Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 23 Abril-Mayo 2004


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Heleen toca su piano especialmente adaptado

Por Petra Jorissen

Tocar música a menudo es una ardua lucha. Muchos músicos profesionales se derrumban bajo la carga y la presión que deben llevar a cuestas. Hay todo tipo de instrumentos de viento adaptados como clarinetes, saxofones barítonos y trombones para hacer música de forma lo más ergonómicamente segura posible. A veces, la forma de un instrumento puede cambiar radicalmente. Además de las “flautas transversas normales” hay por ejemplo flautas transversas con forma de cuellos de cisne. Pero ¿Cómo se toca el piano si las piernas están parcialmente paralizadas?

“Creo que sería beneficioso y placentero para ti si tocaras el piano”, le dijo su madre a Heleen un día. Así que apareció un piano en su casa. Y como muchos otros niños, Heleen van Tinburg empezó a tocar el piano a los diez años. Le gustaba, pero había una complicación: Heleen nació con espina bífida y no puede usar muy bien sus piernas.

Al principio tocar el piano no era mucho problema; las piezas musicales eran bastante simples y no tenía que usar los pedales para amortiguar el sonido. Heleen siguió progresando, la música se volvió más complicada y de vez en cuando tenía que usar el pedal derecho. Decidió usar su pie izquierdo para tocar el pedal derecho y lo consiguió.

Cuando Heleen llegó a su adolescencia se ocupaba de muchas otras cosas interesantes y asistió a la universidad. Su habitación en la residencia estudiantil era demasiado pequeña para un piano así que dejó de tocar.

Terminó de estudiar, encontró un trabajo, empezó a ganar dinero, se mudó a una casa más grande y el deseo de tener un piano volvió a nacer en su corazón. En ese lapso, empezó a usar silla de ruedas porque caminar se había vuelto cada vez más difícil. Adaptó su hogar a su silla de ruedas, compró un piano nuevo y empezó de nuevo a tomar clases. Esta vez ya no se contentaba con tocar piezas sencillas sin pedales, necesitaba un desafío. La pregunta era, ¿Cómo tocar a Beethoven o Chopin en una silla de ruedas, sin usar los pedales?

Ella sabía que hay soluciones para muchos problemas técnicos y decidió encontrar uno. Bien, cambiaría su piano normal por uno eléctrico pero eso no era lo que ella quería. Su primer paso fue visitar un centro de rehabilitación, con un área de terapia musical. En ese centro encontró un piano especial adaptado. Era una herencia y nadie sabía quien había adaptado el instrumento. En vez de usar los pies para los pedales se usaba un interruptor eléctrico especial con un brazo. Había otra solución mecánica: Usar un pedal especial accionado con el esternón en vez de los pies. “Parecía un instrumento de tortura”, cuenta Heleen. “Pero tocar debe ser divertido y no sentirse como algo tortuoso.” Su segundo paso fue buscar en Internet. Descubrió el sitio web de Michiel van Loon, www.pianoman.nl . Van Loon no sólo afina pianos también fabrica adaptaciones especiales para pianistas con problemas médicos y tiene conexiones con una red internacional de técnicos en pianos. Cuando lo conoció todo empezó a suceder.

Van Loon examinó sus posibilidades, imposibilidades y deseos y seleccionó el mejor adaptador de pedal para ella. Con el tiempo creó un sistema especial concentrado en la situación de Heleen. El sistema consta de un solenoide (un motor eléctrico linear montado dentro del piano), un sistema operador, una fuente de energía y un pedal especial. Además de esos elementos especiales dentro del piano, hay otro instrumento especial, un minúsculo interruptor. Heleen usa lentes. Cuando empieza a tocar se pone una banda en su cabello, a un lado de sus lentes. Dentro de esa banda Van Loon ha montado un minúsculo interruptor eléctrico, que se activa inclinando la cabeza cinco grados hacia delante. Este interruptor cierra una corriente de bajo voltaje que a su vez activa diferentes imanes especiales en los elementos dentro del piano, los que activan el mecanismo de pedal. El pedal amortiguador todavía se puede usar con normalidad pero de preferencia no al mismo tiempo. Ahora Heleen mueve su cabeza en vez de sus piernas cuando usa los pedales.

A primera vista las adaptaciones parecen intrincadas, pero algunos de sus detalles en realidad son divertidos y sencillos. Por ejemplo la banda para el pelo: Una sencilla solución que Van Loon compró en la farmacia de la esquina. El pequeño interruptor fue comprado en una venta ordinaria de materiales de construcción.

Si le interesa, mírelo en www.pianoman.nl . En el sitio holandés se pueden ver fotos de los elementos especiales que van Loon usó para la adaptación. Además puede ver a Heleen tocando su piano. Si quiere información, sólo envíe un mail a Michiel van Loon.

La adaptación costó alrededor de 1100 euros. En Holanda la seguridad social sólo te paga si eres músico profesional.

¿Y qué hay de Heleen? Toca constantemente su piano, especialmente piezas clásicas. El pedal ya no constituye una restricción; puede tocar lo que ella quiera. En este momento una de sus piezas favoritas es El Negrito, de Debussy. A veces toca a cuatro manos con un amigo. Y eso en realidad es muy divertido.

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