Los Programas Radiales de un Joven Afgano Ciego que se Convirtió en Mecánico de Bicicletas
Las siguientes historias son parte de una serie de breves programas radiales traducidos a idioma pushto y que se transmite por todo Afganistán y a una parte de la frontera norte con Pakistán desde hace algunos años. Los programas radiales tienen la finalidad de alertar a las familias acerca de que sus miembros con discapacidad pueden encontrar maneras más completas e interesantes de participar dentro de la vida de su comunidad. Los dos ejemplos de programas siguientes son narrados por un hombre ciego hablando acerca de su vida en una aldea afgana y luego en un cuidad pequeña y sobre cómo aprendió del mundo, y cómo adquirió destrezas para ganarse la vida. Las hemos editado y actualizado un poco. Textos de M. Miles.
El niño ciego
Entrevistadora: Hoy escucharemos la historia de un joven que había nacido ciego y que creció en una aldea. Abdul Ghani, cuéntenos su historia.
Abdul Ghani: Mi nombre es Abdul Ghani, hijo de Vaduz Salam. He sido ciego de nacimiento y ahora tengo 28 años de edad. Trabajo como mecánico de reparación de bicicletas en mi ciudad. Crecí en una aldea donde nadie sabía cómo enseñarle a los niños ciegos. Por la misericordia de Alá mi familia decidió de que se me diera la oportunidad de aprender un oficio.
Siendo niño, una vez escuché a mi abuela decirle a mi madre que yo debería ser mendigo cuando fuera mayor. Yo no sabía lo que era un mendigo: Yo nunca he visto a un mendigo. Esa noche, estando presentes los miembros de mi familia, yo pregunté ¿Qué es un mendigo?. Por el silencio me di cuenta de haber hecho una pregunta extraña. Si usted es ciego se escuchan los sonidos con atención. Yo sabía que todos en la habitación habían dejado de hacer lo que estaban haciendo. Mi padre dijo: ¿Hijo, por qué preguntas qué es un mendigo? Le dije a mi padre que alguien había dicho que yo debería ser un mendigo cuando fuera mayor. Mi padre estaba enojado. Nunca he visto la cara de un hombre cuando está enojado, pero suena como si su rostro se doblara y sus músculos se contrajeran.
Mi padre dijo: Ningún hijo de Vaduz Salam será un mendigo. Si Alá te ha enviado al mundo sin ojos, entonces el te dará más destreza en tus manos y oídos. Nosotros encontraremos con el cual te ganarás el pan. Nunca vuelvas a pronunciar la palabra "mendigo en esta casa.
Tres días después mi padre y mis tíos salieron de la aldea. Caminaron todo un día, de colina en colina, a lo largo del camino, luego medio día en autobús hasta llegar a la ciudad. Mi medre me lo contó después, cuando fui mayor. En la ciudad mi padres visitó a mis maestros y médicos para preguntarles cuál podría se un oficio para mí o una destreza que pudiera aprender un niño ciego. Durante día fue de un lado para otro, hablando con la gente y no pudo encontrar lo que deseaba. Finalmente, visitó a un médico anciano que había viajado al exterior. Ese hombre había visto una escuela donde educaban a los niños ciegos y se les capacitaba a confeccionar canastos y a reparar sillas de madera.
Mi padre le hizo preguntas a este doctor acerca de cómo se le enseñaba a los niños ciegos. Cuando regresó a la aldea, mi padre le dijo a toda la familia: "Hemos a aprendido que un niño ciego puede ser capacitado para un oficio. No encontramos a ningún maestro pero entendimos los métodos que nos explicaron, así que todos vamos a participar enseñándole a Abdul Ghani. El va a recibir su educación aquí en la casa y en la aldea." Mis tíos estuvieron de acuerdo con este plan.
Entrevistadora: ¿Cuántos años tenías entonces? ¿Qué habías estado haciendo antes?
Abdul Ghani: Yo era muy joven, tenía unos 6 ó 7 años y no hacía nada. Podía ir tocando objetos para moverme dentro de la casa. Mi familia no me dejaba salir, pr miedo de que me lastimara y que quebrara algo. Yo ya había aprendido a expresar mis necesidades, si deseaba comer o ir al baño, pero los de la familia me hablan muy poco. Era imposible que entendiera muchas de las cosas que decían y yo no podía ver las cosas sobre las que hablaban.
Entrevistadora: ¿Cómo hiciste para ir entendiendo las palabras?
