¿Es la rehabilitación todavía un concepto útil?,se pregunta experto noruego
Por: Johans Sandvin, Presidente del Consejo Estatal de Noruega sobre Discapacidad (Norwegian State Council on Disability)
Introducción
Muy pocos conceptos normativos han sobrevivido los cambios ideológicos acontecidos en los servicios sociales y de salud que hemos vivido en las décadas pasadas. Uno de ellos es el de rehabilitación.
Ciertamente, muchas personas argumentarían que la rehabilitación es un concepto anticuado que debió haber sido eliminado del vocabulario hace muchas décadas. Otras personas dirán que no es sólo el concepto el que está obsoleto, sino el contenido y los valores que refleja. Y aún así, la rehabilitación ha reunido a inmensas cantidades de personas en conferencias internacionales, regionales y nacionales, y no sólo a los profesionales de la salud.
En las actuales conferencias de rehabilitación se puenden encontrar trabajadores sociales, maestros, trabajadores de la cultura, técnicos y unos cuantos investigadores, como nosotros. Aún los usuarios de los servicios de rehabilitación y los representantes de las diversas organizaciones relacionadas con la discapacidad también aparecen en estas conferencias, aunque el entusiasmo parece reflejarse más entre los profesionales. ¿Qué hay en la rehabilitación que ejerce tal atracción entre los profesionales, aún hoy?
Una respuesta plausible es el fuerte y rápido aumento en la cantidad de personas que solicitan permisos por motivos de enfermedad, citas de rehabilitación y programas de pensión por razones de discapacidad. La exclusión de la gente del mercado laboral crea una pesada carga sobre los presupuestos de los gobiernos y una meta central en todos los países occidentales que la fuerza laboral se debe preferir a la seguridad social. Así, hay una gran necesidad de rehabilitación para aliviar las cargas financieras gubernamentales y asegurar la futura necesidad de trabajo.
Aunque la rehabilitación con trabajo se ha convertido en el resultado deseable para estas políticas, el alcance de la rehabilitación es mucho más amplio y requiere una conceptualización y una práctica nueva y revitalizada.
La pregunta, sin embargo, es si el concepto de "rehabilitación" puede o no ser rescatado, o si es posible revitalizarlo, actualizando su contenido y sus connotaciones de manera que se puede ubicar más en línea con los requisitos y retos que estamos afrontando al inicio del siglo 21. La otra pregunta es cómo afectará esta actualización al entusiasmo actual de los profesionales acerca de la rehabilitación.
Arreglar y reparar cuerpos
Tanto en su concepto como en su práctica, la rehabilitación es fundamentalmente moderna en su naturaleza. En relación con los individuos (no los edificios o las instituciones), la rehabilitación se ha definido como la restauración de funciones, de habilidades o de la dignidad previa.
Como una práctica profesional, parece que la rehabilitación se fundamenta en el supuesto de que existe una relación casual entre la funcionalidad corporal (mental) o la habilidad por un lado, y la dignidad por otro. La suposición de esta causalidad, desde sus inicios ha colocado a la medicina en la posición más importante. Aún hoy, siendo un área de bajo perfil de la medicina, los practicantes de la medicina en rehabilitación de muchos países tratan de distanciarse de las prácticas semi-profesionales, a fin de cultivar una disciplina de más pureza médica, académica: una rehabilitación "basada en la evidencia".
Así, como práctica social, la rehabilitación tradicionalmente se ha relacionado con la reparación, la corrección y el arreglo del cuerpo, basándose en una clara diferenciación entre lo enfermo y lo sano, lo normal y anormal, lo funcional y los disfuncional, lo capacitado y lo discapacitado.
La legitimación de las practicas en la rehabilitación se basó en tales distinciones que, a su vez, eran representaciones de la realidad compartidas colectivamente, y en la percepción modernista de tratar de eliminar dichos desórdenes. La pura esencia de la modernidad, que el sociólogo británico Zygmunt Bauman define como: "La práctica del ordenamiento".
¿El inicio de una era?
A lo largo de las pasadas dos décadas, la meta o el propósito de la rehabilitación ha cambiado gradualmente, desde el funcionamiento corporal y la corrección en sí, (de la restauración de la capacidad de las personas para el trabajo) hacia un mayor énfasis en la participación, la autodeterminación y la igualdad de oportunidades.
