Opinión:
de las Personas con Limitacion Fisica, Sensorial o Psiquica
Por Dean Lerner Gonzalez, Director General del Instituto Nacional para Ciegos INCI (inci@andinet.com)
"Si en una experiencia no nos jugamos nuestra razón, esa experiencia no vale la pena ser intentada." --Gaston Bachelard.
Habría que empezar por el título mismo propuesto en este escrito, como algo que se coloca antes, se pro-pone, pero también en el sentido de lo que se abre a una discusión, al discurrir de la palabra en el tránsito a hacerse realidad, tal como sugiriera el filósofo: "hacer cosas con palabras", o mejor como escribiera otro al referirse al arte de crear conceptos.
¿Por qué no paralíticos, ciegos, sordo-mudos, tontos, mongólicos, locos, inválidos, disminuidos, minusválidos, con parálisis cerebral, en silla de ruedas; o invidente, down, limitado auditivo?.
Si hiciésemos un rastreo arqueológico de los anteriores términos encontraríamos cómo cada uno de ellos va encontrando su significación y lugar dentro de un contexto discursivo propio de determinada formación social. Así el primer grupo parece responder a sociedades menos desarrolladas, menos complejas, pre-industriales, donde las personas "con defectos" eran objeto de burlas o de compasión, sociedades duras, sin concesiones que integraban excluyendo al paralítico, cieguito, sordomudo, mongólico, bobo o loco.
Las sociedades industriales configuradas por los postulados de la economía-política, donde el valor por excelencia es el trabajo, comienzan a hacer énfasis en el carácter improductivo de estas poblaciones, por eso no valen (inválidos), o valen menos (minusválidos), o son menos (disminuidos) para trabajar.
Adicionalmente las sociedades medicalizadas poblaron el universo semántico de pacientes con parálisis infantil, o poliomielitis, parálisis cerebral, síndrome de dow, parapléjicos, cuadrapléjicos síndrome de uscher, glaucoma, retinitis pigmentosa, cataratas, esclerocórnea, ceguera, sordera; neurosis, sicosis, esquizofrenia, etc.
Las sociedades tecnológicas inventaron neologismos propios de su fe en la ciencia y la tecnología para resolver problemas adquiridos o genéticos, haciendo referencia explícita a la función perdida que algún día la ingeniería de sistemas con sus chips o la ingeniería genética podría reparar o evitar: la discapacidad física, la discapacidad auditiva, la discapacidad visual, la discapacidad psíquica. Utilizando el prefijo dis, como pérdida o falta, tal como se usa en dis-forme, dis-continuo- dis-lalia, dis-fonía, dis-péptica.
En países de desarrollo desigual como el nuestro es común que circulen discursivamente de manera superpuesta todos los términos anteriores, por esto pensando en la Colombia que queremos, sin discriminación, con equiparación de oportunidades, con tolerancia, con respeto por lo distinto, con igualdad y justicia social, con alegría y desarrollo personal para todos, reflexionamos sobre estos temas desafiando lo que somos para convertirnos en lo que deseamos.
Así, preferimos en consonancia con los anteriores principios que antes de disminuidos, minusválidos, discapacitados o de la discapacidad, se hable primero de lo que son, PERSONAS, y se agregue lo que constituye específicamente la diferencia en razón de la cual se deben orientar las acciones tendientes a la equiparación de oportunidades dentro de un contexto de respeto y tolerancia, es decir, aludiendo de modo directo a la limitación FISICA, SENSORIAL O PSIQUICA que se tenga.
De lo que se trata no es solo de palabras inscritas en regímenes de producción discursiva, sino que las mismas adquieren solidez de cosa objetiva, en tanto, hecho social, para decirlo en términos de Durkheim. De ahí la importancia de des-centrar esos discursos, de -construirlos, desplazarlos, para ir disolviendo la pesadez ontológica con que se han ido cargando para terminar identificando la esencia de la persona, su SER, con lo-que-es accidental a ella, la simple desventaja, la limitación, lo añadido negativo.
Tampoco pretendemos negar la importancia a este añadido negativo, pero sí buscamos las fisuras que nos permitan aminorar su impacto propiciando las condiciones en las cuales se desarrolle el ser, el proyecto vital de quien lleva la desventaja.
Si la situación es tal como la definen los participantes, si la realidad es cuestión de definición, intentamos construir socialmente realidades donde lo que no tengo ni quiero tener,, no se constituya en obstáculo para aceptar a quien tiene algún tipo de limitación física, sensorial o psíquica; donde conviviendo con la diferencia radical aprendamos el respeto, la tolerancia y la solidaridad; donde abandonando la tentativa imposible de la com-pasión, es decir, el fallido intento de sentir con el otro lo que no puedo sentir, su carencia, podamos entender que existen muchas cosas que no son reductibles a nosotros, que por tanto no lo somos todo, que somos finitos, que tenemos límites, salir del ego-ismo puesto que siempre debemos contar con el otro, con lo que no soy yo, aceptar por tanto la pluralidad, la diversidad, el disenso, la divergencia, lo que se sale de la norma, lo enorme; la superación de los códigos, incluido el genético, en el pacto y el compromiso que nos libera de la obligatoriedad.
Hacer de nuestro trato con las personas con limitación física, sensorial o psíquica una oportunidad para desafiar nuestros límites, nuestros prejuicios, nuestros pre-conceptos, para aprender que nuestro mundo siempre es más pequeño de lo que pensamos.
Hacer esta experiencia radical sólo está reservada a los más fuertes, a los que se dan el lujo de poner a prueba las cosas poniéndose a prueba a sí mismos, a los que vinieron a engrandecer el mundo, no a confirmarlo.
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