Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 13 Abril-Mayo 2002


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Las niñas y los niños de Sudáfrica nos recuerdan que ¡es nuestro país también!
Por Charlotte Vuyiswa McClain (cmccmain@sahrc.org.za)

Según el censo de 1996, la población de Sudáfrica es de 39,7 millones, casi la mitad son niñas y niños menores de 18 años. Un 15% de la población tiene 5 años o menos. Adicionalmente, un 21% tiene una edad entre los 6 y los 14 años. Ciertamente, las niñas y los niños constituyen una gran parte de la población total, que son el futuro de nuestro país. Sin embargo, el triste hecho es que una gran parte de esta población infantil está en desventaja por la pobreza y, quienes presentan discapacidad, se enfrentan a una realidad más dura que quienes no la tienen.

La distribución del ingreso es extremadamente desigual en Sudáfrica: Los hogares más pobres, un 40%, sólo reciben un 6% del ingreso nacional total, mientras que los hogares más ricos, un 10%, se reparten más de la mitad de los ingresos nacionales.

Casi un 40% de todos los hogares de Sudáfrica, viven en la pobreza y en su mayoría comparten la misma realidad de todos los hogares pobres, urbanos y rurales de Africa: Las mujeres son la jefas de hogar y esto los hace más vulnerables porque ellas tienen menos posibilidad de progreso. Así, la abundancia de niños desvalidos que viven en hogares con mujeres como cabeza de familia, la mayoría abandonadas o solas por diversas causas, es más grave en las áreas rurales que en las ciudades.

Una situación afectada por la vergŸenza, la pobreza y el abandono
No hay ningún dato estadístico confiable acerca del número de niños con discapacidad en Sudáfrica. Esto no se debe sólo a la ausencia de datos segregados sino debido a una cultura de vergŸenza, mitos y el estigma con que se rodea a la discapacidad, que hacen que estas niñas y niños sean "invisibles". Son escondidos, no son registrados al nacer y en muchos casos son abandonados por sus padres. Se estima que aproximadamente un 12% de la población de Sudáfrica tiene algunas discapacidad, incluyendo a unos 4 millones de niñas y niños.

La mayoría de los habitantes de Sudáfrica son negros, siendo quienes viven en las áreas rurales los particularmente más vulnerables; no sólo por su raza sino por dificultades de gestación y las muchas formas de discapacidad relacionadas con la pobreza o las condiciones de salud evitables, como la polio y la violencia en las comunidades. El nexo entre la pobreza y la discapacidad se ha establecido claramente y lo estaremos examinando en artículos posteriores.

Una Constitución nacida de la lucha social para la igualdad para todas y todos
La Constitución de Sudáfrica es la envidia de muchas naciones. Es una Constitución nacida de la lucha social en pro de la igualdad y la dignidad humana para todas y todos. En este depósito de los valores y normas de nuestra nación, le hemos dedicado la sección 28 para los derechos de las niñas y los niños, donde se incluyen vivienda básica, nutrición, salud y servicios sociales. La Sección sobre Igualdad prohíbe la discriminación por diversos motivos, incluso por motivos de discapacidad y, también, la Constitución reconoce el Lenguaje de Señas.

Consideración de una ley centrada en el niño
Podemos apreciar como en los últimos ocho años Sudáfrica ha desarrollado una elaborada red de políticas para proteger a las niñas y los niños. Aunque todavía no tenemos una ley completa de protección a la infancia, hay todo un movimiento para lograrla. La Comisión de Leyes de Sudáfrica está dedicando esfuerzos en un proceso muy radical en función mejorar la actual legislación infantil del país.

El nuevo proyecto busca una ley que se centre más en la niñez y en los derechos humanos. Esto es importante para alertarnos en temas y principios como la no discriminación, la igualdad y el respeto a la dignidad; tópicos todos que son importantes para el crecimiento y desarrollo de las niñas y los niños con discapacidad.

Todavía quedan una serie de defectos en nuestro marco legislativo. Estos incluyen la falta de servicios adecuados de interpretación para las niñas y los niños con discapacidad, que los requieran en las Cortes de Justicia, la falta de accesibilidad en la mayoría de las Instituciones Infantiles, sitios de atención (incluyendo la accesibilidad física, personal capacitado y carencia de ayudas técnicas y servicios de apoyo), varias formas de discriminación contra los padres de familia, que van a tener una hija o hijo con discapacidad.

Por otro lado, no hay suficiente protección contra el abuso sexual, físico y emocional de niñas y niños con discapacidad y la falta de coordinación legal para atender estas situaciones.

Los padres de familia y los padres adoptivos de niñas y niños con discapacidad solo califican para beneficios de la seguridad social si el infante está en edades entre 1 y 18 años y si, debido a su severa discapacidad mental o física, requiere atención permanente en su hogar. Las ayudas para las personas con discapacidad mayores de 18 años, sólo están disponibles para las personas totalmente dependientes y sólo para cuidados; no para que sean independientes y la atención médica es gratuita para niñas y niños menores de 6 años.

