Las Filipinas: La vida en los talleres protegidos
Por Michelle Favis (mfwheels@yahoo.com)
Los talleres protegidos son una fuente común de empleo para las personas con discapacidad, principalmente debido a los obstáculos que afrontan para encontrar trabajos adecuados en el mercado laboral. La existencia de los talleres protegidos ha creado mucha controversia por parte de los defensores de los derechos humanos de las personas con discapacidad, particularmente en por las condiciones que deben soportar estas personas en las Filipinas.
En este artículo, cinco trabajadores con discapacidad comparten sus perspectivas acerca del empleo en los talleres protegidos. Hemos cambiado algunos nombres.
Pablo
"Kung walang tiyaga, walang nilaga." Esta es la declaración que hace un fabricante de sillas de ruedas de nombre Pablo: "Si usted no es un paciente, usted no puede comer." Pablo, de treinta y un años, padre de un recién nacido, viene trabajando como fabricante de sillas de ruedas desde hace siete años. Él forma parte de una línea de ensamble que ocupa a 32 trabajadoras y trabajadores con discapacidad, en el taller Metalcraft Workshop, un taller protegido donde se fabrican sillas de ruedas para personas con discapacidad.
Pablo tiene una capacitación vocacional en electrónica. Una vez trabajó como técnico, pero encontró muchos obstáculos al tratar de trabajar fuera de la organización que administra el taller Metalcraft Workshop. Su actual puesto le ofrece seguridad laboral. Cuando le preguntamos ¿Cómo se siente en su trabajo? Nos responde: "Está bien." Nos contó que fue ahí donde conoció a su esposa, quién trabaja en otro departamento.
Pablo, que también usa una silla de ruedas, disfruta de la naturaleza simplista de su trabajo. Puede que la paga sea baja, pero con una buena organización del presupuesto su familia sale avante. De hecho, Pablo considera que su salario limitado le ha evitado la bebida y otros "vicios".
Erlinda
Erlinda no está contenta con su trabajo. Ella tiene treinta y tres años, está casada y tiene una discapacidad y trabaja en uno de los laboratorios de empaque de aire acondicionado: "El trabajo está bien." Pero su mayor frustración es la paga. Ella gana uno 200 pesos
(US $ 4) por día, pero sólo si llegan los material de la compañía. Nos dijo que si no llegan esos insumos, algo que sucede de tiempo en tiempo, ella y sus compañeros Ð entre treinta y cuarenta-- no ganan.
Erlinda, que tuvo que abandonar sus estudios en la escuela secundaria debido a problemas, nos habló con mucho entusiasmo durante esta reunión. Su tema favorito es su esposo, Armando, que trabaja en el Laboratorio de Empaque. Ella está orgullosa de que él esté trabajando y agradecida porque en ese laboratorio siempre llegan los materiales para trabajar.
Juan
En comparación el Laboratorio de Empaque, las condiciones en el Departamento de Bordado son terribles. Hay mucha humedad y la temperatura sube a los 90 grados, lo que hace muy difícil poder trabajar. A pesar de esto, Juan, el único trabajador en el taller de costura, no se queja. El nos dijo: "Aunque sea duro, yo puedo." Como Erlinda, Juan no terminó la escuela secundaria debido a problemas económicos. "Mi padre era pobre".
Juan no está contento con su actual salario. El desea un aumento en el actual salario de 80 a 120 pesos (US $1,60 a 2,40) por mes. La cantidad de lo que gana depende de la cantidad de trabajo que se le envía. Juan, cuya esposa actualmente no tiene trabajo, trabajó una vez fuera del taller protegido para otra compañía que le pagaba más. Desafortunadamente, la compañía cerró. Cuando le preguntamos acerca de solicitar trabajo en otra empresa, nos dijo: "Lo hice, pero las empresas no están contratando a trabajadores con discapacidad." Así, el taller protegido se convierte en la única alternativa laboral.
Rico
A sus 26 años, Rico acaba de llegar al taller protegido bajo circunstancias especiales. El fue enviado al taller por alguien cercano al centro y había dejado la escuela después del cuarto año. Ha vivido en su hogar desde entonces. Él está trabajando en el Departamento de Aparejos de Pesca, fabricando redes. Esa fue una oportunidad de salir de su hogar durante el día, y obtener algún tipo de capacitación y experiencia. El departamento donde él trabaja es el único donde también trabajan personas sin discapacidad.
