Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 23 Abril-Mayo 2004


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Operación Wheeler Dealer: Las medidas del gobierno estadounidense afectan a los usuarios de sillas de ruedas y sacan a luz las tensiones latentes entre sus políticas de salud y discapacidad

Por Katherine D. Seelman, Ph.D. (kds31@shrs.pitt.edu) con Mark Schmeler, M.S., OTRL, ATP

En 2003 los Centros de Medicare (Atención Médica) y Medicaid (Servicios Médicos) de Estados Unidos (CMS) lanzaron el proyecto “Operación Wheeler Dealer” para detener los fraudes relacionados con sillas de ruedas motorizadas en EUA. Esta operación produjo una abundancia de respuestas de consumidores, médicos clínicos y miembros de la industria, quienes visualizaron este proyecto y los intentos subsiguientes de CMS por aclarar su posición, como un esfuerzo por imponer mayores restricciones para que quienes necesitan sillas de ruedas motorizadas puedan obtenerlas. Wheeler Dealer puede ser una plataforma para lanzar retos más comprehensivos para los servicios de Medicare, al tiempo que se siguen formando coaliciones para impulsar una segunda generación de políticas de discapacidad.

El endurecimiento de la postura de CMS sobre reembolsos de sillas de ruedas motorizadas, en septiembre de 2003, fue precipitado por lo que se llamó un crecimiento explosivo de los pagos hechos por los servicios de Medicare por concepto de Sillas de Ruedas motorizadas en los años anteriores.

En diciembre de 2003, CMS emitió una aclaración de sus políticas de cobertura de sillas de ruedas motorizadas. Para algunos, esta aclaración parecía un retorno a una regulación particularmente restrictiva de 1985, que requería que los beneficiarios de cualquier tipo de sillas de ruedas debieran verse confinados a una cama o una silla.

Los representantes de la industria de sillas de ruedas, los trabajadores de clínicas y los consumidores fueron invitados a externar lo que pensaban al respecto en dos audiencias que CMS sostuvo en Baltimore, Maryland. La industria de aparatos de movilización para enfermos está particularmente preocupada por el tema del reembolso. Dice que la normativa de elegibilidad de CMS, que dice que el beneficiario debe estar “confinado a una cama o silla” es muy ambiguo. CMS debería adoptar el lineamiento de “no ambulación funcional”, que indica que la habilidad de un usuario de realizar actividades en su residencia está restringida.

Los médicos clínicos tienen una responsabilidad fundamental hacia sus códigos de ética y estándares de práctica. Estos exigen que sus clientes no reciban daño y esto puede pasar si no tienen acceso al equipo necesario. Los médicos clínicos han recomendado que CMS adopte una definición estandarizada y objetiva del término no ambulatorio. El Instituto Mundial de Discapacidad (WID, en sus siglas en inglés) y otros grupos de consumidores interpretaron la Operación Wheeler Dealer como un duro golpe a la ciudadanía, dado que miles de beneficiarios de los servicios de Medicare que necesitan sillas de ruedas motorizadas para mejorar su salud y su calidad de vida podrían perder el acceso a estos artículos. Expresaron su frustración porque los procesos de CMS no daban ningún espacio apropiado para que los beneficiarios o sus representantes hicieran oír sus inquietudes y sugerencias. En marzo de 2004 CMS se retractó de la aclaración. Las partes interesadas se quedaron con muchas preguntas. Sin embargo, varias coaliciones de miembros de la industria, empleados de clínicas y consumidores están listos para desafiar las políticas de Medicare a niveles más amplios.

Los Servicios de Medicare no cuentan con una categoría de beneficios de asistencia técnica así que el equipo de movilización se cataloga dentro de la categoría de beneficios de equipo médico duradero (DME). La interpretación que CMS hace del DME como un equipo para ser principalmente usado en casa contrasta fuertemente con la Ley de Estadounidenses con Discapacidad (ADA). Esta declaración dice que la tecnología es un importante medio de apoyar iguales oportunidades y participación en la sociedad. La industria de artículos para movilización de salud, los médicos clínicos y las coaliciones de consumidores han respondido a éstas contradicciones en las políticas con el desarrollo de plataformas para el cambio y coaliciones que lleven el mensaje. Los consumidores y proveedores formaron la Coalición ITEM (siglas en inglés de Independencia a través del Mejoramiento de Atención Médica y Servicios Médicos) http://www.itemcoalition.org/ . La industria de artículos de movilización para la salud ha formado RAMP, siglas en inglés de Devuelvan el Acceso a las Sociedades para la Movilidad. Ambas han atacado la interpretación restrictiva que hace CMS de lo ambulatorio.