Una de las recomendación de la Conferencia Internacional "Rethinking Care" (Reelaborar el Concepto de Atención de la Salud) celebrada en Noruega en el año 2001 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue que la meta principal de todos los programas de rehabilitación debe ser la igualdad de oportunidades para todas las personas en desventaja.
El problema es que, en la mayoría de los países, rehabilitación -el concepto y su práctica- tiene raíces muy profundas en el modelo médico, donde el funcionamiento corporal (y mental) se considera el fundamento de la participación y la auto-determinación. Todavía es el diagnóstico médico el criterio de elegibilidad para recibir servicios de rehabilitación, el cual también mantiene a las profesiones médicas en la parte superior de la jerarquía de la rehabilitación.
Pero lo que debimos haber aprendido es que no es la deficiencia lo que primero y lo que principalmente limita la participación de las personas en la sociedad, sino la manera en que la sociedad está organizada. Cuando una niña o un niño va a una escuela especial, no es porque ese estudiante tiene una deficiencia intelectual, sino porque la escuela de la comunidad no le da la bienvenida a las y los niños con discapacidades intelectuales. Cuando un hombre en silla de ruedas no puede abordar un autobús, no es porque ese hombre usa una silla de ruedas, sino debido a que ese autobús no es accesible.
No es que estamos afirmando que los servicios médicos u otras formas de terapia o tratamientos, no sean importantes. Lo que estamos diciendo, es que no siempre son importantes, y raramente esas terapias y tratamientos no son suficientes para asegurarle a las personas con discapacidades una igualdad de oportunidades para participar en la sociedad. Algunas veces no son ni relevantes.
¿Rehabilitación para el Siglo 21?
El alcance de los servicios y de las medidas que las personas con discapacidad necesitan para lograr las mismas oportunidades que las demás personas de la sociedad, diferirán de persona a persona. Y si comenzamos a pensar que la meta de la rehabilitación es la igualdad de oportunidades, esa rehabilitación deberá incluir todo lo necesario para contribuir a que la gente puedan lograr esa meta.
Siendo así, la rehabilitación no puede tener un contenido definido. La rehabilitación no puede ser una profesión ni una práctica institucional. La rehabilitación no es un conjunto de servicios específicos, porque los servicios no puede contener todo lo que hay en la rehabilitación. Más bien, los servicios y las medidas necesarias se hacen parte de la rehabilitación cuando forman parte esencial de un estrategia con propósito que contribuye con los esfuerzos que realiza la persona para lograr sus metas. Así entendida, la rehabilitación nunca podría ser una actividad estandarizada y deberá ser constituida o definida otra vez y otra vez según las metas y necesidades de las personas individuales. La rehabilitación será, entonces, todo lo que se necesita para apoyar y cumplir estas metas.
Esto es, a como lo interpretamos, la consecuencia necesaria de cambiar la meta de la rehabilitación de mejorar las funciones corporales a lograr la participación y la igualdad de oportunidades. La pregunta es cómo esto afectaría el entusiasmo profesional que actualmente disfruta la rehabilitación. Alguna de la profesiones médicas y de la salud quizá sientan amenazada su posición excepcional. Sin embargo, esta concepción de rehabilitación no significa un cambio en el poder entre las profesiones, sino entre el sistema de servicios y el usuario. Son las necesidades y las preferencias del usuario las que definen el contenido de la rehabilitación. La pregunta es así, según los valores que sostienen las profesiones de la salud y médicas, ¿Serán más fáciles?
Sin embargo, si la rehabilitación realmente tiene futuro, la pregunta ya no debería ser la más importante, quién representa la mejor o más significante de las perspectivas. La pregunta debe ser ahora ¿Cómo organizar los servicios y las prácticas según la nueva interpretación? La rehabilitación debe ser una práctica que responda a las necesidades y preferencias individuales de las personas y que facilite una atención verdaderamente interdisciplinaria para las personas.
La última pregunta es si la rehabilitación, como concepto, sobrevivirá al cambio de perspectivas. Pero si no es así, debemos guardar la perspectiva, no el concepto.
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