Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad
Volumen No. 10 Septiembre-Octubre 2001


Volver al índice en español - Go back to English

Personas con Discapacidad de Afganistán entre Bandos Culturales
Por M. Miles ( m99miles@hotmail.com )
"Un afgano trajo a su hijo con discapacidad extensiva el Centro de Salud Mental en Peshawar, en Pakistán. Mientras miraba el Director de la escuela, el padre del niño nos dijo: Yo traje a mi hijo en mis espaldas desde Kabul. Tardamos dos semanas en llegar. No me darán que no lo pueden recibir."
La perseverancia de este padre, que con su agresividad sólo se anticipaba a las respuestas negativas por parte de los profesionales del mundo, son frecuentes en familias con miembros con discapacidad, particularmente en esta región que ha estado en turbulencia durante las pasadas décadas. Este hombre había caminado por un duro camino desde Kabul hacia Peshwar durante la década de 1980, junto con unos dos o tres millones de refugiados que tuvieron que abandonar su país mientras que la Unión Soviética su propio orden y culturas en Afganistán. Ahora en octubre de 2001, los profesionales en materia de discapacidad informan acerca de sus misiones para rescatar a las y los afganos lesionados o con discapacidad debido a los bombardeos. Las operaciones militares han llegado hasta la frontera afgano-pakistaní. Quienes llegan a Pakistán, encontrarán servicios muy limitados debido a la gran cantidad de refugiados que sigue aumentando- sólo que por lo menos estarán cerca de una fuente relativamente segura de alimento y agua, alojamiento y algo de ayuda capacitada. La gran mayoría de personas con discapacidad dentro de Afganistán deben depender de los escasos recursos de sus familias. Esto sucede porque los pocos servicios para personas con discapacidad son destruidos por el conflicto armado.

Estimaciones
No se conoce el número de personas con discapacidad en Afganitán. Por otro lado, este tipo de cifras se manipula con propósitos de recaudación de fondos. Bansado en sondeos locales, el Director de Asesoría Técnica del Comprehensive Disabled Afgahn Programme (Programa Integral de Afganos con Discapacidad), afirma que un 3 a 4 % del total de los 20 millones de la población afgana presentan una discapacidad... serían una 700.000 a 800.000 personas con discapacidad en todo el país. Las lesiones debido a la guerra (principalmente las minas) y la polio representan la causa por más de la mitad de las personas con discapacidad.(1) Los mejores cálculos llevan estas cifras a 600.000 ó 800.000. Los "20 millones" son una extrapolación del los datos del censo de 1979, (cuando se encontraron 13 millones de personas), con errores adicionales. Sin embargo, la cifra de 800.000 personas con discapacidad es la cifra oficial (2). Casi la mitad de la población afgana es menor de 18 año, y una cuarta parte de todos los niño muere antes de llegar a la edad de 5 años(3). Otro peligro es que unos 300 kilómetros cuadrados de territorio afgano está minado. Se necesita limpiar esta área de bombas, como alta prioridad(4). Abdul Rehman Sahak, quién perdió sus piernas y un brazo debido a una mina anti-personal, estima que este tipo de lesiones afectan a más de 400.000 (5). Esta cifra quizá es tomada de la dudosa cifra de 800.000, independientemente de la baja tasa de sobrevivencia de la gente alcanza por estas explosiones. Recuerden las duras condiciones y la falta de higiene en las áreas rurales afganas, donde usualmente ocurren estas lesiones contra civiles. La Organización Mundial de la Salud sugiere que "2% de la población afgana" es ciega, lo que daría "400.000 personas que sufren ceguera", muchas de ellas debido a cataratas que se pueden operar.(6)

Servicios
Fuera de toda duda, el número de afganos que se pueden beneficiar de servicios formales de rehabilitación, supera en mucho los servicios que han existido en algún momento de estos pasados 20 años en el país. Al comienzo de la década de 1990, se realizaron varios estudios de campo, por parte del pediatra y agente de desarrollo, Bengt Kristiansson, para determinar los recursos existentes en Kabul, la capital, y las provincias de Takhar y Wardak, antes de establecer el Proyecto de Afganos con Discapacidad (1993-1995) con la ayuda de Suecia. Kabul, con una población de posiblemente 2 millones, tenía un pequeño número de recursos institucionales para personas con discapacidades física, como el los departamento de fisioterapia y ortopedia del Hospital Wazir Akbar Khan, el Centro de Rehabilitación de la Cruz y Luna Roja, la Escuela de Fisioterapia, el Instituto Pediátrico Indira Gandhi, Sociedad de la Luna Roja Afgana, junto con algunos fabricantes de sillas de ruedas y muletas. Para la gente ciega, se estableció la International Assistance Misión (Misión Internacional de Asistencia), la cual tenía una escuela para ciegos y varios talleres protegidos, mientras que el Instituto Noor ofrecía servicios de oftalmología quirúrgica, Takkar y Wardak tenía unos cuantos hospitales generales, pero parece que ninguno tuvo servicios especializados para las personas con discapacidad..(7) Kristiansson comentó que el concepto de persona con discapacidad estaba siempre ligado a las lesiones de guerra, particularmente las amputaciones. Cuando se estudian los tipos de discapacidad, es como si se tratara de "cuántos amputados", pues los otros tipos de discapacidad se consideran poco frecuentes. La discapacidad entre las mujeres y los niños es prácticamente invisible y los entrevistados masculinos afirman que hay pocos casos.

