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La gente con discapacidad mental y el sistema japonés de pensión por discapacidad
Escrito por Emiko Kikuchi, Centro Comunitario Sora de Apoyo a la Vid, y traducido por la Sociedad Japonesa de Personas con Discapacidad
Seguridad de ingresos para personas con discapacidad
Según el Documento Blanco de Personas con Discapacidad de 2003, se estima que hay 3,422 millones de personas de 18 años o menos con discapacidad física y 342,000 personas con discapacidad intelectual (incluyendo personas con más de una discapacidad). Se estima que hay 2,04 millones de personas que reciben atención médica por desórdenes psiquiátricos (esquizofrenia, depresión, episodios maniaco-depresivos y otros trastornos emocionales, neurosis, etc., que en su mayoría se desarrollan durante y después de la pubertad). Los datos disponibles indican que en Japón, más de siete millones de personas con discapacidad enfrentan el serio desafío de la autorrealización.
Según el “Estudio sobre el Estado de Empleo de Personas con Discapacidad en FY 1998” publicado por el antiguo Ministro de Trabajo, se estimó que hay 396.000 personas con discapacidad física empleadas en establecimientos comerciales con cinco o más empleados (contratados tiempo completo, medio tiempo u otros), 69.000 con discapacidad intelectual y 51,000 con desordenes mentales. Esto sugiere que es poco probable que puedan alcanzar la independencia económica a través del trabajo.
Debemos tener en mente que a muchas personas con discapacidad que no pueden trabajar para ser económicamente independientes, no les queda otra salida que depender del apoyo de su familia o de la asistencia social pública bajo el sistema japonés de pensión por discapacidad, que continuamente ha dejado a grandes cantidades de personas discapacitadas sin ser beneficiadas. (Se estima que aproximadamente 1.8 millones de personas no son beneficiadas por la pensión por discapacidad).
Nuestro centro se ha dedicado a diario a apoyar la subsistencia de personas con discapacidad, por lo que ha sido testigo del círculo vicioso por el que padres de familia de avanzada edad han seguido proporcionando cuidados diarios y asistencia económica (gastos de vida, gastos médicos, primas de la pensión nacional, primas de seguros de cuidados, etc.) a sus hijos discapacitados adultos, cuya incapacidad de independizarse de sus padres, a su vez, ha hecho su modo de vida más inestable y ha limitado su crecimiento y potencial. El tema del sistema de pensión por discapacidad y otras medidas de seguridad para las personas con discapacidad, debe abordarse porque permite una vida independiente para estas personas en su comunidad y suna participación social basada en la autodeterminación y la toma de decisiones.
Pensiones por discapacidad y personas con desórdenes mentales
Sobra decir que el sistema de pensiones por discapacidad juega un papel central en la seguridad de los ingresos de las personas con discapacidad en Japón. Para los que padecen desordenes mentales, quienes históricamente se han quedado atrás respecto a los que padecen otras discapacidades, en términos de recibir atención adecuada, las pensiones por discapacidad que los han cubierto durante mucho tiempo son de la mayor importancia (el sistema fue inaugurado en 1961 y ha cubierto desórdenes mentales desde 1964).
La Ley Fundamental para Personas con Discapacidad de 1993 definió legalmente a las personas con desórdenes mentales como “aquéllas con discapacidades”, y la aprobación de la Ley de Salud Mental y Bienestar Social de 1995 condujo al establecimiento de un sistema de "manuales de bienestar de salud mental” para la gente con desórdenes mentales. Hoy hay una mayor conciencia de la necesidad de tomar medidas de bienestar para las discapacidades causadas por enfermedades en gente con desórdenes mentales. También se han hecho mejoras, aunque parciales, enmendando leyes desde la perspectiva de las medidas que ya se toman en otros campos de la discapacidad.
Sin embargo, la tardía comprensión de que los desórdenes mentales son discapacidades, han mantenido a éstos fuera del sistema (un sistema que incluye fondos para crianza de niños, fondos de bienestar social para niños y adultos con discapacidades físicas e intelectuales y otros fondos de bienestar social proporcionados por los gobiernos locales; tarifas de descuento, boletos gratuitos para la red japonesa de ferrocarriles y el transporte local; recientemente, algunos gobiernos locales han empezado a considerar que quienes están incluidos en los manuales de bienestar de salud mental deben estar cubiertos por el sistema). Además, el retraso antes mencionado ha traído desventajas en la evaluación de discapacidades (subestimadas) lo que se traduce en un sistema muy poco amistoso para el usuario (por ejemplo, los fondos para personas con discapacidades físicas especiales, los fondos de bienestar social para niños discapacitados y el sistema de apoyo y auxilio mutuo para personas con discapacidades físicas e intelectuales). Esta situación en la que las pensiones por discapacidad y la asistencia social pública son los únicos recursos para mejorar o resolver los desafíos económicos causados por las enfermedades crónicas y las discapacidades prolongadas permanece inalterable. Las desventajas en la seguridad de sus ingresos implican problemas más serios para las personas con desórdenes mentales que para las personas con otras discapacidades.