Abdul Ghani: Mi padre me contó esto después. Después de su regreso de la ciudad, mipadre le dijo a la familia. "Nosotros debimos haber hecho esto cuando Abdul era más niño. Hemos perdido unos años, pero ahora que sabemos lo que hay que hacer, comenzaremos hoy. Debemos de hablarle a Abdul con sinceridad, contándole lo que está sucediendo por la casa. El debe aprender a escuchar o sentir con su manos y entender lo que le decimos. El debe caminar por todas las partes de la casa y de la aldea. Debemos de irle narrando todo lo que hay y el debe escuchar, saborear, oler y probar. Cuando la madre está haciendo pan, Abdul Ghani debe sentir y saborear la harina, la sal y el agua. Se le debe decir el nombre de cada objeto. El debe sentir la masa y debemos ayudarle a manipularla. Mientras la madre trabaja, nosotros le debemos ir diciendo a Abdul qué está haciendo.
Mi padre continuó: "Abdul Ghani vendrá con nosotros cuando vayamos a trabajar en los campos. El hermano de Abdul lo acompañará para que tropiece o se caiga en algún hueco al caminar. Tendrá un bastón con el cual él irá tocando las paredes y el camino. Le iremos diciendo los objetos que toque con el bastón y podrá tocar los objetos con la mano. Cuando el camino dobla a la izquierda o a la derecha sé lo diremos. Al acompañarlo, contaremos con el cuántos pasos hay de la casa hasta la esquina, de la esquina al puente, cuántos pasos mide el puente y de ahí al campo. Si un perro ladra o canta algún pájaro, le diremos los nombres de los animales y le explicaremos como corren o vuelan."
"En esta familia hay 11 personas y 10 tenemos ojos. Todo lo que vemos con tantos ojos, se lo vamos a decir a Abdul Ghani. Cuando le vayamos a hablar, primero diremos su nombre, para que sepa que le estamos hablando y no a otra persona. Cuando decimos las oraciones en los momentos adecuados, le iremos enseñando los movimientos y las posiciones que adoptamos y el va decir las oraciones con nosotros."
Entrevistadora: Abdul Ghani, ¿Cómo funcionó eso?
Abdul Ghani: No me recuerdo mucho de lo que sucedió. Era como una inundación que me golpeaba. Me confundía escuchar tantas cosas de todas partes. Varias personas comenzaban a hablar al mismo tiempo. Me llevaron fuera de la casa y había muchos sonidos, aromas y voces desconocidos para mí. Entonces sentí miedo y me cubrí los oídos y el rostro con las manos. Entonces mi tío Usman entendió el problema y habló con mi padre. Le explicó que mi educación tenía que ir poco a poco y que no debía decirme demasiadas cosas en el mismo momento. Algunas cosas se me debían explicar a hasta que yo las entendiera después podían enseñarme más cosas.
Mi tío Usman es muy amable. El deseaba saber como era el mundo para mí. Así, se cubrió sus ojos durante todo un día y caminó por toda la casa. Entonces comenzó a entender algunos de los problemas que yo tenía. Fue el quien encontró una vara larga de madera que yo pudiera usar como bastón. Era una pieza liviana pero fuerte, que yo podía manejarla con facilidad entre mis manos para ir sabiendo por donde andaba en los caminos.
Con el tiempo, cuando me fue más fácil movilizarme, jugaba un juego con mis hermanos. Por la noche, cuando estábamos en la casa, nos imaginábamos que estábamos caminando desde el final de la ciudad y contábamos el número de pasos y describíamos de memoria cada lugar, cada sonido y aroma por donde pasábamos de regreso al hogar. Al practicar este juego, yo podía recordar cosas que ellos no se daban cuenta, como el sonido de gallinas cuando pasábamos por la casa de la anciana, el aroma de las especias en la tienda de abarrotes, la sensación de una tabla suelta cuando cruzamos el puente.
Entrevistadora: ¿Entonces, pudiste entender todo lo que la familia te decía?
Abdul Ghani: ¡No todo¡ Mi hermana pequeña me daba bromas como ésta: me daba una naranja grande y una toronja. Después me preguntaba cuál era. Con sólo tocarlas y por su tamaño no podía diferenciarlas, pero mi nariz me decía cuál era cada una. Después mi hermana me preguntaba: ¿Cuál es amarilla? Eso no se lo podía decir. Yo no podía decir el color de las cosas. Mi tío Usman trató de explicarme así los colores: aunque dos personas digan exactamente la misma cosa, sus voces tienen sonidos distintos, lo que es como tener un color diferente. De la misma manera, dos cosas pueden tener lo mismo t sentirse exactamente igual, pero el ojo puede ver una diferencia en que una objeto es rojo y el otro es negro. Pero yo nunca he visto esto.
