra queda sin premio y esos también es doblemente cierto para la gente rara. Tengo buenas noticias para ustedes, mejor dicho, grandes noticias, mi compañero y yo nos casamos, el pasado 13 de febrero, un día antes del Día de los Enamorados. ¡Todavía me da cosa, de cómo nos veíamos! pero no sé si deseo contar todo acerca de casarnos.
También sucede que tan pronto los homosexuales hablan públicamente de sus relaciones, siembre suceden cosas malas.
Al principio eran Ellen y Anne, las “raras “, dos lesbianas. Mientras nadie sabía nada, todos las querían. Pero apenas hablaron públicamente de su relación: La policía encontró a Anne perdida en medio de la nada, usando éxtasis y hablando de Dios. Ellen se queda al otro lado de la acera. Ahora Anne es heterosexual y se casó con un hombre.
Melisa y Julie, son una pareja y tienen niños, pero, tan pronto aparecen en la portada de la revista Rolling Stone, su relación se rompe.
Yo no les voy a confesar nada de mi vida. Bueno, no mucho. Nuestra boda no fue del todo planeada. Nosotros ya lo habíamos hablado. Que deseábamos casarnos pero no habíamos hecho ningún arreglo. Eso estuvo bien por un tiempo, pero después comencé a preocuparme: ¿Acaso había arruinado una situación romántica, por el hecho de no preguntar formalmente si nos podíamos casar?
A inicios del mes de febrero, salí y compré una sortija, sin saber cuando ni como le iba a proponer matrimonio. Sólo pensé que era un paso en la dirección correcta. En menos de una semana, el Alcalde de la ciudad de San Francisco, le ordenó a su personal que comenzara a emitir licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo. El jueves, 12 de febrero, se comenzaron a casar las primeras parejas, todos estábamos muy emocionados por todos estos cambios.
El día viernes por la tarde, Michael y yo hablamos acerca de lo que estaba pasando y, sin elaborarlo mucho pensamos en cómo oficializar nuestra unión. Luego de hablar y hacer pausas, uno de los dos preguntó: ¿te casarías conmigo? (Sé que tanto romance está matando a muchos, ¿Verdad?)
Entonces comenzamos a correr. Yo trabajo a unos 15 minutos de la Gobernación de la Ciudad y Michael dura unos 30 minutos en carro. Yo salí de mi oficina muy entusiasmado por hacer fila. Había que hacer fila y no perder el campo, porque no se sabía durante cuanto tiempo las autoridades podrían seguir emitiendo las Licencia de Matrimonio. Cuando llegué, ya había más de 600 personas haciendo fila y todos estábamos muy entusiasmados, hombres y mujeres. También había cierto temor por las dos acciones judiciales que todavía estaban pendientes en los tribunales. Esas acciones judiciales habían sido iniciadas por las organizaciones a favor de la familia y, hasta ese momento, nadie sabía durante cuánto tiempo podrían las autoridades continuar las ceremonias.
Luego de estar en la fila por cinco horas, se nos emitió la Licencia de Matrimonio y se realizó nuestra corta ceremonia en las escaleras de mármol, en Beaux Arts, Gobernación de San Francisco. Mucho más temprano ese día, yo le había solicitado a Bob Guter que realizara nuestra ceremonia. Mientras esperábamos en la fila, podíamos seguir los preparativos de Bob a través de la maravilla de la Internet. Debido al caos que se había armado en el edificio de la Gobernación y lo tedioso del papeleo legal de las Licencias de Matrimonio, decidimos que lo mejor sería (aunque fuera menos personal) quedarnos por ahí, viendo como ocurrían las cosas y así asegurarnos que todo el proceso de nuestro casamiento quedara adecuadamente registrado por las autoridades de la Ciudad de San Francisco.
Ha pasado una semana. La vida matrimonial está bien, bueno la vida de casados. Nuestro compromiso mutuo se mantiene, no ha cambiando mucho, lo que sí admito es que al haber oficializado nuestra relación, algo le ha agregado... Se siente bien haber participado de algo que de seguro hará historia, de una manera o de otra. Y aunque siempre dije que los aspectos legales del matrimonia carecen de consecuencias, guardo y acaricio con mucho cariño el sobre que contiene nuestro certificado de matrimonio y me hace sentir bien.