En cuanto al número de personas que reciben pensiones de discapacidad por desórdenes mentales, los beneficiarios de la Pensión Básica de Discapacidad son aproximadamente 220.000 (de los que el 70% está bajo el plan no contribuyentes) y los de la Pensión de Empleados con Discapacidad son unos 40.000. Se estima que el total de beneficiarios, incluyendo a los de la Pensión de Ayuda Mutua por Discapacidad está por debajo de los 300.000.
La mayoría de personas con desórdenes mentales no reciben beneficios de pensión, incluso aquellos que necesitan pensión por discapacidad. Quienes reciben esta pensión deben satisfacer dos requisitos: 1) un requisito de pago (condición para el pago de primas desde el día del primer examen médico; esta condición no es necesaria cuando dicho examen se realizó antes de los 20 años de edad) y 2) un requisito de condición de discapacidad (ya sea que el grado de discapacidad se aplique o no a los estándares de evaluación de discapacidad, el día que ésta es diagnosticada). Para certificar que estos requisitos han sido satisfechos, deben presentarse ciertos documentos específicos de solicitud (por ejemplo, certificado de la fecha del primer examen médico y certificado médico). Sin embargo, es difícil para las personas con desórdenes mentales cumplir con el requisito 1 y presentar documentos de solicitud y cumplir con el requisito planteado en 2. Como resultado, muchas personas con desórdenes mentales carecen de beneficios de pensión.
Desórdenes mentales que no caben en el sistema de pensión por discapacidad
Requisitos de pago y desórdenes mentales
Como las pensiones son parte del sistema de seguros de bienestar social, quienes reciben sus beneficios deben pagar una prima específica. Pero a diferencia del retiro que es un evento previsible, es difícil prepararse para una lesión, enfermedad o discapacidad imprevistas. Es difícil estar conciente del inicio de la esquizofrenia y otros desórdenes psiquiátricos (lo que también se aplica a los desórdenes internos, enfermedades intratables y otros) y el impacto (discapacidad) en la vida diaria aumenta conforme los síntomas pasan con el transcurso del tiempo, de leves a agudos.
Por lo regular los pacientes y sus familias no se dan cuenta que hay una enfermedad mental por la manera en la que los desórdenes psiquiátricos se desarrollan. En muchos casos, la gente llega a las instituciones médicas en estado delicado y sólo tras un largo período luego del inicio del mal. En una sociedad donde los prejuicios siguen hondamente enraizados, la fecha del primer examen médico puede variar mucho dependiendo de los sistemas de seguridad social disponibles para los pacientes y sus familias.
Requisitos de condición de discapacidad y desórdenes mentales
No tener conciencia de qué constituye una discapacidad tiene impactos más serios sobre su evaluación para obtener una pensión que para otros tipos de discapacidad. Aunque los estándares evaluativos y los formularios de certificados médicos han sido revisados, las evaluaciones aún tienden a dar un énfasis desproporcionado a los síntomas. En otras palabras, los niveles de discapacidad producidos por las enfermedades no se evalúan en el contexto de las condiciones individuales de vida. También en el reconocimiento de la discapacidad, la falta de beneficios de pensión y calificaciones desventajosas pueden darse con facilidad debido a la naturaleza de los desórdenes mentales así como los problemas del sistema de apoyo.
Problemas relacionados con los certificados de la fecha del primer examen médico y con los exámenes médicos (usados para determinar el día de evaluación de la discapacidad)
Dado que las instituciones médicas a las que actualmente asisten las personas con desórdenes mentales, son con mucha frecuencia distintas de aquéllas a las que fueron para su primer examen médico, es posible que ya no existan o que sus registros clínicos viejos hayan sido destruidos (el período obligatorio para conservar registros clínicos es de cinco años) si han pasado muchos años desde la fecha del primer examen médico o de la evaluación de la discapacidad. Tales casos dan como resultado la reducción o la pérdida total de los beneficios de pensión (es imposible hacer reclamos retroactivos) por no poder obtener un certificado del primer examen médico o de la fecha de evaluación de la discapacidad.
Hay casos en que la solicitud se ha aceptado cuando el solicitante usa una petición en vez del certificado de la fecha del primer examen médico y otros documentos como evidencia que permita identificar la fecha del primer examen médico (por ejemplo, pacientes con tarjetas de registro, recibos y registros en libros de cuentas). Sin embargo, aún cuando se satisfagan las condiciones 1 y 2, muchas personas se han quedado sin beneficios de pensión o los han recibido reducidos debido a irregularidades en los documentos de aplicación, que ciertamente no son responsabilidad de dichas personas.
El actual sistema de pensión por discapacidad tiene incontables problemas: problemas operativos, problemas que trascienden cada discapacidad y problemas que son propios de ellas. Estos problemas pueden verse en el estado de los individuos con desórdenes mentales que reciben pensiones. Cada vez se hace más claro que el sistema de pensión por discapacidad debe mejorar para evitar que las personas con discapacidad se queden sin estos beneficios; lo que significa no sólo mejorar el sistema para evitar que no se paguen las primas y problemas relacionados con la conservación de historiales médicos emitidos por doctores sino también significa estudiar la evaluación ideal de las discapacidades desde la perspectiva del bienestar social de acuerdo a los objetivos de la pensión de discapacidad (prevención de la reducción de ingresos y desventajas económicas debidas a las discapacidades).
Para información más detallada, por favor visitar http://www.dinf.ne.jp/doc/english/resource/pension.html
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