Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 14 Junio-Agosto 2002


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La democracia y la discapacidad en Sudáfrica: Todavía hay tres naciones
Por Charlotte Vuyiswa McClain (cmcclain@sahrc.org.za)

La nueva democracia de Sudáfrica quedó establecida con una milagrosa legislación de 1994. Para la mayoría de los sudafricanos era la primera vez que llegaban a las urnas electorales para votar por el gobierno de su elección. El ejercicio de este poder político trajo orgullo, esperanza y muchas expectativas. Pero para muchos este milagro tuvo una larga historia de dolor. Una historia caracterizada por la desigualdad, la discriminación, la tortura, el abuso, la segregación y la exclusión. La lucha social de liberación nacional logró nuestra democracia basándose en la dignidad humana y la igualdad.

La Constitución
La nueva democracia hizo posible satisfacer la necesidad de redactar una ley suprema para la nación. Este proceso fue abierto, transparente e inclusivo. Se escucharon las diversas opiniones de las personas y se consideraron todos los planteamientos. La gente de todos los sectores participó en la Asamblea General, por diversos medios, como miembros o con aportes orales y escritos. Todas y todos expresaron lo que debe registrar en el certificado de nacimiento de la nueva nación.

La Carta de Derechos
La inclusión de una Carta de Derechos en la Constitución democrática de Sudáfrica resultó una expresión concreta de las principales demandas de la Carta de la Libertad. Aunque la profesión legal tuvo una gran participación durante las décadas posteriores en el establecimiento de la Carta de Derechos en Sudáfrica, el primer impulso para la creación de los derechos, fue elevar el nivel de conciencia para una lucha popular alrededor de la Carta de la Libertad.

"Dos naciones"
Hoy tenemos una constitución democrática, con una Carta de Derechos que garantiza libertades iguales a todas y todos los sudafricanos. Se han eliminado las leyes del apartheid y se están sustituyendo por un volumen de legislación progresiva y de desarrollo. Muchas de las barreras existentes antes de 1994 se han eliminado, pero todavía quedan otras. Un punto elocuentemente expresado, en 1998, por el Presidente Thabo Mbeki, en su discurso al Parlamento, cuando el caracterizó a Sudáfrica como un país de "dos naciones".

¿O, serán tres naciones?
No ha habido mucha reflexión sobre la relación entre la raza y la discapacidad. Y la realidad es que en muchos aspectos, cuando consideramos la realidad de las personas con discapacidad, es como si tuviéramos tres naciones. La realidad es que en Sudáfrica, las personas con discapacidad todavía viven bajo condiciones sociales inaceptables y de exclusión económica. Desproporcionadamente, las personas con discapacidad se cuentan entre los más pobres de los pobres y, al comprarse con la gente sin discapacidad, tienen los niveles educativos más bajos, el desempleo más elevado y el subempleo más alarmante. Las duras realidades para los 2,5 millones de personas con discapacidad, particularmente los de origen africano, han sido publicadas por un estudio nacional, que encontró que la tasa de desempleo entre la población con discapacidad es de 88%.

Sabemos que la educación y los mejores servicios de rehabilitación pueden influir positivamente en las habilidades de la gente para encontrar un empleo, pero en cuanto a la disponibilidad de tales recursos, todavía la población de origen africano, los negros, está en mayor desventaja que el sector aborigen y el sector blanco de personas con discapacidad.

"Escuchar y ser escuchado"
Una vez que se aprobó la Constitución y de que se logró incluir en ella la cláusula sobre la discapacidad en cláusula sobre igualdad, el siguiente frente de lucha era el campo legislativo y su formulación de políticas y la infraestructura necesaria. En esa época, yo había sido nombrada en el Puesto del Comité Presidencial para colaborar con la redacción del "Informe Blanco" sobre discapacidad. A este proceso todavía lo sigo considerando una de las más intrincadas imágenes para la democracia del pueblo para mí. El plan era grandioso. Realizamos reuniones públicas en todas las nueve provincias para reunir las opiniones de las personas con discapacidad. Recuerdo haber tenido que viajar por tierra y aire. Fueron muchas horas de planeación, preparación de estrategias y de reflexión acerca de lo que se debería incluir en la Estrategia Nacional en Materia de Discapacidad. En Ciudad del Cabo, tuvimos reuniones en el Centro Comunal, en la región apartada de Uppington. Hacía mucho frío pero el salón estaba repleto de personas con discapacidad: en muletas, en camas, había gente ciega, intérpretes de señas. Todas y todos habían venido a escuchar y ser escuchados.

