Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 13 Abril-Mayo 2002


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Rosibel Pereira: La magia pictórica de su pie izquierdo
Por Luis Fernando Astorga Gatjens (lferag@racsa.co.cr)

Cuando aprisiona el pincel entre los dedos de su habilidoso pie izquierdo, el lienzo se va llenando de color y luz, de vida y esperanzas. Es el pie izquierdo de Rosibel Pereira Cordero, una pintora costarricense, cuya parálisis cerebral le limitó el uso de sus manos.

Su pasión creativa no se detuvo ante lo que ella considera un impedimento que no ha frenado su desarrollo y crecimiento como artista plástica. "Por mi discapacidad, he tenido que enfrentar muchos obstáculos, pero uno a uno los he superado. No existen imposibles, si se tienen ganas", afirma con la dulzura y la certidumbre de quien ha ganado muchas batallas.

Rodeados de hermosos cuadros: paisajes llenos de gritante vitalidad, naturalezas muertas y bodegones, etéreas bailarinas, mares con oleajes embravecidos, conversamos con Rosibel en la Sala de Exhibición Artística de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz. En esta sala, ubicada en San José, la pintora expone su conjunto pictórico "Esencia Vital", desde el 5 de marzo del 2002.

Luchadora tenaz
El origen de la discapacidad de Rosibel Pereira, se remonta al mismo día de su nacimiento. Como consecuencia de una complicación durante el parto de María Cordero, madre de Rosibel, se hizo necesario la utilización de "fórceps". Esta circunstancia provocó una lesión que causó su parálisis cerebral.

De esta manera, se vio afectado su sistema motor: no podía conservar el equilibrio, consecuentemente no podía caminar, tenía carencia severa de motora fina en ambas manos y enormes dificultades de comunicación.

El persistente respaldo de su madre, el sinnúmero de sesiones de terapia física y ocupacional y, sobretodo, el espíritu de lucha de Rosibel y su optimista tenacidad, la hicieron avanzar hacia un control progresivo de su cuerpo. Hoy día ella, camina y expresa con claridad su manantial inagotable de ideas. No sólo a través de su voz sino de sus creaciones artísticas.

Una expresión muy común en Costa Rica para expresar lástima es catalogar a una persona de "pobrecita". Rosibel nunca ha soportado esa palabra, la rechazaba con vehemencia. "Mi habilidad para dibujar la convertí en una fortaleza contra la lástima", dice con orgullo.

"Mi pie es la llave de la vida"
Al consultarle cómo y cuándo descubrió la habilidad que tenía guardada en su pie izquierdo, Rosibel sonríe con picardía: "Cuando apenas contaba con cinco años, un día de tanto se me cayó un lápiz y no quise llamar a mi mamá para que me lo recogiera. Intenté recogerlo con mis manos pero no pude; entonces me quité el zapato de mi pie izquierdo y lo recogí. Así fue cómo, en forma casual, descubrí que mi pie izquierdo respondía a las órdenes de mi cerebro para movimientos finos".

"A partir de ese momento, mi pie izquierdo fue mi gran cómplice y aliado. Él ha sido y es la llave de la vida. Ese pie me permitió experimentar el juego con muñecas, como cualquier niña. Hasta las bañaba". Al principio, sigue el relato Rosibel, mi mamá no aceptaba ese método e insistía que no lo usara pero yo soy bastante terca y aprovechaba cuando estaba sola para quitarme el zapato y hacer un hueco a la media para que mis dedos quedaran libres y así poder tomar el lápiz para dibujar.

Ella siempre se ha fijado metas para superar sus limitaciones físicas y ha buscado la forma de lograrlas. "Recuerdo que siendo niña cuando en las sesiones de terapia querían enseñarme a escribir con la metodología tradicional, yo no me sentía cómoda y buscaba en mi casa otras formas de lograrlo".

Construyendo una artista
Rosibel está agradecida con la vida y con Dios y con muchas personas, que, en distintos momentos de su desarrollo, la han ayudado y alentado para avanzar y crecer. Hay dos personas, sin embargo a quienes les agradece, especialmente, sus enormes progresos en, como diría el escritor cubano Alejo Carpentier, el reino de este mundo. Se trata de una tía suya y una terapeuta.

"Una tía, que es maestra, me ayudó y estimuló a desarrollar mi habilidad con el pie". Esa tía se percató que a la niña le gustaba dibujar, entonces utilizó una metodología tan útil como inteligente, que fue de enorme utilidad para Rosibel. La maestra le combinaba las clases de materias académicas como español, matemática, ciencias y estudios sociales con dibujo. De esta manera, la futura pintora, siempre estaba dibujando pero, al mismo tiempo, recibiendo otro tipo de conocimientos. "Así fue creciendo mi contacto con el arte, mi motor de vida y lo que me permite realizarme como persona", recuerda Rosibel.

