Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 18 Abril-Mayo 2003


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El aventón (The Ride): Comentario de una gran película

Por Barbara Kolucki (bakoluck@aol.com)

No es frecuente que uno mire una película una segunda vez y la disfrute más que la primera. Pero este es el caso de cuando mire El aventón (The Ride). Esta película ganó un premio en el Festival de Cine de Moscú del 2002, un evento apoyado por Perspectiva y Rehabilitación Internacional. La votación fue realizada por niños y adolescentes y esta película ganó el primer lugar, bien merecido.

El aventón de John Flanders es una dramatización acerca de un músico que tiene problemas y está triste. La mujer que ama lo abandona y se siente tan deprimido que, por primera vez en 15 años, abandona el escenario y a un público de unos 500 fanáticos. El representante se enoja pero sin lograr los resultados esperados. Jack se monta en su auto, saca un mapa y comienza a correr por carreteras solitarias, pero en medio de un hermoso paisaje.

Después de conducir un rato, Jack se detiene a comprar gasolina. Él ve a alguien pidiendo aventón y le grita: “¿Para dónde vas?” Pero no obtiene respuesta. Vuelve a subir a su automóvil y se detiene al ver a un hombre al lado del camino. Jack le pregunta si desea que lo lleve y vemos al hombre que mira a Jack. Finalmente, Jack abre la puerta del auto, el hombre sube y Jack le dice: “Yo ya no llevo a la gente que me pide un aventón, pero es bueno poder tener a alguien con quien hablar.”

Luego de que Jack despreocupadamente sigue hablando con su compañero, vemos como el hombre saca una libreta y le escribe a Jack que el es sordo. Jack se ríe y le pregunta al hombre si puede leer los labios. El hombre, que se llama Vicente, le dice que sí y que ya ha aprendido algo de formación de letras con las manos mientras continúan el viaje.

En medio de ninguna parte
Los hombres llegan a una aldea muy pequeña y Jack dice que debe conseguir una habitación de hotel. Jack le pregunta a Vicente si desea quedarse también. Le sería difícil conseguir quien lo llevara a alguna parte en la noche estando en medio de ninguna parte. Al principio Vicente le dijo que no, porque él no confiaba en la “gente de la ciudad”. Jack le dice que él entiende, que alguien que le diera un aventón a Vicente en medio de la noche, quizá no sería confiable.

Vicente no tiene dinero y Jack le dice que pueden compartir la misma habitación y lo invita a cenar. Durante la cena, Jack le cuenta acerca de la mujer que lo abandonó y cómo él estaba huyendo de la música y su público. Jack le hace algunas preguntas a Vicente sobre su vida, pero a él no le agrada dar muchos detalles acerca de su vida.

Cuando Jack le pregunta a Vicente cuánto tiempo ha estado viajando, Vicente la responde por escrito: “He pasado por el infierno antes de llegar aquí.”

Los hombres comparten la habitación. Jack mira a Vicente desempacar su ropa de una bolsa que lleva. Vicente es muy ordenado y meticuloso con sus cosas. Toma un baño y Jack sale de la habitación para tocar la guitarra. Cuando vuelve a la habitación, él puede ver por la ventana del baño y se alarma al ver que hay sangre en el lavatorio. Se fija bien y mira que Vicente está tratando se salir de la bañera.

Jack se asustó y no se percató de lo sucedido: Vicente se había quedado dormido en la bañera. Ahora, como no entiende lo que Jack dice, es Vicente quién se asusta y sale corriendo, recobra su ropa y sale de la habitación de Jack.

Amigos otra vez
Antes que Vicente salga del hotel, Jack logra explicarle que se había puesto muy nervioso al ver que había algo rojo en el lavatorio y creyó que era sangre. Vicente comienza a entender lentamente y le da a Jack, una curita para que atienda el golpe que se llevó cuando Vicente lo empujó al salir corriendo de la habitación. Jack le dice: “Usted no es el único que ha pasado por el infierno para llegar aquí.”

En lo sucesivo, la película muestra como a la mañana siguiente, Jack sale a tocar la guitarra y Vicente lo mira. Luego se sienta cerca de Jack y comienza a mover algo rítmicamente que tiene en la mano. Jack escucha, sonríe y entona el mismo ritmo en la guitarra. Es un hermoso momento de la película.

Los hombres se separan pero antes Vicente saca su libreta otra vez y le escribe: “Gracias por el aventón, mi amigo.” Y sonríe. Jack le da un abrazo al sorprendido Vicente y se va en el auto. Desde lejos, se hacen con la mano la seña de que todo está bien.

Al final de la película, vemos como Jack vuelve al escenario y la canción que interpreta es acerca de su experiencia de conocer a Vicente, de haber huido y regresado. Jack canta una canción acerca de las personas que no hablan pero que controlan muy bien la atención. En una línea dice: “Yo no soy el pasajero, soy el aventón.”

Entretiene y educa
El aventón (The Ride) es un ejemplo maravilloso de una película producida para gente sorda y gente oyente. Cada detalle, grande y pequeño, asegura que todos tengan acceso a la película. Los subtítulos, el diálogo, la música y los momentos de silencio, son excelentes. Es una película que presenta a dos seres humanos tratando de conocerse y ocurre que uno de ellos es una persona sorda. Vicente no confía mucho y es Jack el que rompe la barrera. Jack es muy despreocupado y Vincente acepta pasar a través de la barrera. La actuación es magnífica.

De hecho, el Director John Flander, hace el papel de Jack. C.J. Jones es Vicente y juzgando por la cubierta del video, parecería que hace papeles más ligeros, pero en este caso, se manifiesta una gran versatilidad y profesionalismo. John Flanders también es el responsable de la mayor parte de la maravillosa música de esta película de 28 minutos.

Yo recomiendo esta película para todos, menos para niños muy jóvenes. Se puede pasar en todas partes.

La compañía productora es:
Rough Pine Productions
http://www.roughpine.com/
roughpine@earthlink.net

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