El primer juicio de primera clase
El sistema de donaciones sociales y las prestaciones de servicios públicos para las personas con discapacidad, requiere una transformación radical, particularmente, en su administración y distribución y deben funcionar dentro de una estrategia más amplia de fortalecimiento para erradicar la pobreza.

El pasado mes de agosto, ese sistema inadecuado fue llevado a los tribunales; lo cual representa el primer juicio de primera clase bajo la nueva Constitución del país y culminó con la decisión judicial de devolverle sus beneficios a miles de personas con discapacidad, que habían sido despojados ilegalmente de sus derechos respecto al sistema de donaciones sociales de la región de Eastern Cape. Esta victoria de las personas con discapacidad, establece un precedente para los juicios similares que se impulsen en otras regiones del país.

Típicamente, la supervisión ha sido el área de mayor fracaso de la mayoría de los procesos diseñados para eliminar la pobreza y los programas de desarrollo. Esto también es cierto en el campo de la discapacidad. Debemos asegurar que los programas relacionados con la discapacidad sean supervisados y evaluados adecuadamente.

Enfrentando la discriminación
La manera de combatir la discriminación no es negando su existencia y sus raíces sistémicas, tampoco es restándole importancia a su impacto negativo. Quienes niegan la existencia de la discriminación deben ser interpelados por esa negación porque su conducta está aumentando nuestras desigualdades heredadas. Necesitamos fortalecer y, en algunos casos, purificar la capacidad de nuestras nacientes instituciones democráticas para eliminar las barreras que perpetúan la exclusión social y la discriminación por motivos de discapacidad.

Esto se puede hacer de varias maneras. Una manera es no ocultar a las personas con discapacidad. Otra es creando foros donde la gente puede intercambiar opiniones y expresarse e, incluso, comentar la diversidad, que es una fuerza en Sudáfrica. También se deben desarrollar programas educativos que den a conocer la discriminación, desde un enfoque de los derechos de las personas con discapacidad en toda la población, tanto para la población civil, en general, como también para las personas con discapacidad.

Adicionalmente necesitamos pedir que se use un enfoque integrado en los programas relacionados con la discapacidad donde se incluyan los elementos de la prevención, la rehabilitación y los apoyos de la seguridad social. Además, los programas deben incluir estrategias de fortalecimiento y cambios de actitudes, como se establecieron en el informa Blanco de 1997: Estrategia Nacional Integrada en Materia de Discapacidad.

Cambios que se necesitan
Es necesario eliminar la discriminación y la desigualdad en sus muchas formas institucionales y sociales. Este enfoque integral incluye: Distribución estadística por regiones de los recursos para desarrollar una manera de lograr que se repartan, de manera justa los fondos estatales, un programa de fortalecimiento económico para el sector de la población negra (considerando, específicamente, la situación económica de las mujeres), acción afirmativa, reforma agraria y desarrollo social. Este esfuerzo requiere trasformar, en su composición, la cultura y el enfoque en las instituciones como: los órganos judiciales, los servicios públicos, el sector privado, el sector académico y las entidades para-estatales. El reconocer la necesidad de enfocarse en la habilidad y no en la discapacidad es esencial para estos programas. Debemos promover el pluralismo cultural y la tolerancia en todas nuestras instituciones educativas y en otros campos del desarrollo social.

Distribución de los bienes para las personas más marginadas
Es claro que todavía nos queda mucho por hacer para asegurar que más personas con discapacidad disfruten de sus derechos constitucionales. Los temas de la nueva agenda deben ser la distribución de los bienes del desarrollo entre las personas más pobres. Debe ser un contrato, debe ser entre todas y todos.

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