La otra persona a quien recuerda siempre con gratitud, es María Eugenia Leiva, su terapeuta, por mucho tiempo. Ella, al reconocer las habilidades del pie de Rosibel, la estimuló para que las siguiera desarrollando. Con ello, además de romper paradigmas sobre formas rígidas de rehabilitación, abrió un ancho horizonte de desarrollo para la joven artista. La comprendió en un momento en que Rosibel requería de esa comprensión.

"La relación con el arte es para mi una forma de liberación", expresa con claridad Rosibel. Su pie izquierdo guiado por un espíritu rebelde y alegre, expresa todo lo hermoso de la vida que esta artista puede captar y esta maestra y esta terapeuta deben de estar orgullosas de contribuir a forjar este camino.

De colores y aceites
Ya consolida como dibujante, Rosibel se atrevió a exponer en 1980. La exposición de sus dibujos se montó en el edificio del Centro Nacional de Rehabilitación. Entre los muchos concurrentes, que admiraron sus trabajos, estuvo presente la Ministra de Cultura de esa época, Marina Volio.

No quieres ponerle color a tu arte, le preguntó a Rosibel la Ministra, ya que todos sus dibujos eran en blanco y negro. Claro que si pero no he tenido oportunidad de conocer y desarrollar otras técnicas, le respondió la juvenil artista. A partir de esa exposición, dejó de ser autodidacta. El Ministerio de Cultura le otorgó una beca para que ampliara su formación en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica.

Como era previsible, originalmente, se rehusaron a aceptarla. No sólo se trataba de una persona con discapacidad, sino de una persona con discapacidad que pintaba o quería pintar -ni más, ni menos„que con su poco académico pie izquierdo. Al final se le aceptó con la condición de que no perturbara a los demás condiscípulos.

No obstante tan antojadiza advertencia, su llegada generó conmoción en la escuela. "Fue incómodo al inicio. Era el bichito raro", recuerda Rosibel. Ahí estuvo durante cuatro años. Poco a poco, la fueron aceptando hasta lograr acostumbrarse, en el caso de Rosibel y que la vieran con naturalidad las personas que formaban parte de Bellas Artes.

Aprendió diversas técnicas: acuarela, pastel, acrílico pero la que le ganó su preferencia fue el óleo. "Lo que me cautivó fue el óleo, por su color, su textura, su olor. Es una técnica muy bondadosa", define Rosibel.

Exposiciones vitales
Por su pie han pasado distintos temas: agua, caballos, perros, paisajes, naturalezas muertas, bodegones. "La manifestación artística es un impulso sensitivo que te invita, que te convoca. No se puede forzar o predeterminar; nace desde adentro", sostiene la artista.

Le gusta pintar el agua por que es vida, movimiento, frescura. A los caballos por su fuerza, por sus movimientos, por su provocativa altivez. También disfruta llevando al lienzo paisajes. No le gusta pintar mucho naturalezas muertas o bodegones, pero también los ha hecho.

Todos estos temas se han convertido en centenares de pinturas y en más de treinta exposiciones. Su obra es conocida en el ámbito nacional y ya ha hecho incursiones internacionalmente. En el año 1993 recibió el premio The Victory Awards (Estados Unidos). Asimismo ha expuesto en las salas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Washington DC y en galerías de Miami.

Huella ejemplar
Rosibel es una artista que pinta lo hermoso, pero que conoce lo duro y difícil de la vida. Ella es consciente de que pese a los avances legislativos que ha habido en el país, en los años recientes, en materia de derechos humanos de las personas con discapacidad, es poco lo que se ha avanzado. Hay mucho que cambiar, hay mucho por que luchar.

Eso lo ha canalizado participando de distintos esfuerzos organizativos; todos ellos orientados a hacer cumplir los derechos humanos de las personas con discapacidad, a mejorar sus condiciones y calidad de vida. Actualmente, es fiscal de la Junta Directiva de la Asociación Nuevo Renacer para la Persona con Discapacidad. En esta ong, aporta a través de charlas en escuelas, colegios y comunidades, que solicitan ayuda.

En mayo del 2001, fue elegida miembra suplente, en representación de ong, de la Junta Directiva del Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial (CNREE), ente rector en discapacidad del país. Igualmente, ella es activa participante del Foro por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, coalición de organizaciones y de personas con discapacidad que trabaja en la potenciación social, económica, política y cultural de las personas con discapacidad.

Rosibel Pereira es una mujer del siglo XXI y con sus ideas y acciones, con sus cuadros y escritos, está dejando una huella ejemplar, pletórica de sueños, de luchas y de indoblegable amor por la vida.
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