Aprendizaje de consejería y liderazgo por pares en Moscú: una historia de éxito
Irina Krokhinova se unió al proyecto "Juventud con Discapacidades por el Cambio Social" dos meses después que éste comenzó. A pesar de ser muy talentosa y competente, era muy tímida y tenía miedo de hacer o decir algo equivocado. Creía que no servía para nada excepto para sus mejores amigos.
Hoy Irina es la dirigente de grupo de apoyo de jóvenes más capaz del equipo de Moscú, ha dirigido a más de 20 grupos y, a seis de ellos, ella sola. Tiene nuevos amigos y ha aumentado la confianza en sí y en sus habilidades. Comenta que "No entendía por qué las personas con discapacidades podrían participar o cómo un grupo podría ayudarles".
El conocimiento que tenía Irina de la discapacidad estaba limitado a ella misma y sus amistades, que son independientes, tienen confianza en sí y ambiciones. Creía que toda la gente con discapacidades era igual y, por tanto, que los grupos de apoyo eran una pérdida de tiempo.
Irina comenzó a ir a las reuniones de grupos de apoyo y se transformó en líder. "En los grupos de apoyo me di cuenta que solamente juntarnos era beneficioso para alguien que está en una situación difícil, aunque signifique que sólo se puede ayudar a una sola persona a tomar la decisión correcta para ella. La gente tiene libertad de selección y las narraciones de los otros participantes pueden ayudarle a ver su situación u problemas desde todos los ángulos. Ayudan a analizar la situación y a rechazar las malas decisiones".
Tras solamente ir a 5 sesiones de grupo, Irina comenzó a sentir que era ayuda para otros. Aunque había logrado mucho en su vida, nunca imaginó que sus experiencias podrían servir de ejemplo a otros. A Irina no le gusta hablar de sí, y no le fue fácil comenzar. "¿A quién le importa lo que pienso?"
Pero al ver a gente enfrentada a problemas difíciles y a pensar que sus experiencias podrían servir, habló una vez, luego otra y siguió hablando. Se convenció que los grupos de apoyo sirven. "Al comenzar a contar de mi vida, me di cuenta que no me criticaban ni se reían de mí, y me sentí más segura. Haciendo un hábito de la seguridad en sí ayuda a sobrepasar más y más dificultades. Los grupos de apoyo respetan tanto el anonimato y la confidencialidad que uno se siente completamente inmune a críticas e insultos".
Mientras Irina participaba en los grupos de apoyo, aprendía a cómo coordinarlos mirando a otros dirigentes de grupos. Al dirigir uno por primera vez, estaba aterrada de hacer errores. Una cosa es participar en los grupos porque se puede hablar lo que se quiera; pero otra cosa es tener funciones de dirigente. "Tenía miedo que no resultaría. Lo más importantes que la gente se sienta bien participando. Lo que deseamos es que salgan satisfechos, alegres y sin sentimientos negativos".
Los grupos de apoyo de Irina fueron exitosos y se hizo de muchos amigos. El trabajo en el proyecto le ha ayudado a tomar nuevas perspectivas sobre sí y su ambiente, además de ayudarle a entender que ella también es una persona interesante y que puede tener un impacto positivo en la vida de otros.
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