Esfuerzos de empresa sin fines de lucro cierran brecha digital para beneficiar a personas con discapacidad pobres en Camboya
Por: Paul Denning, Co-Director de Communication at the Massachusetts Institute of Technology's Sloan School of Management (Comunicación de la Escuela Sloan de Administración, Instituto Tecnológico de Massachusets)
Reproducido con el debido permiso de la Escuela Sloan de Administración
No todas y todos los estudiantes de la Escuela Sloan de Administración sólo piensan en hacerse ricos en la banca de inversiones y en el mundo de la comunicación electrónica. Jeremy Hockenstein (SM '00), quién fue capacitado como asesor en estrategia en la empresa McKinsey and Company, es ahora Director Ejecutivo en Jefe de Digital Divide Data (DDD), una organización sin fines de lucro con sede en Phnom Penh, Camboya. La singular organización socialmente responsable, que ofrece servicios de digitación de datos para las universidades, empresas y organizaciones sin fines de lucro, mientras que a la vez mejoran significativamente las condiciones de sus empleados camboyanos con bajos recursos económicos.
La organización DDD fue fundada en julio del 2001, por Jeremy Hockenstein en colaboración con un grupo de asesores internacionales y de Camboya que tenían probada experiencia empresarial y en el desarrollo de iniciativas de proyección social.
En febrero de ese año, Jeremy Hockenstein había visitado Camboya con otros colegas de la empresa McKinsey. Él descubrió que muchos camboyanos estaban aprendiendo computación e inglés, en parte gracias a un número de programas desarrollados por el gobierno y varias organizaciones sin fines de lucro. Además descubrió que más de 300.000 de la población de 11 millones de camboyanos presentaba discapacidad, muchos debido a las minas antipersonales y a la polio. También observó que aún después de 30 años de guerra civil, los camboyanos son un pueblo extremadamente optimista y son entusiastas acerca del trabajo. Debido a que la tecnología casi no existía, Jeremy Hockenstein le habló a sus colegas y resolvieron establecer una empresa de tecnología para mejorar la calidad de vida de estas personas e introducirlos en la revolución de tecnológica.
La DDD se inició con un aporte de US$50.000, la mitad provino de una donación de la Fundación Catalizador Global (Global Catalyst Foundation, GCF), un fondo creado por empresarios de Silicon Valley. En junio del 2002, la Fundación aprobó otros US$ 45.000 para apoyar la expansión del proyecto.
Además, la organización DDD espera un donación de la Asia Foundation (Fundación Asiática). Esos fondos son para iniciar proyectos con mujeres rescatadas del tráfico sexual. Al inicio la DDD tenía 10 trabajadores y durante este año se llegó a contratar a 40 empleados.
Eli Silberzweig es un estudiante de segundo año del Programa de Maestría en Administración de Empresas, que está comenzando a trabajar en las oficinas de la DDD en Cambridge, Massachussets. Él se había enterado acerca de la organización en una de sus clases en la universidad: Emprendedores sin Fronteras, un curso dictado por los Profesores Simon Johnson y Richard Locke, donde se invita a empresarios que han emprendido proyectos en países en desarrollo.
Silberzweig le explicó a la clase: "Me impresionó mucho la propuesta de DDD porque contradice los conocimientos tradicionales. Usted puede ofrecer una fuente de recursos de alta calidad desde uno de los países más pobres del mundo y, al mismo tiempo, establecer prioridades en la calidad de vida de los empleados. Además, DDD muestra que se puede crear una empresa basada en la tecnología en una nación donde la mayoría de la gente vive con un dólar al día."
La organización DDD enfoca su trabajo a la digitación de textos provenientes y destinados a bibliotecas, digitar revistas académicas, libros fuera de circulación y una gran cantidad de materiales solicitados por corporaciones y organizaciones no lucrativas.
Jeemy Hockenstein agregó: "La revolución tecnológica no significa aceptar la brecha entre rico y pobres. Se pueden emplear los recursos de la tecnología para beneficiar a los países que, como Camboya, requieren y merecen nuevas oportunidades de empleo y desarrollo. Esta es una manera de lograr que las economías en desarrollo ofrezcan servicios valiosos y bien pagados a los países más desarrollados. Sabemos que en naciones más desarrolladas se está difundiendo una modalidad de mayor responsabilidad social. Ya hay universidades, empresas y organizaciones no gubernamentales que están participando de programas de desarrollo más progresista. Algunas de estas entidades trabajan con nosotros y todos nos beneficiamos."
Para más información llame al teléfono (617) 253-0576, o escriba a:
Paul Denning,
Co-Director of Communication
MIT Sloan School of Management
email: denning@mit.edu.
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