Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 18 Abril-Mayo 2003


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Irán: Tiempo de los caballos ebrios (A Time For Drunken Horses)

Reimpreso con permiso de Laura & Robin Clifford (http://www.reelingreviews.com/)

Cinco niños curdos luchan por sobrevivir haciendo trabajos extraños en una aldea distante mientas que su padre viudo se ganaba la vida contrabandeando en la frontera entre Irán e Iraq. Madi (Mehdi Ekhtiar-Dini), el hijo mayor tiene una discapacidad extensiva. Entonces Ayoub (Ayoub Ahmadi) de sólo 12 años asume toda la responsabilidad, mientras que Rojin (Rojin Younessi), hermana mayor, actúa como madre de todos. Ameneh (Ameneh Ekhtiar-Dini), el hermano de en medio, también le ayuda a sus hermanos pero principalmente a Madi. Luego, a la familía llega el cadáver del padre que murió víctima de una de las minas antipersonales que desde hace años son parte del paisaje por donde el Director, Bahman Ghobadi's ubica su película Un tiempo para los caballos ebrios. Esta obra obtuvo el premio Camera d'Or del Festival de Cannes.

La más grande y reciente producción cinematográfica de la región es la de los cineastas iraníes, Abbas Kiarostami (A Taste of Cherry), Majid Majidi (The Color of Paradise) y los directores, padre e hija, Mohsen and Samira Makhmalbaf (Gabbeh, Blackboards).

Muchas de estas películas presentan a niñas y niños. La película de Ghobadi's Un tiempo para los caballos ebrios, es una obra más realista que la película The Color of Paradise de Majid Majidi. Ambas producciones presentan a niños, hijos de un padre viudo donde uno de los niños tiene una discapacidad y en ambas también se presenta la situación en que para conseguir dinero, alguien piensa en contraer matrimonio. La película de Ghobadi es distinta porque sus personajes son curdos, una minoría étnica de 20 millones de personas en la región comprendida por Irán, Iraq, Turquía y Siria.

Cuando muere el padre, su tío nombra a Ayoub cabeza del hogar, porque ya él está agobiado por tener ocho hijos. El médico de Madi le dice a Ayoub que necesita una operación dentro de las próximas cuatro semanas para mantenerlo con vida ocho meses más. Ayoub se inicia en el difícil negocio del contrabando que había matado a su padre. En esos viajes es común que le den a los caballos y a las mulas una mezcla de agua con alcohol para hacerlos más dóciles y para que no sientan el intenso frío al atravesar las nevadas montañas entre la frontera de Iraq e Irán. La familia va sobreviviendo con los esfuerzos de Ayoub, pero no logra reunir el dinero necesario para la operación de Madi. En la película, Ayoub le regala a Madi un cuadro. El director Ghobadi, capta una brillante imagen de Madi contemplando la fotografía de un atleta.

Cuando Ayoub, que solo tiene 12 años de edad, regresa de uno de los viajes, se entera que la joven Rajim se ha comprometido en matrimonio con su tío. Ella le explica, al desconcertado Ayoub, que tomó la decisión porque esa era una forma de que el tío se convirtiera en jefe de la familia y así tener dinero para pagar la operación de Madi. Pero, al llegar el día de la boda, la nueva suegra se niega a tener a Madi en la casa y ofrece compensarlos con una mula. Ayoub se va con Madi, en medio de una tormenta, para vender la mula en Iraq, y así obtener el dinero para su pequeño hermano.

El Director Ghobadi retornó a su aldea natal en Kurdistán y ahí usó a personas que no eran actores, incluso a muchos familiares, para hacer esta película tan impactante. Los cuatro niños mayores actúan muy naturalmente frente a la cámara, y lo hacen con mucha expresividad. Ameneh, tiene el rostro de un ángel. Las vidas de estos niños incluyen situaciones casi imposibles de imaginar para el público occidental. Por ejemplo, algo tan básico como conseguir un cuaderno de apuntes, que es transportado con mucho cuidado en un camión, oculto para no ser detectado por las autoridades de la frontera, no es parte de la realidad occidental. La frialdad y la temporalidad con que se manejan muchas relaciones humanas en occidente, nos hacen difícil comprender la riqueza expresiva del amor entre los miembros de la familia de hermanos en esta película.

La película se produjo como documental y presenta imágenes de impactante belleza, particularmente cuando se muestran las duras condiciones del invierno de la región. (Cuando Ayoub y Madi son atrapados en dos emboscadas, ellos presencian a otros contrabandistas y a sus mulas, correr en descenso desde las colinas hacia el valle con toda su carga). Un tiempo para los caballos ebrios proyecta amor, espíritu y esperanza. Termina con la simplicidad misma, al señalar el triunfo por encima de la adversidad extrema.

Ayoub es un joven muy trabajador que se responsabiliza del cuidado y la alimentación de sus hermanos y hermanas en una aldea remota cerca en la frontera de Irán y Iraq. La madre se ha muerto y el padre, un contrabandista, está lejos la mayoría del tiempo. Cuando el médico de la comunidad les dice que su hermano con discapacidad, Madi, se va a morir, sino se le hace una operación, Ayoub sin mucha esperanza pero con mucha perseverancia, trata de recolectar dinero. Su hermana, Rojin, acepta casarse con un curdo iraquí, para conseguir el dinero que se necesita para la operación, pero esto también sale mal, forzando a Ayoub a realizar acciones desesperadas, dentro de esta hermosa película: “Un tiempo para los caballos ebrios”.