Con solo algunos meses de trabajar, Rico ya nota cambios en su trabajo: "Es difícil debido a los detalles", nos dijo. El también se cansa al final del día: le duelen los ojos, debido a los detalles propios de las labores de los aparejos de pesca. Desafortunadamente para Rico, sin importar el número de horas que trabaje, recibe la misma cantidad Ð un promedio de 80 pesos (US $1,60) por día. Como los demás trabajadores, a Rico le pagan por volumen de trabajo, no por la cantidad de tiempo trabajado. Él espera que con el tiempo, será más eficiente "porque se dura mucho en hacer un paquete de aparejos de pesca." El también espera ser transferido a un puesto en los laboratorios de empaque.
Ricardo
Ricardo es un ebanista con suficiente experiencia para calificar como artesano. Él conoce las fortalezas y debilidades de su oficio y toda la situación del taller protegido donde ha trabajado por casi quince años. Nos explicó que cualquier dinero que recibe es una caridad, no un compensación por su trabajo. Él tuvo un trabajo como asistente de oficina, y como técnico en radio y mecánico; esto le había permitido obtener una experiencia laboral fuera del ambiente del taller protegido. Ahora que se acerca a la edad avanzada, decidió ubicarse en el taller protegido, en el Departamento de Maderas.
Su mayor preocupación es la pérdida de contratos que ha tenido el departamento. Desde hace varios meses, han bajado las solicitudes de trabajo por parte de las escuelas y de los grupos internacionales como UNICEF. El nos explicó: "De hecho, ahora tenemos una semana laboral de sólo cuatro días porque tenemos menos proyectos". Esta difícil situación ha causado una disminución en los salarios semanales que recibe Ricardo, quien es esposo y padre de familia. Finalmente, nos presenta la cruda realidad: "Las familias no pueden vivir con este salario".
Algunos comentarios
Los bajos salarios y días laborales inconsistentes, que caracterizan a los talleres laborales son algunos de los problemas que enfrentan los trabajadores. Los defensores de los derechos de las personas con discapacidad, argumentando que el empleo en talleres protegidos es inaceptable por los bajos salarios que pagan y por ofrecer un ambiente segregado, están protestando para que se mejoren las pésimas condiciones en esos sitios.
Uno de estos defensores, quién está familiarizado con las condiciones de los talleres protegidos, afirma que ese sistema se puede transformar en uno en que "Personas con discapacidad pueden comenzar a explotar a otras personas con discapacidad." Este comentario se debe a que hay especulaciones de que algunos trabajadores con discapacidad, que ocupan puestos administrativos obtienen ganancias por ofrecer la mano de obra barata de sus compañeras y compañeros con discapacidad. Dichos administradores no comparten adecuadamente lo que reciben los talleres: No les pagan a todas y todos los compañeros lo suficiente para que puedan vivir bien o mejorar sus vidas.
Aún así, las y los trabajadores han continuado trabajando, nos dice Ricardo: "Tiyaga lang, kung hindi, wala kang pupuntahan," ("Defiéndase con lo que tenga, si no usted no llegará a ninguna parte"). Esta parece ser la manera de pensar de muchas y muchos de los compañeros de Ricardo. Los talleres protegidos ofrecen la oportunidad de trabajar y estas personas con discapacidad la aceptan... y algunos están satisfechos.
Para escapar hacia el mundo exterior y vivir una vida productiva, las y los filipinos con discapacidad buscan empleo en los talleres protegidos. Nadie discute que el confinamiento dentro de sus hogares y que la discriminación por parte de otros compañeras y compañeros de trabajo, han provocado la segregación. Aunque algunos están contentos con su trabajo en el taller protegido, eso no es suficiente para la mayoría.
Se deben crear más y mejores oportunidades para las personas con discapacidad en el mercado laboral, programas de capacitación vocacional y justicia para las víctimas de la discriminación en el trabajo. Las acciones que produzcan cambios efectivos son maneras excelentes para lograr la merecida inclusión en la sociedad de las personas con discapacidad como Pablo, Erlinda, Juan, Rico y Ricardo.
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