Informes de abuso
Los informes de abusos contra niñas y niños con discapacidad y las deficiencias en las leyes, nos recuerdan que la lucha social, no ha terminado. Recientemente, uno de nuestros principales diarios presentó, en primera página, la historia de un niño con discapacidad que fue amarrado a un árbol, porque la madre no "podía lidiar" con su situación.

La pobreza, la fatiga y la falta de acceso a los servicios, fueron factores determinantes en la tragedia de esta familia. Estas dolorosas y complejas historias, frecuentemente reflejan la discriminación y la exclusión en la sociedad. Estas son experiencias de muchas niñas y niños, que se dan en el ámbito comunitario e individual, dentro de un contexto específico, en sitios específicos y con interacciones específicas. Suceden a pesar de la red elaborada de instrumentos internacionales, sin querer desestimar la importancia de tener estos instrumentos.

Debemos de tener muy presente que la legislación nacional e internacional, ofrecen la base para respetar, proteger, promover y cumplir con los derechos humanos. Sirve para que elaboremos las estrategias que nos permitan proteger mejor a las niñas y los niños con discapacidad.

Dado que ellas y ellos son más propensos a ser víctimas de la marginación y el silencio, que la infancia en general, los recientes talleres y actividades con niñas y niños con discapacidad, resultaron muy importantes. Una organización no gubernamental impartió talleres sobre temas de asistencia social relacionada con la discapacidad. En estas actividades se reveló la exclusión dentro de la sociedad, el abuso sexual y los altos niveles de pobreza. Se manifestaron las preocupaciones por la falta de servicios para estos niños y niñas en las áreas rurales y la baja cobertura de la seguridad social.

El reto de llevar a la práctica la inclusión educativa
Escuchar a las niñas y los niños, fortalecerlos para su protección y defender sus derechos, deben ser los fundamentos de todas las políticas que busquen su bienestar y evitar la violencia contra ellas y ellos. El gobierno de Sudáfrica, se ha comprometido con la educación inclusiva pero hay muchos problemas en esta área.

La educación de las niñas y los niños con discapacidad es, frecuentemente, un área donde se puede medir si los derechos humanos se disfrutan o no. La llamada "educación especial" o las escuelas especiales, usualmente son sinónimos de segregación y marginación para las niñas y los niños con discapacidad. Adicionalmente, debemos combatir las ideas incorrectas de que las niñas y los niños, que asisten a estas escuelas son "inferiores" o que no pueden aprender. Debemos acabar, mediante la educación comunitaria, con los mitos y los prejuicios. El mensaje debe ser: Las niñas y los niños con discapacidad, son primero y ante todo, niñas y niños y humanos con derechos. Su discapacidad no debe constituirse impedimento para el óptima expresión de sus habilidades.

La perspectiva de derechos humanos en materia de discapacidad, es un llamado a acabar con la incompetencia al aceptar nuevos modelos de actuar. Se reconoce la diferencia y se procura el desarrollo personal, en sustitución de la protección asistencial.

Similarmente, es peligroso la concepción utilitaria de considerar que debemos respetar y proteger a nuestras niños y niños porque "son el futuro". Más bien, debemos de respetar, proteger y promover sus derechos humanos, porque son humanos, porque las niñas y los niños existen ahora, en el presente y porque son vulnerables.

Debemos ser catalizadores del cambio para nuestras niñas y niños
Tras haber comentado el panorama de las leyes que respetan y protegen los derechos de las niñas y los niños, podemos examinar la pregunta: "¿Es razonable que el Estado no cubra los servicios necesarios para este sector vulnerable de la sociedad?" Podemos demandar el cumplimiento de planes y seguir elaborando programas acerca de cómo y cuándo estarán funcionando estos servicios. La rendición de cuentas es un elemento crítico para la buena gobernabilidad.

Necesitamos seguir preguntando ¿Cómo y en quién está gastando el gobierno? Esta pregunta es, particularmente, importante después de la disposición aprobada por la Corte Constitucional de Sudáfrica en el caso "Grootboom". En breve, la Corte manifestó que, el Estado debe asegurar políticas para atender a las necesidades de las personas que están en condiciones desesperadas.

Debemos continuar trabajando para que la sociedad civil y, particularmente, las organizaciones de personas con discapacidad, se involucren en todos los aspectos de la elaboración y cumplimiento de las políticas. La supervisión y la incidencia necesitan mantenerse como alta prioridad en las actividades de estas organizaciones de personas con discapacidad. No podemos ser complacientes y limitarnos a solo guardar esperanzas. Ahora que tenemos una democracia, no podemos creer que todo será mejor automáticamente.

Las cosas pueden mejorar, pero debemos ser los catalizadores, los agentes del cambio para nuestras hijas e hijos, hoy y mañana.

Nuestro reto como nación todavía está en el futuro. Se trata de que las políticas y las leyes, por las que tanta gente luchó valerosamente, no sean sólo tigres de papel, sino herramientas que protejan y mejoren la calidad de vida de las niñas y los niños con discapacidad en Sudáfrica.
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