Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 19 Junio-Agosto 2003


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Rusia: Obtener educación superior en Yekaterinburgo

Por   Lena Lienteva, Directora, Free Movement (Traducido al inglés por Erin Trouth)

La gente con discapacidad que sueña con una educación universitaria, usualmente experimentan miedo, incertidumbre y dudas, porque ya saben que las instituciones educativas no están preparadas para aceptar a las estudiantes con discapacidad. Las y los estudiantes con discapacidad deben superar esas barreras y las dificultades que van surgiendo. La educación superior se hace particularmente difícil para las personas con movilidad restringida (limitaciones visuales, usuarios de sillas de ruedas y quienes usan prótesis) y para las personas con dificultades de comunicación (limitaciones auditivas y limitaciones del habla). Quienes usan silla de ruedas, por ejemplo, tienen mayores dificultades porque la mayoría de los edificios, construidos hace décadas, no son accesibles. Además, existe el gran problema de un transporte público también inaccesible.

Si usted necesita una adecuación para hacer el examen de ingreso o asistir a las clases, tendrá que esforzarse mucho para lograr algún arreglo. Si usted logra que le presten atención, será la excepción que hace la regla. Sin embargo, en la ciudad de Ekaterimburgo, donde yo vivo, me he encontrado con situaciones de apoyo personal, no política institucional, hacia las personas con discapacidad que desean una educación superior.

Por ejemplo, Igor Beliakov, quien es usuario de una silla de ruedas, tiene dificultades en el habla y le cuesta controlar el movimiento de sus brazos, logró que le permitieran realizar los exámenes de admisión en la Escuela de Matemáticas y Mecánica, en un aula del primer piso y usando su computadora personal, en la Universidad Estatal de los Urales. Desafortunadamente no logró el puntaje por falta de preparación previa en su escuela secundaria.

En 1998, Elena Toporova, una usuaria de silla de ruedas pudo hacer los exámenes de ingreso para el Programa de Educación a Distancia, de la Universidad Estatal de los Urales. Le dieron los exámenes y la dejaron trabajar en un aula del primer piso. Después del tiempo especificado, entró el Comité de Evaluación y le realizaron las preguntas. Me sorprendió que mucho antes de las pruebas varios profesores habían visitado a Elena, para darle preparación (los costos los asumió la Universidad). Luego de aprobar los exámenes, Elena siguió estudiando desde su hogar, preparó su tesis y se graduó con honores.
 
Nikolai Tkachenko, un usuario de silla de ruedas que presenta parálisis cerebral, fue aceptado en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Estatal de los Urales, sin presentar exámenes de admisión debido a sus excelentes calificaciones en la escuela vocacional. Él decidió estudiar en la Universidad y no por correspondencia. Entonces tenía que salir de su casa a las 5:30 de la mañana y usando su silla de ruedas con motor, debía empezar la batalla por el transporte público.

Se sabe que una persona que usa silla de ruedas y necesita ayuda para abordar el autobús recibe una variedad de   respuestas de los demás pasajeros y del conductor. "¿A dónde va este inválido en esta hora de tanto tránsito? Sólo le va a estorbar a los demás." Nikolai se pudo subir al autobús porque siempre llegaba de primero a la primera parada y no se bajaba hasta la última parada.

Los primeros 18 meses fueron los más duros, porque todas las clases eran en edificios distintos y en diferentes pisos y claro que no había elevador. Algunos días la primera clase era en el cuarto piso de un edificio principal de la Universidad, la segunda clase en el primer piso, pero de otro edificio y su tercera clase en el segundo piso de un edificio fuera de la Universidad, al otro lado de la ciudad, requiriendo tomar dos autobuses.

Las y los compañeros de Nikolai le ayudaban a subir y bajar y pasar de un sitio a otro. Al final del segundo año, las clases las recibía en un mismo edificio aunque en pisos diferentes. Pero ese ya no era el único problema para Nikolai y su esposa, que ahora vivían en el piso 14 de un edificio cuyo elevador se descomponía frecuentemente. Por eso algunas veces quedaba atrapado y perdía clases. Pero, si había examen y se descomponía el ascensor, los vecinos lo le ayudaban a bajar. Una vez, cansado de esta situación, Nikolai denunció el problema en la televisión local. Luego de un informe especial, el mismo día que apareció el programa, arreglaron el elevador.

Ese programa, además de mostrar los problemas de una persona con discapacidad que está estudiando, también llegó a las autoridades de gobierno. El Ministerio de Servicios Sociales le otorgó un vehículo de conducción manual, sin costo ni tener que cumplir con el largo tiempo de espera. En su cuarto año de la Universidad, todas las clases fueron pasadas al primer piso y en su solo edificio. Ahora ahí hay un servicio sanitario accesible. Nikolai, quien se graduará este año.

Stanislav Bannikov presenta una lesión de columna vertebral desde el noveno año. Debido a que usa una silla de ruedas, terminó su educación secundaria en la casa. Después se matriculó en el programa de educación a distancia de la Universidad Estatal de los Urales, Instituto de Leyes y fue aceptado como "estudiante de cuota". Esto quiere decir que lo único que necesita es un puntaje de 3 ó 5 puntos en sus exámenes para ser matriculado en la Universidad. La mayoría de las y los estudiantes ingresan con 4 ó 5 puntos. Él conduce su propio vehículo y aunque la entrada del edificio no es accesible, si tiene un elevador. Siempre hay un compañero que le ayuda en las situaciones difíciles. La Administración está poniendo de su parte y Stanislav es muy popular entre las y los compañeros, por ser una persona muy abierta.

En nuestra ciudad hay un estudiante con limitaciones visuales que vino de afuera y estudia en la Escuela de Arte. Él vive en un dormitorio de la Universidad con su abuela, quién lo atiende y lo acompaña a las clases. También tenemos a un estudiante ciego en el   Departamento de Economía, sus padres lo traen a la Universidad y lo dejan en el salón de clases.

Estos son algunos ejemplos de estudiantes universitarios con discapacidad en Rusia. Desafortunadamente, son la excepción y no la regla. Han podido ingresar y continuar en la Universidad gracias a amigos y familiares, pero también lo han hecho gracias a un gran esfuerzo por vencer obstáculos que nuestra sociedad no elimina. Nuestras universidades no tienen departamentos de orientación y apoyo a las personas con discapacidad. Todavía estas personas deben ser super héroes o super heroínas, en vez de sólo ser super estudiantes.

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