De los servicios que pudieron haber existido y de los que fueran accesibles a las mujeres y los niños en 1991, diez años después, pocos servicios formales existen. Informes recientes afirman "los servicios quirúrgicos en Afganistán son débiles o inexistentes. Las antiguas unidades médicas con especialistas en ojos y oídos, hospitales y cirugía plástica fueron cerrados debido a la guerra".(2) y los servicios para las personas ciegas fueron cerrados recientemente (6). Se cree que algunos centros comunales de rehabilitación establecidos por el Programa Integral de Afganos con Discapacidad todavía funcionan en ciertas partes del país, aunque su acceso para las mujeres y niñas está muy restringido. Nuevamente, la mayoría de las personas con discapacidad son obligados a depender de sus pocos recursos o los de sus vecinos.

Es importante que los extranjeros entiendan que, aunque la situación de los afganos con discapacidad es extremadamente difícil y aunque los servicios de salud y educación son muy limitados, particularmente para las mujeres y las niñas, no hay nada propio de la gente afgana y de sus culturas y creencias que haga inevitables estos problemas.

Durante la década de 1970, se había hecho un progreso considerable en el desarrollo de servicio básico de cuidado de la salud a lo largo del país, fue muy bien recibido y contó con la participación de la gente. Esto está documentado detalladamente por Management Sciences for Health Team (Equipo de Ciencias Administrativas para la Salud), que asesoró y supervisó el proceso.(8). Las historias culturales de Afganistán también muestra que hay recursos positivos para permitirle a la gente con discapacidad participar en su sociedad.

Herencia de recursos
"Ehsan es la siguiente etapa superior después de la etapa de Adl en el orden social islámico. Ehsan se refiere a la condición de una personas quién, a pesar de sus mejores esfuerzos no puede progresar. Entonces su deficiencia se hace buena, mediante la colaboración de otros que le ayudan para que se restablezca el equilibrio en la sociedad. Esto no es como la caridad, sino como un derecho." S.A. Wadud, The Pakistán Times, 28 de marzo de 1986.

Lo que sigue es un bosquejo de las e ideas y recursos culturales de que disponen los afganos para reconstruir su país y hacerlo de manera que incluyen disposiciones para las personas con discapacidad. Afganistán está situado entre el oriente y el occidente del mundo clásico. Mucho antes de la llegada del islamismo y gracias a los mercaderes, los curanderos itinerantes, los diplomáticos y los ejércitos, algo de los descubrimientos científicos y terapéuticos de las grandes civilizaciones de China, la India budista y Grecia, pasaba por el territorio de Afganistán. La civilización de gandajara, que se extiende por la mitad de lo que hoy es Afganistán y Pakistán, tenía la Universidad de Taxila, un centro de capacitación médica y quirúrgica. Aquí se enseñó en detalle la sabiduría ortopédica, como en el texto sánscrito Susrutasamhita.

La sabiduría médica también se extendió hacia el norte y hacia el este desde Grecia, desde la cual las tribus afganas hakim se creen descendientes. Estos conocimientos habrían incluido las concepciones de Hipócrates, de que la epilepsia no es "sagrada" ni un asunto de posesión, sino una enfermedad que se debe tratar mediante la observación cuidadosa, ajuste en la dieta el ambiente y ciertas drogas.

