Disability World
Una revista electrónica, bi-mensual, sobre noticias y opiniones internacionales relacionadas al tema de la discapacidad Volumen No. 20 Septiembre-Octubre 2003


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Música para personas sordas

Bruno Cruz Petit (De revista “Esperanza”)

El título de este artículo puede parecerles a algunos una ironía y hasta una burla para el colectivo al que se refiere. Lo mismo le ocurrió a un amigo, maestro de música, cuando al llegar a un centro educativo de integración de sordos la directora le comunicó que debía impartir la materia de música, ¿Música para sordos? ¿Cómo explicar la evolución de la música desde Bach a los Beatles a alguien que nunca va a poder   oír sus obras?

Lo primero que le vino a la mente fue el caso de Beethoven, el cual a partir de los treinta años empezó a perder el oído, pensó en suicidarse pero no lo hizo, y con la ayuda de su "oído interior" compuso sus sinfonías más conocidas. No era un mal tema para mostrar a los alumnos con discapacidades lo que puede hacer la voluntad y el instinto de superación.

Pero ni su caso era el mismo (Beethoven sí había tenido contacto con los sonidos y por eso desarrolló un pensamiento musical sin necesidad de oírlos), ni se podía montar una materia en torno a una biografía concreta, por mas repleta de anécdotas que ésta estuviera.

Así que se puso a investigar y preguntando a una logópeda (especialista en la corrección de los defectos de fonación y del lenguaje) del centro educativo, se enteró que a las personas sordas les encanta bailar en las discotecas. Sienten la vibración sonora en el cuerpo con lo que viven el ritmo como nadie, además sin las molestias del estruendo discotequero que sólo resisten los conocedores del “house” o el “drum & bass”.

De los dos elementos principales de la música, melodía y ritmo, podían entender perfectamente el segundo, es decir, podían acceder a un cincuenta por ciento de la música, y si pensamos que en muchas culturas el ritmo constituye por sí mismo una expresión artística, quedaba todo un campo abierto para empezar a trabajar la música con los alumnos sordos.

Posteriormente nuestro personaje se enteró de que sus alumnos tenían aparatos que les permitían oír golpes, y hasta variaciones de altura; que sentían la vibración de las cuerdas vocales (principio del cual partían muchos logópedas) y que incluso les divertía jugar con ello. Se lanzó, pues, a la rítmica, con panderos y otros instrumentos de membrana que permitían sentir la vibración con una parte de la mano.

Experimentó con la expresión corporal intuyendo que ello podía reforzar la experiencia rítmica y montaron hasta alguna polirritmia africana que nunca había podido trabajar con alumnos "oyentes". Lo más importante es que todos vieron que siempre hay una salida creativa a las limitaciones que podamos sufrir, como lo hizo Beethoven y como los alumnos sordos lo demostraron con una música más sentida que escuchada.

“La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada; y la esperanza está fundada sobre lo que ignoramos, que es todo.” Maurice Maeterlinck.

La dirección de nuestra revista es: http://mx.geocities.com/revista esperanza

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