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Una conversación con los fundadores del Festival Internacional de Cine para Sordos de Chicago
Por Mike Ervin (mervin4241@aol.com)
Desde su infancia y adolescencia, en las décadas de 1960 y 1970, Liz Tannebaum amaba el teatro y el cine. El problema estaba en que la mayoría de las películas para niñas y niños, todavía no se subtitulaban.”En tiempos de navidad, para mí lo más difícil era no poder ir al cine con los demás niños, que si podía escuchar y entender las películas. Era como estar obligados a contentarnos con ver la programación en las carteleras y a los demás entrar en la sala. En esos tiempos nosotros deseábamos mirar las mismas películas, pero no eran subtituladas y tampoco se usaba tanto la interpretación con lenguaje de señas.” Por esa razón, el Segundo Festival de Cine para Sordos, Chicago, febrero 28 al 4 de marzo, presentó versiones subtituladas de las películas Daredevil y el Libro de la Selva II y, en el del año pasado, se había presentado la película Monsters Inc. “Nosotros deseamos compartir las mismas películas con otras personas. Hollywood es para todos,” dice Liz Tannebaum. Ella desea que la gente joven que actualmente siente que no está siendo tomada en cuenta, como le sucedió a ella, tenga un evento donde todos sean bienvenidos, aunque sea una vez al año. Ahora hay muchos festivales para personas sordas Actualmente abundan los festivales cinematográficos para sordos. Hubo uno en Moscú, junto con eventos similares en Wolverhampton y Londres, Inglaterra. Se espera que muy pronto se inauguren otros festivales en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, Liz Tannebaum y Joshua Flanders, su compañero oyente en la organización del Festival de Chicago, piensan que su evento es único. El énfasis en buscar la participación de niñas y niños sordos va más allá de reunir a un gran público pasivo que sólo mira las películas. Este año, un grupo de niñas y niños con edades de 10 a 17 años participaron en un Taller de Confección de Imágenes de Arcilla para Animación (Claymation Workshop) durante un fin de semana. Los estudiantes hicieron un corto animado de un minuto que se mostró unas 10 veces durante el festival. El año pasado, las y los niños produjeron un video musical e ilustraron las vibraciones de una canción. Esa fue la idea de Joshua Flanders Él había sido profesor ingles y fundó el Instituto para la Imagen en Movimiento de Chicago. El desea que todos los que desean, disfruten mirar y también producir películas. Así, aunque él no es sordo, el es un gran promotor de la subtitulación de las películas, no sólo para que puedan ser entendidas por la población sorda, sino para quienes hablan otros idiomas distintos a los originales de cada película. Por su parte Tannebaum nos dijo: "Me agrada que las personas de distintas culturas se reúnan para disfrutar del cine." Joshua Flanders y Liz Tannebaum se conocieron hace unos años cuando él ingresó a una sinagoga de Chicago donde los servicios se ofrecen tanto de manera hablada como en lenguaje de señas estadounidense. Joshua Flanders fue cautivado por “la belleza del lenguaje de señas, por la manera que sirve para comunicar las oraciones y las canciones.” Es un lenguaje muy visual, un lenguaje elocuente para la cinematografía. Lo que desean las mujeres (What Women Want) Liz Tannebaum también ha tenido esa misma manera de pensar. Ella es actriz de teatro y de la cinematografía, además organiza actividades teatrales con niños sordos. Usted la puede ver en muchos sitios, en un centro comercial, como en la película con Mel Gibson “Lo que desean las mujeres” (What Women Want). Durante años ella había soñado con organizar un festival, una muestra internacional de los talentos de los directores y actores y actrices sordos. Joshua Flanders nos dijo: “Como nos pareció tan fácil, nos preguntamos ¿Por qué nadie los había hecho antes?” Nos dimos cuenta que se había hecho antes, pero yo pensé que no correctamente: había que incluir a niñas y niños en el Festival y había que organizar actividades para fomentar la creatividad y la reflexión.” Así otra característica del Festival de Chicago es la serie de seminarios, talleres y actividades de discusión abiertas a todo el público. Durante estas actividades actores, directores y productores intercambian experiencias con el público. Es una oportunidad de aprender acerca y con la comunidad sorda. Y una oportunidad para examinar las posibilidades para que las empresas teatrales y cinematográficas busquen la accesibilidad para todo el público. También es un espacio para aprender acerca de técnicas de dirección y producción de obras teatrales, cinematográficas y documentales. Pensando en el público sordo No es necesario que las películas seleccionadas para el Festival de Chicago estén relacionadas con la sordera o que su director sea una persona sorda ni tener actores sordos. El Sr. Flanders nos dijo que la condición mínima es que las películas deben estar subtituladas al inglés y que deben “haberse hecho con los sordos en mente.” Aunque la mayoría de las películas del festival se relacionan de alguna manera con la sordera, las películas como “Chlorine” también pueden ser seleccionadas por el Panel de Selección (formado principalmente por personas sordas). La película “Chlorine”, que se exhibió este año, trata de una joven que nada hasta el fondo de la piscina de su hogar para encontrarse con un amigo imaginario. El director de la película no es sordo y no aparecen artistas sordos en esta producción y ninguno de los actores usa lenguaje de señas. Pero cuando la niña se comunica con su amigo imaginario, lo hace con gestos, sonrisas, expresiones y lenguaje corporal. Así, esta película presenta cierta poesía visual que Flanders y Tannebaum consideran que es el corazón de la gran cinematografía para los sordos.
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