Más adelante, cuando el islamismo extendió la sabiduría y el desarrollo por el Medio Oriente y Asia Central, ya en Afganistán se conocían las medidas progresistas para el tratamiento de la enfermedad mental. Los derechos humanos de las personas con retardo mental y el permiso legal de que las personas sordas podían atestiguar en las cortes usando lenguaje de señas, ya eran práctica usual en la Hedaya, el Código de la Ley Islámica, elaborado por al Marghinani en siglo XII.(9)

Las terapias médicas del siglo XVI aparecen en el diario de Badur (1483-1530), fundador de una larga dinastía, quien había lanzado una invasión contra el norte de la India desde Kabul, su ciudad favorita. Basándose en su experiencia y observación, Badur, menciona los padecimientos, las condiciones de discapacidad y los remedios, por ejemplo, artritis en las articulaciones, debilidad y postura inclinada hacia delante, ceguera de un ojo, pérdida de la voz, su crisis de juventud debido a su orientación sexual y los largos discursos de su madre, huesos aplastados y (supuestamente) cirugía ortopédica; trepanación para las lesiones de la cabeza, opio para el dolor persistente del oído, ningún tratamiento para los pulgares dislocados que no fuera el tratamiento islámico, varias medicinas para su fiebre (probablemente malaria) y intento de "intercambiar" enfermedad de su hijo hacia sí mismo. (10)

Mucha información relacionada con la discapacidad era conocida por la gente en diversos momentos de la historia de Afganistán. Pero, a pesar de conocer y tener destrezas terapéuticas, no se practicaba la institucionalización a como la entendemos, muy poco se registró de manera permanente y parece haber habido poca o ninguna transferencia de conocimiento de estos conocimientos por parte de los practicantes formales. Los curandero locales, transferían sus conocimientos a hijos e hijas, pero esa transferencia no ha sido estudiado para propósitos de calidad, y no ha habido mecanismos para extender y probar estos conocimientos y destrezas.

Algunas personas ciegas tenían mucho respeto en las comunidades afganas. En una prestigiosa obra de historia afgana, Louis Dupree muestra una fotografía de un cantante ciego de obras épicas poéticas, acompañado también por un músico ciego. Este autor también menciona un narrador y registra la extensa legislación del Khurasan, escrita por Shan Rukh, quién había quedado ciego de joven, por un rival.(11) Otra ocupación tradicional de los hombres ciegos era recitar el Korán de memoria, que era enseñado por el mullah de la comunidad. Había una creencia muy establecida de que la persona ciega podía ser el banco de la comunidad en lo que respecta a la poesía, la sabiduría y las destrezas y podía ser un maestro distinguido.

Por otro lado, también existen tradiciones menos positivas. Dentro de la tribu Pakhtun hay un antiguo refrán muy cínico: "El hombre ciego confió su mujer a Dios." Otros proverbios enfocan la vida de las personas con discapacidad, menos pasiva, pero llena de problemas: "El ciego, el sordo, el calvo, el paralizado, donde se sientan, causan peleas."(12) Algunas de estas opiniones persisten entre algunas personas con discapacidad. A finales de la de década de 1980, en una reunión para organizar una asociación de afganos con discapacidad, dos hombres con discapacidades físicas, pidieron así que sacaran a un anciano ciego; "¡El es ciego! El no puede hacer nada!" (Ellos no sabían que esa persona era un académico de en Kabul).

Las personas con discapacidades físicas tradicionalmente han sido percibidas de manera distinta. El trauma físico, la pérdida de una extremidad o la paraplegia, frecuentemente llevan a la muerte por impacto, sangrado o infección. Las formas de discapacidad menos extensivas se comprendía en su propios significados- un hombre puede usar un brazo, o caminar usando una muleta, y así no puede pelear, pero podría participar en deportes fuertes o realizar vida social con ninguno o pocos problemas de comunicación. La discapacidad física en niños se ha aumentado mucho por la polio, pero aparentemente desde los pasados 40 años.(13) Hace casi un siglo, el cirujano británico Theodore Pennell admiraba las destrezas de las mujeres afganas al suturar a sus hombres usando agujas ordinarias y cabellos de sus propias cabezas. Pero era menos entusiasta sobre la labor de los quiroprácticos. Puede que Pennell haya visto un número desproporcional de casos fallidos que habían sido enviados al Hospital Occidental para recibir tratamiento, mientras que los casos exitosos de los quiroprácticos no eran reportados.(14)

Al comprarse con las personas ciegas y con discapacidad física, la gente sorda o que presenta retardo mental (dificultades de aprendizaje) usualmente experimentan más problemas de comunicación. Para estas últimas, había que explicar "que le pasó" y comprender qué se podía hacer para tratar de hacer algo con el problema.