Entrevistadora: Me gustaría saber más sobre cómo desarrolló usted sus destrezas y qué consejo le daría a una familia que tenga un niño ciego. ¿Puede volver la semana entrante y contarnos más?
Un joven ciego
Entrevista: La semana pasada hablábamos con Abdul Ghani hijo de Vaduz Salam, ciego de nacimiento. El trabaja como mecánico de bicicletas. Cuando era más joven, toda su familia decidió ayudarle en su educación y capacitación. Todo lo que veían y hacían se lo iban explicando. Hacían que Abdul fuera sintiendo las cosas con las manos. Así, el niño llegó a entender lo que pasaba en el mundo. Abdul Ghani está hoy con nosotros. ¿Cómo llegó a convertirse en mecánico de bicicletas?
Abdul Ghani: Yo no me hice mecánico de bicicletas inmediatamente. Al principio comencé ayudándole a mis hermanos con los cultivos en el campo. Usando unas estacas pequeñas y una cuerda, mi padre marcaba los surcos en áreas de 3 metros. Usando mi bastó yo aprendía a ir caminando sin salirme. Yo aprendí a hacer las orillas por donde iban las semillas en la tierra. Comenzamos con un área de tierra pequeña en la que yo aprendí a arar y preparar para luego colocar las semillas en surcos. Con el tiempo mi padre colocaba estacas y cuerdas en áreas más grandes. Para saber la dirección desde donde estaba parado, pedí que las cuerda fueran atada a distintas alturas en las estacas, una más altas, otras más bajas y otras en diagonal. Al ir siguiendo cada cuerda podía saber donde estaba y cuál era el trabajo que había que hacer en cada sitio.
Entrevistadora: ¿Se encontró usted con algunos problemas?
Abdul Ghani: ¡Claro que sí! Yo no aprendí todo esto en un día. Requirió de un duro trabajo. Tropecé y me caí muchas veces. Entonces mi abuela le habló a la familia. "¿Por qué están forzando al muchacho a trabajar en el campo? Ahora él se ha lesionado. Si hubiera sido la voluntad de Alá que Abdul Ghani fuera campesino, él habría nacido con ojos en los ojos." Esto causó una gran discusión en la familia. Finalmente, mi tío Usman dijo: "Nadie está forzando al muchacho a que trabaje. Tampoco la religión dice que un muchacho ciego deba trabajar. Es un asunto de escogencia. ¿Qué es lo que el muchacho dice?" Fue entonces cuando tuve el valor de hablar. Le dije a la familia que yo quería trabajar y que nadie en el mundo me debería detener.
Entrevistadora: ¿Qué pensaba sobre usted la otra gente de la aldea?
Abdul Ghani: En los primeros días escuché diversas opiniones. Algunas veces la gente expresa sus opiniones estando yo presente, como si yo no estuviera ahí o como si yo fuera un niño. ¡Entonces se sorprenden cuando hablo por mí mismo¡ Alguna personas se reían al verme tocar las cuerdas para orientarme en el campo de trabajo. Ellos no pensaban que yo podía cultivar algo.
Yo pregunté los nombres de esas personas. Mis hermanos me dijeron sus nombres y deseaban ir a pelearse con esa gente. Pero yo les dije: "No, déjenmelo a mí." Después de que aprendí a cultivar mi parcela de tierra, cuando vino la cosecha les envié un obsequio de alimentos que yo había sembrado, lo hice a cada persona que no había creído.
Entrevistadora: Muy bien hecho. ¿Qué hicieron ellos?
Abdul Ghani: ¡Ellos organizaron una fiesta en mi honor'! Ellos le anunciaron al consejo de los ancianos que Abdul Ghani hijo de Abdus Salam, se ha en un convertido en campesino que produce sus cultivos y hace regalos. Pero yo les dije: "Alabemos sólo a Alá. Por voluntad de Alá, nací sin visión. Mi padre y madre y mis tíos y mis hermanos, todos me han ayudado, y por la misericordia de Alá ahora puedo trabajar.