Ahora tenemos un presidente con una posición contraria al matrimonio entre homosexuales y entre lesbianas. Bush se inclina por buscar una enmienda a la Constitución respecto a las acciones emprendidas por la Ciudad de San Francisco (lo que realmente pretende es reunir más apoyo de la derecha). Él y su gente pudieron buscar esas enmiendas desde hace tiempo, pero ahora se están moviendo en respuesta a la acción de las organizaciones de San Francisco. Él actúa así porque cree que esa es la manera de proteger a la familia y a la “santidad” del matrimonio. ¿Qué sucede con la protección a mi familia o a la santidad de mi matrimonio? La otra pregunta es, ¿Por qué debe el gobierno defender la santidad de algo, acaso esa no es la misión de la religión?
Yo no sé que va a suceder. La ciudad de San Francisco continúa casando a parejas del mismo sexo y el universo no colapsa. El matrimonio entre heterosexuales no está en peligro y si estuviera peligrando, no sería debido a Michael y yo, ni sería debido a las otras 3000 parejas que ya se han casado. Lo que sé es que puede aparecer el infierno, las mareas altas o darse las enmiendas a la Constitución, y aún así, mi esposo y yo ya estamos casados. Los conservadores se pueden enojar y gritar todo lo que puedan y, aun así, nada va a cambiar. Nuestro compromiso va a durar y, para quienes sienten que un matrimonio vale sólo si es “legal”, bueno también tengo los papeles para respaldarlo. También pueden declarar que los matrimonios carecen de valor cuando se les ocurra, pero mi matrimonio no está contenido en ese trozo de papel, aunque me emociona mucho cuando lo veo.
Pensamiento final: Ante la decisión de Bush de seguir insistiendo en una enmienda constitucional para prohibir el matrimonio entre homosexuales y entre lesbianas, decidí averiguar si podía recibir una felicitación de la Casa Blanca por nuestras nupcias. Según las disposiciones vigentes, mi solicitud cumple los requisitos para recibir una felicitación del Presidente de Estados Unidos. Les voy a mantener informados. Hay una Oficina de Felicitaciones, que funciona con el dinero de los impuestos: ¿Por qué no tenemos derecho de recibir una felicitación? (Creo que estaría bien) Bueno, quizá termine con un equipo de intervención rápida de la Policía frente a mi casa o algo así. ¿Recién casados? ¿Desea usted probar? Active el siguiente enlace: Here's how.
© 2004 Raymond J. Aguilera
Los derechos a contraer matrimonio: Mi gran boda homosexual, Segunda parte
Por Charlie Squires (enlace: Bent, a Journal of Crip Gay Voices)
¡Felicitaciones a Ray, por su boda en San Francisco!
El jueves 12 de febrero, Dan, mi compañero y yo nos dirigimos a la Gobernación en Madison, Wisconsin, para solicitar la licencia de matrimonio, junto con otras nueve parejas. Pero nos rechazaron la solicitud. También fue todo un espectáculo la manera en que el dependiente de la Gobernación manejó el asunto. Yo siento un inmenso respeto por él. Aquí está lo que me sorprendió: Yo sabía que sería algo importante, pero de cierta manera se trataba de otro acto de desobediencia civil. De hecho se convirtió en una experiencia increíblemente emocional para ambos.
El mismo día, la Asamblea de Representantes estaba celebrando audiencias públicas sobre una eventual enmienda a la Constitución de Wisconsin para prohibir definitivamente los matrimonios entre personas del mismo sexo, así como cualquier tipo de unión que no sea la tradicional pareja entre hombre y mujer. Entonces, nos organizamos y dimos testimonio en las audiencias públicas, manifestando nuestra oposición a esa enmienda.
Los testimonios también estaban muy divididos, en pro y en contra, con unas cien personas en cada bando. Todo fue muy gentil (con la gentileza que sólo se encuentra en el medio oeste) y también muy feo. Esta era la primera vez que las y los participantes nos enfrentábamos abiertamente al verdadero odio. Aunque no nos escogieron para que nuestra foto apareciera en los carteles principales, si aparecimos en la primera página del diario de nuestra comunidad y en otras secciones de otros diarios.
Tres cosas son sorprendentes:
- Toda la experiencia fue más emotiva de lo que jamás nos habíamos imaginado y, esto que soy una persona muy directa y valiente.
- Recibí comentarios de apoyo de gente conocida que no me hubiera imaginado. Se construyen puentes, una persona a la vez, en los sitios menos esperados.
- Más y más que nunca... lo sorprendente es lo incómodo del silencio que me rodea.
A pesar (o quizá) debido a esta extraña mezcla de emociones y reacciones, me siento muy optimista.
© 2004 Charlie Squires
formato para imprimir
|