Tradicionalmente a los niños mentalmente retardados se les llevaba los templos de los santos para una cura religiosa. Estas prácticas no son necesariamente distintas con las costumbres modernas. Los asesores del templo, así como los curanderos tradicionales, son psicólogos descalzos muy competentes, pues ofrecen consejos muy prácticos a los clientes. Si nuestros centro de recursos modernos nos tomáramos la molestia de reconocer las prácticas y el potencial de tales asesores y curanderos, y les suministráramos información relevante, estas personas serían canales más efectivos. Por ejemplo, ellos todavía le pueden indicar a la familia que coloquen amuletos (tawiz), pero también le pueden aconsejar a la familia que lleven al niño a un programa desarrollo adecuado y que sigan confiando en la Divina Misericordia.(15) La fe islámica le pide a todos los creyentes que busquen la sabiduría en todas partes, porque toda sabiduría viene de Alá. Entonces, si Alá a dispuesto una sabiduría que las familias pueden aprender para ayudar a su niño con retardo mental, esa sabiduría no debe ser rechazada.

Asistencia respetuosa
Cuando finalmente regrese la estabilidad política a Afganistán y llegue el momento de combinar algunas técnicas modernas con el legado de la cultura tradicional, es posible que los hombres y las mujeres de buena voluntad encuentren ambos recursos con facilidad en este país. Será muy bueno que los asesores extranjeros en materia de discapacidad reconozcan que estarán entrando a una tierra con una larga historia de ideas y prácticas en este campo, aunque siempre hayan carecido de los servicios formales suficientes. De hecho, todos los que participen en esfuerzos para ayudar a Afganistán, pueden hacer reflexiones útiles de otro proverbio afgano, que ejemplifica el espíritu independiente de este pueblo. Muchas personas con discapacidad entenderán este proverbio: "¿Por qué me odias? Yo nunca trate de darte nada."

Referencias
1. P. Coleridge (2000) Disability and Culture. Asia Pacific Disability Rehabilitation Journal, Selected Readings in Community Based Rehabilitation, Series 1, 21-38, on p. 34. More precise and detailed data appears in: M-L. Lambert et al. (1997) Household survey of locomotor disability caused by poliomyelitis and landmines in Afghanistan. British Medical Journal 315: 1424-1425. Full text at: http://bmj.com.cgi/content/full/315/7120/1424?view=full&pmid=9418091

2. IRIN [Integrated Regional Information Networks]. Afghanistan: Community-driven efforts help disabled Afghans. UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. http://www.reliefweb.int/IRIN/asia/countrystories/afghanistan/20010523a.phtml.

3. UNICEF. State of the World's Children, 2001, pp. 78, 94, New York.

4. W. Maley (1998) Mine action in Afghanistan. http://www.afghanradio.com/special/maley_oct1998.htm See also: N. Andersson et al. (1995) Social cost of land mines in four countries: Afghanistan, Bosnia, Cambodia, and Mozambique. British Medical Journal 311: 718-721. Full text at: http://www.bmj.com.cgi/content/full/311/7007/718.

5. Profile: Mr. A.R. Sahak, Afghan Disabled Society. http://www.oneworld.org/landmines.vienna_updates5.html#profile

6. IRIN. Afghanistan: Closing aid organizations deals blow to blind. http://cbshealthwatch.medscape.com/cx/viewarticle/404620

7. B. Kristiansson (1990) Report on Rehabilitation Services in Kabul. UNOCA, Peshawar. Ibid. (1991) Report on Takhar Mission, Disabled Afghans Project. Peshawar.

8. R.W. O'Connor (ed) (1980) Managing Health Systems in Developing Areas. Experiences from Afghanistan. Lexington Books, Lexington, Mass.

9. The Hedaya: A Commentary on the Mussulman Laws, transl. C. Hamilton, ed. S.G. Grady, 2nd edn (1963), pp. 526-529 (vol.III, Bk XXXV, ii); 707-708 (vol.IV, Bk LIII). Reprint 1975, Lahore: Premier Book House.

10. Babur-Nama (Memoirs of Babur), transl. A.S. Beveridge (1921) reprint 1989 in 1 vol., pp. 88-89, 106-107, 109, 120-21, 169-170, 258, 261-62, 409, 413; 585, 588, 608, 615, 618-20, 701-702. Delhi: Low Price Publications.

11. L. Dupree (1973/1980) Afghanistan, 73, 116, 118, 335-36. Princeton University Press.

12. S. Thorburn (1876) Bannu or our Afghan Frontier, 280, 398, 411. Reprint 1978, Lahore: Sang-e-Meel.

13. L. Fischer (1968) Afghanistan... A Geo-medical Monograph, 121. Heidelberg: Springer-Verlag Berlin.

14. T.L. Pennell (1909) Among the Wild Tribes of the Afghan Frontier, 40-43. London: Seeley.

15. M. Miles (1997) Afghan children and mental retardation: information, advocacy and prospects. Disability and Rehabilitation, 19: 496-500.

Volver al índice en español - Go back to English


Envíe este artículo a un amigo!