Una vez unos muchachos alteraron las cuerdas que yo tenía en las estacas, con el fin de confundirme. Si usted es una persona ciega, usted aprende a orientarse de varias maneras. Yo siento el calor del sol en mi rostro. Yo escucho a los pájaros en los árboles. Siento la dirección del viento. Así que pronto me di cuenta de que alguien había alterado la colocación de las cuerdas. Mis hermanos atraparon a esos muchachos y querían pegarles duro. Pero yo les dije: "¿De qué servirá si les pegaran? Díganme, ¿Han tenido eso muchachos la oportunidad de ir a la escuela y pueden leer?" Dos de ellos podían leer. Entonces yo les a los muchachos: "Muy bien, ustedes vendrá aquí todos los días por la noche y me leerán de sus libros. Así yo aprenderé más sobre el mundo, mi país y mi gente." Entonces no tuve más problemas con los muchachos, porque los había librado de una paliza. Ellos me leyeron todo lo que estaba en sus libros.
Entrevistadora: ¿Fue así como ahora llegó a trabajar en la aldea?
Abdul. Ghani: Mi tío Usman vio que yo deseaba aprender más, así que nuevamente hubo otra gran discusión en mi familia acerca de lo que yo debería hacer. Mi padre y mis tíos volvieron a hacer el largo viaje a la ciudad y yo fui con ellos, para preguntar sobre trabajo para personas ciegas.
Entrevistadora: ¿Qué pasaba con la agricultura? Usted aprendió a ese trabajo y a cultivar la tierra.
Abdul Ghani: Sí, y todavía tengo un jardín pequeño en la casa de mi tío que está en la aldea, hoy siembro vegetales. Pero mi padre dijo: "El mundo está cambiando. Hasta ahora hemos podido vivir como nuestros abuelos y tatarabuelos. Pero para nuestros hijos y nietos, puede que la vida sea diferente. Muchos irán a otras aldeas y ciudades. Ellos verán y harán cosas que nosotros nunca vimos ni pensamos. Así que es bueno que Adbul Ghani aprenda un oficio moderno. Después de unos veinte años, todos nuestros vecinos cultivarán la tierra usando tractores, pero será difícil que un hombre ciego maneje un tractor. Busquemos un oficio moderno, para que el pueda ganarse el pan a lo largo de la vida."
Se sugirieron muchas cosas. Ahora creo que pude haber aprendido cualesquiera de esas cosas. En los países occidentales, la gente ciega maneja computadoras y el equipo más avanzado. Ellos tienen maestros y profesores y políticos que son personas ciegas. Pero yo soy una persona ordinaria y, simplemente, deseo ganarme el pan de una manera ordinaria. En uno de los libros que me habían leído los muchachos, había un capítulo sobre bicicletas. La bicicleta es el transporte de la gente ordinaria. Así que le dije a mi familia: "Déjenme ser un mecánico de bicicletas. Este trabajo se puede hacer estando sentado en un sitio. Las herramientas no son caras. Yo me aprenderé la forma de cada parte y como se arregla cada pieza."
Así que, me senté con mi tío Usman. Desarmamos una vieja bicicleta y la volvimos a armar. Fue más difícil de lo que había imaginado. Yo había tocado las bicicletas con mis manos, pero no sabía que tenían piezas escondidas por dentro. Había una serie de cojinetes dentro de las partes movibles. Hay neumáticos dentro de cada llanta. Tardé varios meses en aprender este trabajo. Por ejemplo, cuando se traba el pedal de una bicicleta no puede girar, yo le quitaba los tornillos a los pedales. Yo tengo muchas bandejas pequeñas de madera que las coloco a los lados, en cierto orden, sobre el piso. En una de ellas tengo las pinzas. En otra tengo los extensores. En otra tengo los destornilladores. Cuando desarmo cada pedal, voy colocando cada pieza en orden y las voy contando. De esta manera, después de haber limpiado, ajustado y lubricado el pedal, lo voy armando ordenadamente. Cuento cada pieza, para no dejar de colocar algún cojinete, tuerca o arandela.
La gente que me ha traído sus bicicletas para que se las repare se han dado cuenta que mi trabajo es bueno. Se lo han dicho a sus familias. Así que me he dado a conocer en toda la aldea. Ahora me he asociado con otro hombre. El es joven y tiene las piernas paralizadas. El se sienta sobre una carretilla y trabaja con sus manos. Tenemos mucho trabajo de reparación por hacer. Nos sentamos sentemos en este lugar, cerca del camino, todos los días. Hablamos con mucha gente y nos enteramos de lo que está pasando en la aldea. Así nos mantenemos enterados de otras cosas que necesitan ser reparadas. Hemos comenzado a reparar máquinas pequeñas, porque la gente se ha dado cuenta que tenemos destrezas, paciencia y las herramientas para esos trabajos.
Entrevistadora: Abdul Ghani, siempre que mi bicicleta necesite reparación. Iciertamente que te la voy a traer.
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