A lo largo de los últimos años han estado saliendo de Irán películas muy emotivas, hermosas y provocativas que rivalizan con las producciones de occidente. Uno de los aspectos más positivos de las películas iraníes, por lo menos las que tuvimos la oportunidad de ver, es la importancia de la participación de los niños. Por ejemplo, el cineasta Abbas Kiarostami “¿Dónde está el hogar del amigo?” (Where Is the Friend's Home?), durante año ha creado películas donde trata de la creciente población de niñas y niños en su país. Este tema también inspiró a otros cineastas de la comunidad iraní. Así, en 1995, Jafar Panahi hizo la hermosa película “El globo blanco”, que trata de una niña que trata de comprar un pez dorado que trae la buena suerte.

En 1997, Majid Maijidi nos trajo “Niños del cielo” (Children of Heaven). Trata sobre la historia de un hermano y una hermana, quienes elaboran un detallado plan para ocultar la pérdida de un par de zapatos. De este mismo cineasta tenemos la película que apareció este año, “El color del paraíso” (The Color of Paradise). Esta es la historia de un niño ciego y su padre, que se va narrando en varias etapas intercaladas. Esta es para mí, una de las producciones más emocionantes y gratificantes de este año.

Con su Una tiempo para los caballos ebrios, Bahman Ghobadi, escritor y director cinematográfico continua explorando la situación difícil de las niñas y niños en las escarpadas montañas. Es la historia del joven Ayoub quien, aún teniendo doce años de edad, se había convertido en el jefe de familia para sus jóvenes hermanos, tras la muerte de su padre. La parte trágica se complica cuando la familia se entera que el pequeño hermanito con discapacidad, Madi, puede morir en 7 ú 8 meses, si no se le hace una operación. La familia entera comienza a realizar todo tipo de esfuerzos para reunir el dinero que necesitan. Es una misión casi imposible en una región tan desolada como lo es la frontera entre Irán e Irak. La película muestra como la hermana de Ayoub, Rojim, trata de casarse con su tío, pero el matrimonio no se efectúa porque la futura suegra se niega a aceptar al niño Madi en su casa y, más bien los compensa con una mula. Ayoub se enfrenta a su último reto, luchando contra las inclemencias de una tormenta de nieve y contra un grupo de ladrones, mientras trata de pasar un contrabando de llantas para conseguir dinero y ayudar a pagar la operación de Madi. La película termina sin que se logre el objetivo, pero con un entendimiento entre Ayoub y los demás.

El director Ghobadi entra en el territorio del nuevo realismo que exploraran cineastas como Vittorio De Sica (The Bicycle Thief), en las primeras películas que aparecieron después de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Los cineastas iraníes examinan las condiciones tan duras de sus ambientes y de la gente que sobrevive en ellos: la valentía frente a la adversidad, la tenacidad frente a la pobreza. La pobreza no es una condición, es una forma de vida. Lo maravilloso de Un tiempo para los caballos ebrios no es sólo su habilidad para mostrarnos las vidas de sus personajes, sino para hacernos parte de esa realidad.

La película nos muestra a Ayoub, Madi y a la pequeña hermana Ameneh, escapar por la frontera y, mientras son perseguidos por los guardias, se detienen para darle a Mandi su medicina: no hay agua, entonces los niños le enseñan a Madi a tragar las píldoras usando saliva. En esta escena, uno comienza a mover la lengua dentro de la boca. Es entonces cuando nos damos cuenta que realmente estamos metidos en la película: Esto es cine realista...

Aunque la historia es simple y el presupuesto de la película es minúsculo, no le falta arte. Es un argumento cautivador, que te atrapa y lleva emocionalmente de principio a fin. El argumento se desenvuelve mediante la genial cinematografía de Sa'ed Nikzat, quien captura la belleza del paisaje montañoso de Irán. La simplicidad en el manejo de toda una riqueza de elementos, es la elegancia que no encontramos en otros contextos cinematográficos. La imágenes y las expresiones de la película Un tiempo para caballos ebrios representan volúmenes de sensaciones para los espectadores.

Otra cosa sorprendente de las películas de Irán, por lo menos las que he visto, es su increíble uso de gente que no es actora y la maravillosa manera en que sus directores pueden trabajar con ellas. Ayoub Ahmadi nos estremece el corazón y nos deja impresionados con su flexibilidad y amor por su familia. Al verlo desenvolverse en la pantalla, nos es difícil creer que no se trata de un actor profesional. La pequeña Ameneh Ekhitar, en el papel de la hermana menor, es otra de la línea de hermanas adorables tan comunes en las películas de Irán. Pero la actuación más conmovedora es la de Mehdi Ekhitar, en el papel de Madi, el hermano menor. La vulnerabilidad y las muchas necesidades del pequeño niño, contrastan con su candor y el cariño que le tiene a todos en la familia. Durante toda la película, uno siente miedo que algo malo le ocurra a un ser con quien uno ya se ha encariñado. La tensión acerca del futuro de Madi es palpable.

Es muy difícil describir una película como La hora de los caballos ebrios a la gente acostumbrado a las escenas y diálogos rápidos del cine occidental. El placer de ver como se va desarrollando la película, la lucha, lenta y silenciosa, que se va dando dentro de su propia complejidad emocional, a partir de una historia simple. Lo mejor es verla.
La película es parte de la programación de la empresa Shooting Gallery y sólo podrá verse en las casas de arte durante un par de semanas. ¡Traten de verla!
Yo le doy un 100 a esta película.

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