Estas coaliciones han subrayado las diferencias en los acercamientos para decidir quién debe tener acceso a sillas de ruedas y otros equipos que hacen dos agencias gubernamentales clave, la Administración de Seguridad Social y CMS. Esta última limita el equipo médico duradero a usos principalmente en el hogar. Los lineamientos de la Seguridad Social dan ejemplos de uso de equipo fuera del hogar. En una carta al Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, La Sociedad de Tecnología de Asistencia e Ingeniería de Rehabilitación de Norte América (RESNA) sugería que las restricciones de la CMS no se adecuan a las evidencias de las investigaciones médicas. RESNA comparó el enfoque que dio CMS a la fuerza muscular de un cliente con las consideraciones de la Seguridad Social en el mismo sentido, más orientadas a la prevención, considerando el impacto del uso repetido de los músculos en el funcionamiento y salud del individuo. RESNA y otras organizaciones también argumentaron que el fraude puede ser combatido con mayor eficacia si CMS adopta requisitos de certificación para los proveedores de sillas de ruedas en vez de poner más restricciones a la disponibilidad de sillas de ruedas. En otro contexto, Mark Schmeler, médico clínico del Centro de Tecnología Asistencial de la Universidad de Pittsburgh señaló otro ejemplo de contradicciones, esta vez entre dos programas administrados por CMS. El programa Medicare de Pennsylvania, cuya base es Medicaid, se refiere a una condición en la que al individuo le falta la ambulación funcional. El funcionamiento conduce inevitablemente a preguntas sobre la capacidad de llevar a cabo actividades y no simplemente cuestionar la condición médica.

La coalición más sensible a las contradicciones entre Medicare y el Acta de Estadounidenses con Discapacidad posiblemente sea AIMMM (Avances en la Independencia al Modernizar Medicare y Medicaid). Esta coalición, fundada por Bob Williams y Henry Claypool, cuenta con el beneficio de su vasta experiencia como abogados y sus años de servicio como consejeros del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Al visitar su página web, www.aimmm.org , el lector casi de inmediato encontrará una cita del Acta que habla de la igualdad, la participación y la independencia. AIMMM aboga por una segunda generación de legislación para la discapacidad que modernice Medicare y Medicaid. AIMMM proporciona ejemplos entre las contradicciones entre las políticas de discapacidad y las de salud, con lo que le tira directo a las restricciones que hace CMS a quienes pueden ser elegibles para beneficiarse de los servicios de salud en casa y las restricciones al equipo médico duradero que puede usarse en casa, como las sillas de ruedas. La Ley de Estadounidenses con Discapacidad, la Ley de Boletos para el Trabajo y Mejoramiento de Incentivos Laborales y otras políticas de discapacidad identifican los servicios de tecnología y de asistencia personal como medios para realizarse participando plenamente en la comunidad. Es de rutina que las políticas de medicare restrinjan la cobertura de éstos servicios al hogar.

La Operación Wheeler Dealer es una plataforma desde la que se puede lanzar un esfuerzo más comprehensivo por alinear la política de salud de Estados Unidos con los éxitos alcanzados en medicina y Derechos Civiles. Hay audiencias en el Congreso planeadas para explorar la Operación Wheeler Dealer. Los estadounidenses tienen el programa de Medicare en alta estima. Sin embargo, cada vez son mayores los desafíos de su capacidad para ser activos mientras se mantienen en sus hogares y comunidades. El marco de Medicare es de condiciones y enfermedades, la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD). Los tomadores de decisiones de Medicare han sido capacitados en especializaciones médicas que concuerdan bien con la ICD de la Organización Mundial de la Salud pero no tanto con la Clasificación Internacional de Funcionamiento, Discapacidad y Salud (ICF) de la misma organización. La ICF, como el ADA, reconoce la relación entre la disponibilidad de tecnología y la participación de gente con discapacidad en sociedad. Para poder satisfacer las necesidades de la gente con discapacidad y de la tercera edad de llevar vidas activas en sus comunidades y no sólo en sus hogares, Medicare deberá abrir la puerta a los consumidores –y darle mayor apertura a quienes practican la medicina física y la fisiatría, los profesionales de la salud y los expertos en tecnología asistencial.

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